LUNES, 27 DE JULIO DE 2009
Vicente Fox, ¿el presidente que benefició más a los pobres?

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“Según las mismas cifras que se han usado estos días para diagnosticar apresuradamente el fracaso en la lucha contra la pobreza resultaría que en el sexenio de Vicente Fox fue cuando más pobres, en porcentaje y en números absolutos, dejaron de serlo.”


En estos días casi todos los profesionales de la opinión y de la crítica han armado gran barullo por los resultados de la última encuesta ingreso-gasto de los hogares mexicanos 2008, porque durante el período 2006-2008 el porcentaje de mexicanos en pobreza aumentó, tanto en pobreza alimentaria, como en pobreza de capacidades y en pobreza patrimonial.

 

La conclusión apresurada, al aventón, que han difundido con más o menos vehemencia los opinantes y críticos es condenatoria para el gobierno de Felipe Calderón en particular y para los gobiernos “panistas” y para los programas de política social en general (primero “Progresa” y después “Oportunidades”). Hay quienes, como aferrados a un clavo ardiendo, han ido más lejos. Tal es el caso de Marcelo Ebrard, que ya está gastándose el dinero público (que no le alcanza para dar seguridad y certeza jurídica a los capitalinos o para resolver la escasez de agua) en organizar foros dizque académicos para que, a partir del supuesto fracaso contra la pobreza, demandar el cambio radical de modelo económico.

 

En medio del barullo y con ocasión de una reunión informal de amigos, uno de ellos circuló algunos datos de la famosa encuesta sobre el ingreso y el gasto de los hogares y sus gráficas correspondientes. ¡Sorpresa!, los datos cuentan otra historia. Una historia que, para algunos de los asistentes a la reunión, parecía increíble, pero que es cierta.

 

Para variar los medios en general y los opinantes de oficio nos dijeron, por incompetencia o de mala fe, varias mentiras.

 

La siguiente gráfica muestra las cifras crudas de la pobreza extrema (o alimentaria), de capacidades y de patrimonio en todos los años que se ha levantado la Encuesta Ingreso Gasto de los Hogares.

 

 

Conclusión apresurada (que nadie se atreve a proclamar, ni siquiera el beneficiario que no se ha enterado porque anda muy ocupado en la grilla de su partido político):

 

Dado que sin lugar a dudas el año 2006 es, de todos, el que mejores cifras arroja en las tres acepciones de pobreza (que, por cierto, se acumulan, quien es pobre en términos alimentarios, lo es en capacidades y lo es en patrimonio también), y supuesto que todo lo bueno y todo lo malo que sucede en México (inundaciones, sequías, recesiones globales, días soleados, días atormentados, crecimiento económico, pobreza, riqueza, delitos castigados y delitos sin castigo, más todo lo demás) debe atribuírsele al “Señor Presidente” en turno, tenemos que Vicente Fox Quesada ha sido el auténtico “Presidente de los Pobres”, el que a más mexicanos ha sacado de su condición de pobreza. En su sexenio, no sólo en porcentaje sino hasta en números absolutos (es decir, aun cuando la población total ha crecido) los pobres fueron menos.

 

La conclusión sería válida si la premisa inicial –la omnipresencia y omnipotencia presidencial– fuese cierta. Pero no lo es. Sin embargo, a partir de esa premisa, presidencialista y gubernamentalista, decenas de opinantes de oficio le han cargado a la cuenta de Calderón el deterioro, relativo pero deterioro, en los indicadores de pobreza respecto de 2006.

 

Algo bueno hizo Fox, o algo bueno les dejó hacer Fox a los integrantes de su gabinete, pero reconocerlo es políticamente incorrecto.

 

Como ya mencioné, Fox ni se ha enterado de que estas cifras podrían mostrarse como prueba de que su gobierno (motejado de derechista, socialmente insensible, torpe, ineficiente) ha sido en realidad el mejor de los últimos 20 años (1988-2008) siempre y cuando también compremos, junto con el axioma de que todo lo bueno y lo malo debe cargársele al Presidente en turno, el axioma de que la tarea del gobierno en un país como México es sacar a la gente de la pobreza (que, ojo, no es lo mismo que dejarlos enriquecerse mediante el trabajo honesto y esforzado). Pero Fox ni siquiera lo sabe (a lo mejor hasta dice que la encuesta ingreso gasto de los hogares es “una jalada”).

 

Tampoco le ha sacado provecho político personal a estos resultados quien fue la Secretaria de Desarrollo Social en aquellos años (los mejores en la disminución de la pobreza), Josefina Vázquez Mota. Ella sí debe conocer estos resultados, pero no come lumbre. Presumirlos ahora sería cómo descalificar al gobierno actual y mostrarse como presurosa adelantada en la carrera por la candidatura presidencial por el PAN para el 2012. Calma, todo a su tiempo y sin pisarle callos al jefe actual.

 

Todo esto es, repito, interpretación apresurada de los resultados puntuales. No tiene nada de científico. Exactamente el mismo tipo de interpretación irresponsable, apresurada y sin bases científicas, que ha menudeado en los medios en estos días para denostar al gobierno de Calderón o para exaltar las vejas glorias del PRI o para vendernos esa monumental mentira de que el PRD tiene por ahí guardado un modelo alternativo para terminar con la pobreza…

 

Seamos serios. En realidad, lo que significan los datos es lo siguiente:

 

El entorno económico global es más influyente en los avances o retrocesos de los indicadores de pobreza que las carretadas de gasto público y las ocurrencias buenas, malas y regulares de los “pobretólogos”. Los años que van de 2003 a 2007 fueron extraordinariamente favorables para los países en desarrollo: gran liquidez mundial, altos precios de las materias primas, cuantiosa inversión extranjera, incremento del comercio mundial… Cuando este entorno favorable es aprovechado con políticas fiscales responsables (como fue el caso en el sexenio de Fox), la pobreza disminuye.

 

También demuestra (ver los muy malos datos de 1996 a causa de la crisis derivada del error de diciembre) que unas finanzas públicas en quiebra, reflejada en balanzas de pagos inviables como sucedió en diciembre de 1994, son extraordinariamente eficaces para fabricar pobres. Dicho de otra forma: Que las finanzas públicas responsables resultan la mejor política social, aquí, en China y hasta en Estados Unidos.

 

Una última observación políticamente incorrecta: Durante el sexenio de Fox, con sus buenos resultados comparativos en el combate a la pobreza, el gasto público programable del gobierno federal creció a una tasa anual de sólo 0.8 por ciento y avanzó en total un acumulado de 4.9 por ciento. En contraste, durante lo que va del sexenio de Calderón el gasto público programable ha crecido a una tasa anual de 6.4 por ciento (2007, 2008 y 2009, considerado en este último año el ajuste al gasto recién anunciado) y ha acumulado un crecimiento de 20.4 por ciento. Y sus resultados comparativos, en materia de disminución de la pobreza, son negativos (sin ser catastróficos, como han dicho algunos apresurados opinantes de oficio). Saque cada cual sus conclusiones.

 

El mayor gasto programable durante el gobierno de Calderón ha sido celebrado y alentado no sólo por el mismo gobierno, sino por los del PRI, los del PRD y los de todos los partidos, por los opinantes de oficio y por los medios de comunicación tradicionales. ¿Será por todo lo que “salpica” el cuantioso gasto?

• Problemas económicos de México • Pobreza y desigualdad

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