JUEVES, 6 DE AGOSTO DE 2009
El problema con la “ética empresarial”

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“Decir simplemente que una empresa en particular es “ética” nos dice muy poco de la moralidad de sus prácticas. Lo verdaderamente importante es tener una visión precisa de lo que es moral.”


En las recriminaciones sobre la responsabilidad de haber causado la crisis financiera del 2008, los líderes empresariales siguen en la mirilla, pero un análisis objetivo nos indica que políticos y directivos de la banca central tuvieron tanta o más culpa de lo sucedido.

 

La crisis ha provocado cuestionamientos sobre la prevalente moral empresarial y la formación ética recibida. Como sagazmente lo describió el profesor Michael Jacobs, en el Wall Street Journal: “Al tratar de comprender por qué nuestra economía tiene tantos problemas, más dedos apuntan a las instituciones académicas que educaron a quienes nos condujeron a este lío. ¿Qué dejaron de enseñarles las escuelas de negocios a nuestros líderes empresariales y políticos?... ¿Habría actuado de manera diferente Bernie Madoff si hubiese sobresalido en su examen de ética?

 

En las escuelas de negocios no ha habido escasez de cursos sobre ética, pero mientras gocemos de libre albedrío, ningún entrenamiento puede garantizar que ejecutivos empresariales dejen de actuar imprudentemente o que tomen decisiones equivocadas. Pero la cantidad de malas decisiones y, en algunos casos, la inmoralidad de ciertos líderes empresariales -antes y durante la crisis económica- nos obliga a evaluar el contenido de los cursos universitarios sobre ética comercial.

 

Una rápida revisión de los planes de estudios sobre ética, en las escuelas de negocios, nos comprueba que algunas hacen una excelente labor, pero en general la imagen es desalentadora porque las universidades occidentales no han estado inmunes a la corriente del relativismo ético, a partir de los años 60, y de todo lo que se considera “políticamente correcto”.

 

Muchas escuelas de negocios no cubren temas sobre lo que se debe o no hacer, con respecto a virtudes y vicios. La ética se reduce a la “responsabilidad social de la empresa” que no es otra cosa que promover lo que se considera políticamente correcto. Entonces, si no es ilegal está bien hecho.

 

Esa posición es inadecuada para lograr que la empresa privada sea una genuina vocación y las escuelas de negocios fomentan mentalidades tecnocráticas y la creencia de que quienes reciben diplomas pueden gerenciar cualquier tipo de empresa.

 

Las responsabilidades en el mundo empresarial van más allá de la habilidad de gerenciar porque incluye obligaciones fiduciarias con la clientela y con los inversionistas.

 

Otro problema es que los profesores de las escuelas de negocios no suelen estar convencidos de la moralidad de una economía basada en libertad de comercio, gobiernos limitados y el imperio de la ley. Esa ambivalencia la trasladan a sus estudiantes y es muy difícil que las escuelas de negocios enseñen hábitos morales asociados con el éxito empresarial, cuando tantos profesores creen que la empresa privada y el libre mercado son convenientes, pero que poco tienen que ver con principios morales.

 

Recientemente, el Papa Benedicto XVI, en su encíclica Caritas in Veritate, afirmó que la responsabilidad de los ejecutivos empresariales va más allá de crear utilidades, pero dijo que se abusa del adjetivo “ético”, lo cual se presta a numerosas interpretaciones, algunas de las cuales socavan la prosperidad de la gente.

 

Aunque el Papa elogia el auge de una conciencia ética en el mundo financiero y comercial, nos advierte que decir simplemente que una empresa en particular es “ética” nos dice muy poco de la moralidad de sus prácticas. El Papa afirma que lo verdaderamente importante es tener una visión precisa de lo que es moral.

 

Parte de la genialidad de negocios exitosos son sus constantes pero prudentes innovaciones y su adaptación a nuevas circunstancias. En cuanto a instrumentar cambios en los cursos de ética, las escuelas de negocios deben seguir ese ejemplo.

 

___* Director de investigaciones del Acton Institute.

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