LUNES, 10 DE AGOSTO DE 2009
Identificaciones que no circulan

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“Tanto desperdicio cuesta impuestos y enriquece a algún influyente; los gobiernos no dejarán de molestar, intervenir, agobiar, cobrar, ofender y fiscalizar siempre a los mismos y a los mismos y a los mismos, mientras los delincuentes y los bribones se ríen a carcajadas de los registros y controles en que nunca estarán ellos.”


En la ciudad de México hubo un Ferrocarril de Cintura que nunca cerró la cintura. El Anillo de Circunvalación no circunvala. El Anillo Periférico no es anillo ni es periférico. Y el Circuito Interior es interior pero no es circuito. De idéntica manera, la Curp (Clave "Única" de Registro de Población) ya no resultó tan única, si el presidente anuncia una única más única que ésa.

 

Abundan las identificaciones. La del Ife, para mayores de edad. La licencia de manejo es tan fácil de obtener que ni para pagarme un cheque sirve en el banco, pero abarata las mordidas de tránsito aunque no garantice que sé manejar un arma capaz de matar gente a alta velocidad con más eficacia que una .44 Magnum.

 

Hay cartillas de vacunación, siempre incompletas. Hay tantas cédulas profesionales que hasta vergüenza da hacerse llamar “licenciado”. La cartilla de identidad militar tiene poco uso. Hay credenciales de empleado y de membresía a clubes, que sí sirven para algo, así como las de adulto mayor. También sirven los pasaportes, las visas gringas, y ahora las canadienses. Y claro que son utilísimas las charolas para la impunidad de influyentes.

 

En el Registro Federal de Contribuyentes (donde sólo cautivos hay) me obligaron, en lenguaje del hampa, a tocar el piano: poner huellas digitales de los diez dedos, y luego (no sé por qué vuelvo a pensar en el hampa) me ficharon con foto de frente y perfil. Hay un Buró de Crédito que registra a los deudores y que ligarán al RFC. Son registros completos y permanentes porque fiscalizan lo que al gobierno de veras le importa: el dinero.

 

La cédula es –dicen– para la seguridad. Pero si tanto les importa la seguridad, ¿por qué no han podido hacer un registro nacional de policías, que permita identificar en Michoacán al policía delincuente de Sinaloa que regresa al oficio? Eso tan largamente prometido jamás lo cumplirán. ¡Quién sabe por qué!

 

Y amagan con un registro de celulares sin que nadie garantice que no grabarán también las conversaciones, pero no evitan que ingresen a las cárceles ni han logrado bloquear las llamadas desde dentro. El gobierno del DF quiere obligarnos a instalar en cada coche un chip con que vía GPS nos puedan ubicar en todo momento. Y cancelaron (por corrupto, ¡qué raro!) el Registro Federal de Automóviles, para luego sustituirlo con un Renave que resultó un trinquete teñido con sucia historia argentina. Sigue sin haber ese registro.

 

Con tal historia, la cédula de identidad no será completa y los circuitos viales no se cerrarán nunca. Tiran los planes a la basura cada sexenio, las pirámides se destruyen cada 52 años y los registros completos lo son tanto como el Registro Federal de Contribuyentes: sólo están los cumplidores cautivos que no tienen más remedio. El Chapo, los secuestradores, los policías corruptos, los ambulantes y sus líderes y “luchadores sociales” tampoco están ni estarán jamás en el RFC, ni al RFC le importarán en lo absoluto. Pueden defraudar y delinquir donde sea sin que nadie los identifique.

 

Roberto Blum me inspira esto para una cédula de identidad aceptable:

 

1. Ser de libre opción. Hay tantas identificaciones que quien quiera una más y esté convencido de que (como anuncian) tiene admirables beneficios, que la solicite. ¿Pero por qué obligarme a tenerla?

 

2. Junto con lo anterior: si yo quiero una cédula, que me la cobren. Prefiero eso a millonadas de mis impuestos tiradas en otro proyecto fallido.

 

3. Que no haya bases de datos centralizadas con la información de las cédulas, y a la mano de algún influyente con ganas de enterarse de lo que no debe saber. Que me den mi documento y con él me identifico pero no quiero otra base estatal de datos para acceso privilegiado de personas no autorizadas por mí. Esto es peligrosísimo para un gobierno autoritario y con una visión chatísima de los derechos humanos.

 

Pero nada de eso harán, porque:

 

a)  No regalarla es antidemagógico, y el gobierno no hace cosas antidemagógicas;

b)  Dar al ciudadano libertad para elegir es impensable para este régimen;

c)  Es imposible que renuncien a la tentación de gran control sobre la gente, al tener una base centralizada con sus datos, que eventualmente conecten con la fiscal.

 

Sólo nos queda la denuncia y la desobediencia civil. Y una esperanza: la de que esto sea otro Anillo Periférico que no se complete nunca, y no se concrete su calidad de Big Brother is watching you. Pero tanto desperdicio cuesta impuestos y enriquece a algún influyente; los gobiernos no dejarán de molestar, intervenir, agobiar, cobrar, ofender y fiscalizar siempre a los mismos y a los mismos y a los mismos, mientras los delincuentes y los bribones se ríen a carcajadas de los registros y controles en que nunca estarán ellos.

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