LUNES, 12 DE OCTUBRE DE 2009
¿Una nueva celada del PRI?

Según usted, ¿cómo le está yendo a la economía mexicana?
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Bien
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Muy mal



El punto sobre la i
“Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino, para decidir su propio camino.”
Viktor Frankl


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“Ahora, con la complacencia idiota de los negociantes de siempre y sus voceros "dóciles" y prestos a doblar la cerviz ante la voz del amo, el PRI empieza a dibujar, y a vender, su famoso "plan B": Recorte al gasto solamente en los "bueyes de mi compadre" -en lo que a mí corresponde, "ni un peso menos"-, algún incremento de impuestos carente de eficiencia recaudatoria para cubrir las apariencias y deuda, más deuda, que justificaremos con la coartada de que la terrible recesión aconseja una estrategia que vaya contra la corriente de la recesión, un gasto "estimulante" como café expreso doble "bien cargado", un gasto generoso con los hijos de la sacrosanta Revolución en pleno "centenario" de la "gesta gloriosa".”


Espero equivocarme, pero empieza a configurarse en el horizonte inmediato una nueva celada del "nacionalismo revolucionario" -léase el PRI experto en el doblez- cuyo saldo final sería: Un mayor déficit fiscal, con todos los dardos envenenados que eso encierra: inflación, mayores limitaciones objetivas para una recuperación económica, precios mentirosos, desempleo creciente, desaliento a la inversión productiva, tasas de interés presionadas al alza, crédito inaccesible para la sociedad y para las actividades del sector privado e incentivos al gasto público dispendioso.


La celada parece estar tan bien dispuesta que, en lo inmediato, una mayoría de las víctimas del asalto agradecerán a los salteadores de caminos que los hayan salvado de "pagar más impuestos". Curiosa maniobra por la cual los despojados besarán las manos de quienes les han desposeído. Como integrantes del coro, en este remedo de tragedia clásica, tendremos a los "valientes líderes de opinión" -en realidad, tontos útiles- que se congratularán de haber detenido el "odioso" intento del Poder Ejecutivo que no sólo quería cobrarnos más impuestos, sino que había propuesto -contra la opinión de sesudos expertos y hasta de dos o tres premios Nobel que visitaron estos andurriales- un presupuesto restrictivo, limitado, en lugar de "estimulante", "generoso", "audaz". Felicidades.


El verdadero PRI, el de siempre, asomó la cabeza. Bastó con que el PAN propusiese recortar a la mitad el gasto de los partidos políticos y del IFE para que el PRI respondiese indignado: ""¡Demagogia!, ¡populismo!, a ver, ¿por qué no lo propusieron antes cuando tenían más legisladores?". Curiosa y reveladora respuesta porque, entiendo, no era ésa la pregunta (no les preguntamos si les parece admirable y digna de elogio la propuesta del PAN, sino ¿qué harán ustedes?, ¿secundarán la moción y están dispuestos a recortarse por la mitad el propio presupuesto?). Desde luego, la respuesta es un rotundo NO, pero es una respuesta sibilina, encaminada a distraer el juicio ajeno sobre las propias acciones, recurso inmemorial del defraudador contumaz.


Comparsa digno de lástima, excrescencia surgida del tumor original (anomalía bastarda de la anomalía primera), el PRD hace segunda al "argumento" del PRI: "Ni un peso menos para nosotros, pero ni un peso más de impuestos".


La fórmula no deja lugar a dudas. La aritmética es inflexible. Tienes a la mano tres instrumentos únicos para cuadrar las cuentas públicas del próximo año: reducir el gasto, aumentar la recaudación, incrementar la deuda. Puedes hacer distintas combinaciones. La propuesta del Poder Ejecutivo Federal fue, contraria a la lógica de quien quiere a cualquier costo ganar las elecciones de mañana, una combinación de reducción del gasto (significativa) con incrementos de impuestos (significativos también) y un poco, no más de lo indispensable, no más de lo que dicta la prudencia juiciosa, de deuda pública. No es, ¿quién lo duda?, una propuesta para ganar un concurso de popularidad, pero es una propuesta responsable.


Ahora, con la complacencia idiota (ése es el adjetivo justo) de los negociantes de siempre y sus voceros "dóciles" y prestos a doblar la cerviz ante la voz del amo, el PRI empieza a dibujar, y a vender, su famoso "plan B": Recorte al gasto solamente en los "bueyes de mi compadre" -en lo que a mí corresponde, "ni un peso menos"-, algún incremento de impuestos carente de eficiencia recaudatoria para cubrir las apariencias (y hacer más abstruso lo que de suyo es complejo, el sistema tributario en México) y deuda, más deuda, que justificaremos con la coartada de que la terrible recesión aconseja (bendito Keynes y benditos keynesianos de última función) una estrategia que vaya contra la corriente de la recesión, un gasto "estimulante" como café expreso doble "bien cargado", un gasto generoso con los hijos de la sacrosanta Revolución en pleno "centenario" de la "gesta gloriosa". ¿Que la ley, esa estorbosa y pacata ley de presupuesto y responsabilidad hacendaria, no lo permite? No se confundan, compañeros. "No se hagan bolas", interpretemos la ley en sentido amplio y sin prejuicios, no seamos mezquinos. Y si es preciso cambiemos la ley: No estamos proponiendo -dirán-, ni que fuésemos irresponsables, por favor, un déficit fiscal descontrolado; por el contrario, nuestra propuesta se ajusta al "equilibrio fiscal", pero es moderna: "Equilibrio fiscal a lo largo del ciclo", ya vendrán tiempos de abundancia, de vacas gordas y entonces, créanos, ahorraremos, gastaremos menos de lo que nos ingrese y tendremos superávit fiscales. ¿Que cuánto durará el ciclo? Nadie lo sabe, tal vez medio siglo, tal vez más. Pero, ya lo dijo Lord Keynes, "para entonces estaremos muertos".


De veras deseo equivocarme. Nada más amargo que el dudoso gusto de decir "se los dije" a las víctimas de un asalto anunciado, que, desoyendo las advertencias, corrieron presurosas al encuentro de sus victimarios.

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