Jaque Mate
Oct 15, 2009
Sergio Sarmiento

Caridad o empleos

Es una lástima que Calderón no haya querido escuchar a Calderón y se haya visto seducido por las promesas populistas de otros candidatos.

Siempre ha habido en el mundo dos propuestas contradictorias para combatir la pobreza. Una de ellas ha sido promover la inversión con el fin de generar empleos y que éstos permitan que la gente tenga un mejor nivel de vida. La otra es repartir dinero en la forma de caridad.

 

Como candidato, el presidente Felipe Calderón parecía favorecer la primera opción. Así, propuso reducir impuestos y promover la inversión productiva. Esto lo convertiría, dijo, en el presidente del empleo.

 

Como mandatario, sin embargo, la posición de Calderón ha cambiado de manera radical. No sólo subió ya impuestos en una ocasión, en el 2007, cuando creó un IETU que no tiene nada que ver con los impuestos de tasa única que supuestamente quería imitar, sino que para el 2010 ha propuesto un aumento mucho más radical en los gravámenes que paga la población por el privilegio de vivir en este país. La justificación de la iniciativa es que con el alza de impuestos el gobierno tendrá más dinero para repartir en programas de caridad a los pobres.

 

En esta violación a las promesas de campaña, y que ha quedado en evidencia con la decisión del nuevo gobernador priísta de Querétaro, José Calzada Rovirosa, para tomar la iniciativa y eliminar la tenencia en su estado como lo había prometido el candidato Calderón, hay por supuesto una responsabilidad política. Resulta ya inaceptable que los políticos mexicanos hagan promesas de campaña que no están interesados en cumplir una vez que llegan al poder. Mucho más de fondo, sin embargo, es el hecho de que la fórmula propuesta por Calderón ya como presidente para combatir la pobreza es seguramente incorrecta, como lo demuestra la experiencia histórica dentro y fuera de nuestro país.

 

El Calderón candidato tenía más razón que el Calderón presidente. La mejor forma de combatir la pobreza no es aumentar impuestos con el fin de repartir una mayor caridad entre los pobres. Éste es un esquema que se ha ensayado desde hace mucho tiempo en nuestro país con resultados decepcionantes. Estados como Chiapas y Oaxaca han sido tradicionalmente los que más dinero han recibido del gobierno federal. Si el dinero se hubiera repartido directamente a los pobres, seguramente la marginación ya no existiría en esos estados. Lo que ha ocurrido es que las burocracias han aumentado de manera espectacular con estas inyecciones de dinero mientras que los pobres han seguido viviendo en la pobreza.

 

Sería interesante que el Calderón presidente releyera algunas de las promesas de campaña del Calderón candidato. Quizá en ellas encontraría indicios de que la mejor manera de combatir la pobreza es tener impuestos razonables y promover la inversión productiva y de largo plazo. Es una lástima, sin embargo, que Calderón no haya querido escuchar a Calderón y se haya visto seducido por las promesas populistas de otros candidatos.



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El punto sobre la i

Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

Miguel Ángel Boggiano
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