LUNES, 19 DE OCTUBRE DE 2009
Y seremos menos libres

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“Con el aumento impositivo seremos, en efecto, menos libres.”


Un elemento esencial de la libertad individual es que cada uno de nosotros tengamos la facultad irrestricta para decidir qué hacer con el ingreso que generamos al utilizar productivamente el capital de nuestra propiedad, sea físico, humano o financiero, destinándolo a adquirir aquellos bienes y servicios con los cuales buscamos satisfacer nuestras necesidades y de nuestra familia. Estamos dispuestos a sacrificar parte de esta libertad porque nos beneficia convivir en sociedad y, por lo mismo, tenemos que aceptar como una de nuestras obligaciones pagar impuestos; es una obligación a la cual tienen que estar sujetos todos los individuos, sin excepción. Pagamos impuestos para que el gobierno cumpla con una función primordial: garantizar nuestra libertad y nuestros derechos privados de propiedad, además de ofrecer otros bienes públicos tales como alumbrado, parques, calles pavimentadas, etc. (gasolina y electricidad no son bienes públicos; son bienes privados que provee el gobierno) e inclusive estamos dispuestos a pagar impuestos para que el gobierno actúe subsidiariamente en caso necesario. Lo que el gobierno nos quite de nuestro ingreso anual a través del sistema impositivo tiene que ser lo suficiente para financiar estas actividades; ni un peso más.

 

El gobierno, sin embargo, nos quita mucho más de nuestro ingreso bruto anual por dos razones esenciales. La primera es que no todos pagan impuestos, sea por tener un tratamiento tributario especial o porque simplemente evaden su obligación, por lo que para aquellos que sí la cumplimos, nuestra contribución al esfuerzo fiscal nacional es más que proporcional. La segunda, más importante aun, es que el gobierno expropia parte de nuestro esfuerzo para financiar una inmensa cantidad de programas que en realidad no le competen, sea subsidiar a determinados grupos o ramas de actividad económica o simplemente para transferirle rentas a grupos de interés, particularmente empleados del gobierno y de las empresas paraestatales; un sistema tributario a todas luces ineficiente e inequitativo

 

De aprobarse en el Congreso un incremento en los impuestos a los que estamos sujetos, sea la propuesta elaborada por el Poder Ejecutivo o con las modificaciones que el propio Poder Legislativo le haga a esta propuesta, hay una consecuencia clara: a partir del 1 de enero del 2010 un gobierno dispendioso e ineficiente se llevará, en efecto nos expropiará, una fracción mayor de nuestro esfuerzo.

 

A lo largo del año pagamos toda una serie de gravámenes: ISR, IVA, IEPS, tenencia, predial, etc. Si sumamos todo lo que pagamos de impuestos en el año y lo dividimos entre nuestro ingreso bruto anual, el resultado será qué porcentaje del año efectivamente trabajamos para que alguien más, en este caso el gobierno, decida cómo y para qué utilizar el resultado de nuestro trabajo. Un cálculo rápido arroja que para aquellos individuos que sí pagamos impuestos y dependiendo de nuestra canasta de consumo, efectivamente trabajamos para el gobierno alrededor de 5 meses del año. Nuestro día de libertad fiscal empieza en junio. Con el aumento programado de impuestos para cubrir el dispendio gubernamental, financiando la expansión del ogro filantrópico, nuestro día de libertad fiscal estará más lejos del 1 de enero.

 

Con el aumento impositivo seremos, en efecto, menos libres.

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