VIERNES, 23 DE OCTUBRE DE 2009
De mal en peor

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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Arturo Damm







“Si la propuesta tributaria del Ejecutivo dejaba mucho que desear, mucho, mucho más, deja que desear lo dispuesto por los diputados, y ello por dos motivos.”


Si la propuesta tributaria del Ejecutivo dejaba mucho que desear, mucho, mucho más, deja que desear lo dispuesto por los diputados, y ello por dos motivos. Primero: dispusieron un déficit, para 2010, de 0.75 por ciento del PIB, 50 por ciento mayor que el propuesto por el Ejecutivo, que era del 0.5 por ciento. Segundo: desecharon, una vez más, la posibilidad de contar con un impuesto homogéneo y universal al consumo, el tan controvertido 2 por ciento al consumo de todo y de todos. En pocas palabras, de mal en peor.

 

¿Qué quiere decir que el año entrante el déficit será equivalente al 0.75 por ciento del PIB? Que una parte del gasto gubernamental, 90 mil millones de pesos, precisamente la deficitaria, se financiará, no con impuestos, sino con deuda, deuda gubernamental que, hoy, presiona a la alza la tasa de interés y que, mañana, al momento que deba liquidarse, dará como resultado, o el cobro de más y/o mayores impuestos, o la provisión de menos y/o peores bienes y servicios públicos, algo que, a los irresponsables que dispusieron ese déficit les tiene sin cuidado, sin olvidar que la irresponsabilidad la inició la Secretaría de Hacienda al proponer un déficit de “solamente” el 0.5 por ciento del PIB. ¿Qué tanto es tantito? El déficit es cuestión de principio, no de grado, y, por principio, Hacienda no debería de haberlo propuesto.

 

Con relación al impuesto del 2 por ciento al consumo de todos y de todo, que hubiera tenido como efecto práctico el aumento del IVA del 15 al 17 por ciento, se debió de haber aprobado (era lo único que apuntaba en la dirección correcta), pero con una tasa del IVA del 13 por ciento, para que éste impuesto quedara en 15: 13 puntos porcentuales del IVA más el 2 por ciento del nuevo impuesto contra la pobreza. ¿Que la reducción del IVA hubiera significado tener que recortar más gasto gubernamental? ¡Qué bueno, y ojalá así hubiera sido!

 

Para apoyar esta última afirmación tengamos en cuenta que, a lo largo de los ocho primero años del siglo XXI, de 2001 a 2008, el PIB (la producción de bienes y servicios) creció, en términos reales, 70.2 por ciento. ¿En cuánto creció el gasto del sector público? En 116.9 por ciento, ¡66.5 por ciento más que el PIB! Lo anterior quiere decir que el gasto del sector público ha crecido más de lo que lo ha hecho la economía (el crecimiento de la economía se mide por el aumento del PIB), algo preocupante. Además hay que considerar que, al inicio del siglo XXI, el gasto del sector público equivalía al 14 9 por ciento del PIB. ¿A cuánto equivalió ocho años después? Al 18.2 por ciento, algo nuevamente preocupante, que parte del supuesto de que es bueno que el sector público gaste cada vez más, y que los ciudadanos gastemos cada vez menos, supuesto que solamente pueden defender los presupuestívoros. Peso sobre peso, ¿quién cree que gaste mejor? ¿Usted o cualquier burócrata?

 

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