LUNES, 1 DE FEBRERO DE 2010
Una partidocracia para llorar

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“Todo gobierno, por supuesto, va contra la Libertad.”
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“Me temo que la modernización económica de México está aún muy lejos. Y la causa esencial son los incentivos perversos con los que operan los partidos políticos en México. Si acaso había un dejo de esperanza, se diluyó la semana pasada.”


Cada vez que el lector escuche que en el Congreso se llevará a cabo una mesa de discusión para tal ó cual reforma estructural, no se crea nada; es pura retórica de la partidocracia, en particular del PRI.

 

Debates que lejos de serlos, no son más que un espacio para que el PRI llame a toda clase de “intelectuales viejitos” cuya visión es, además de trasnochada y chochera, a todas luces de anti-modernidad.

 

Así se mueven Manlio y compañía. Es la estrategia priísta para bloquear cualquier intento de reforma seria. Lo mismo sea la reforma energética, fiscal, laboral y política, nada pasa si se afectan los intereses del PRI. Una verdadera camisa de fuerza para que México se modernice. Increíble que la gente siga votando por este partido y que incluso quiera a los priístas de nuevo en la presidencia. De verdad que da nauseas.

 

Y el PAN, también de risa. Lejos de haberse convertido en una verdadera fuerza que impulsara una verdadera destrucción de las viejas corporaciones priístas, las ha dejado intactas y hasta parece que se sienten a gusto. Basta con oír al Presidente en su discurso; que si apoyar con subsidios y créditos a tal ó cual sector “estratégico” de la economía; que si el gobierno debe apoyar y subsidiar cada vez a más pobres (da la sensación que el Presidente quisiera aumentar el número de pobres para así presumir que cada vez gasta más); que si el gobierno debe promover y proveer intensamente educación y salud “gratuitas.” De pintar la raya con los viejos sindicatos corruptos nada.

 

Y ahora lo peor: Ya se apresta el PAN a aliarse con lo más rancio de la izquierda mexicana. Ya prepara algunas alianzas con PRD, PT y Convergencia. Más nauseas.

 

Los panistas no aprenden de la lección de julio del 2009. Solitos están perdiendo la presidencia. Y pensar que hace unos años veía con mucho optimismo que dicho partido le quitara el poder a los priístas.

 

Me temo que la modernización económica de México está aún muy lejos. Y la causa esencial son los incentivos perversos con los que operan los partidos políticos en México. Si acaso había un dejo de esperanza, se diluyó la semana pasada.

 

La propuesta de reforma política del Presidente Calderón, lejos de enriquecerse, fue bloqueada vilmente por los priístas que no cederán un ápice para perder sus cotas de poder. Ahí está Beatriz Paredes diciendo que no dejarán que la ultraderecha tome el poder por la vía de las candidaturas ciudadanas. Vaya disparate de la que creí era de las priístas más decentes.

 

De veras lo lamento porque, me temo, toda esta coyuntura está llevando nuevamente al PRI a la presidencia. Al menos quisiera que el Presidente de aquí en adelante señale a los priístas bloqueadores.

 

Ahora sí siento envidia de los chilenos, cuyas elecciones, además de ejemplares, han tomado distancia de los partidos estatistas. Y ya por lo pronto el nuevo Presidente chileno pintó su raya con la izquierda estalinista que encabeza Hugo Chávez. Otra vez, en esta área -política exterior- los panistas están bien perdidos.

 

Yo ya soy pesimista y no creo que haya reforma estructural alguna. Hay quienes creen que hay reformas estructurales más serias que la reforma política. Quienes piensen así están muy equivocados y bien harían en estudiar ciencia política para que vean cómo a falta de incentivos adecuados, a falta de rendir cuentas a los ciudadanos, el Congreso no realiza cambios económicos importantes, pues eso atenta contra sus clientelas.

 

La democracia es un sistema altamente imperfecto, pero la democracia mexicana lo es aún más. Además de ser una democracia redistributiva (le quita a unos para darle a otros), no opera con eficacia, no hay candados contra los mesiánicos y sí en cambio predomina la visión estatista.

 

Hoy más que nunca se impone la partidocracia con el PRI a la cabeza. Al igual que en Costa Rica, nuestra democracia permanecerá sin modernizarse. La partidocracia mexicana, de veras, no tiene remedio. Para llorar.

• Democracia mexicana

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