LUNES, 8 DE MARZO DE 2010
¿Son los burócratas los salvadores del pueblo?

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Godofredo Rivera







“Cada vez que un político ó periodista estatista habla de salud, educación ó seguridad social, a menudo lo hacen de manera abstracta, teórica, basada en las supuestas bondades de los gobiernos para efectuar estas tareas con suma pasión y eficiencia.”


Estas falsas creencias ignoran los incentivos económicos con que se mueven los agentes económicos. Cuando se habla de un gobierno que provee cobertura médica universal, nadie se pregunta los cómos. ¿Quién proveerá los servicios de salud a la población cubierta con dicho seguro médico? Si es el gobierno, entonces estamos ante una situación monopólica, sin competencia, en donde los incentivos a servir con eficiencia-y gusto- a los pacientes son cero. Aún cuando haya algún personal médico que actúe con ética y eficiencia-los menos- en el sistema predominarán la mala atención, la escasez de medicinas y la corrupción. Ahí están los casos del IMSS e ISSSTE.

 

Hace unos meses un periodista competente, pero a veces distraído, comentó que parte de sus vacaciones las pasó siendo testigo de la cobertura médica de algún hospital público (no mencionó cual) y ahí dio fe “de la gran pasión” con que el personal médico atiende a sus pacientes. Perdón, pero eso no es ninguna prueba científica que refute la opinión generalizada que tiene la gente-en especial la clase media- sobre los malos servicios de la medicina monopólica del gobierno. Y no estoy afirmando que nuestro colega mienta, sino que lo que tuvo fue suerte. Tal vez visitó una unidad de la llamada medicina especializada ó de tercer nivel en donde la atención es más ó menos aceptable (aunque saturada). A nuestro periodista se le olvida que la gran mayoría de los mexicanos se atiende en las unidades de clínica básica ó medicina de primer nivel, y que es en donde, primero,  para obtener una cita médica hay que estar formado desde las cinco de la mañana, y luego a sufrir de la pésima atención, escasez de medicinas y malos diagnósticos.

 

En EU se pretende dar cobertura universal basada en seguros y oferentes médicos privados. Hoy día ya el 85% de la población estadounidense posee ya un seguro médico.

 

 Ya antes del seguro médico obligatorio propuesto por Obama, en EU los oferentes médicos han sido clínicas privadas cuyas cuentas son pagadas por los contribuyentes. Es el caso de la medicina social gringa. Ello genera el incentivo perverso de encarecer la atención médica. Es obvio, si me garantizan la “lana” por mis servicios médicos, yo oferente tengo todo el incentivo de inflar mis costos. Si yo empleado, recibo subsidios por asegurarme-como en EU- entonces no enfrento el costo marginal de demandar más medicina y acabo demandando mayores prestaciones médicas. Esto también ha contribuido a encarecer  la atención médica. No es maldad. En economía se llaman incentivos. Ello ha encarecido durante décadas la atención médica en EU.

 

Luego, la solución Obama, asegurar a la fuerza a alrededor de 30 millones de estadounidenses (expertos opinan que de estos 30 millones, más de dos terceras partes en realidad no necesitan el seguro médico, pues se trata de profesionales por cuenta propia y pequeños empresarios prósperos). Sí, en economía desde hace años se ha estudiado el llamado riesgo moral de los pacientes, y por ello se afirma que en ausencia de un seguro médico forzoso, la salud de los pacientes que se cuidan poco ó son débiles contribuye a encarecer las primas médicas de las personas más sanas. De ahí que para solucionar esta externalidad negativa se propongan seguros médicos obligatorios que reduzcan los costos de las primas. Económicamente esto es eficiente, pero viola un principio liberal fundamental: la libertad de elegir.

 

Un sistema superior a éste es fomentar el que sean las personas mismas las que elijan libremente  a su proveedor de salud. Esto puede hacerse mediante la creación cuentas individuales de ahorro médico, ó a través de las empresas que tendrían la libertad de elegir a su proveedor de salud. Esto en un ambiente de intensa competencia, propicia que las empresas tengan incentivos para contratar seguros médicos privados, pues de lo contrario no atraerán a los empleados requeridos (aunque ello implica el riesgo de atraer empleados con más proclividad a enfermarse, lo que encarecería los costos de las empresas; el caso clásico de la llamada selección adversa). Por cierto, ¿por qué los norteamericanos no adquieren la comida y la ropa  a través de las empresas que los emplean y la salud sí? Al parecer esto es herencia de los múltiples controles de precios que predominaron en EU al término de la segunda guerra mundial.

 

Una solución mejor la propone desde años la fundación Heritage y consistirían, uno, en dejar de subsidiar, vía exención de impuestos, a la adquisición de seguros médicos, y dos, que sean las propias empresas las que proporcionen vales ó bonos para adquirir seguros médicos. Ello es el mecanismo esencial de la competencia. Es hacer de la medicina un mercado competitivo donde lo más sagrado es la libre elección de las personas; asimismo da incentivos poderosos para que los proveedores reduzcan costos y no a la inversa como hoy sucede ó como a la fuerza se pretende que suceda con el seguro médico obligatorio de Obama.

 

Por cierto, por qué la terquedad de los gobiernos de que los ricos también estén asegurados médicamente. Vaya paternalismo irresponsable gubernamental.

 

La seguridad médica por parte del gobierno sólo debería cubrir a los más, más pobres y ello no pasa por monopolizar y crear “elefantotes médicos” ineficientes, costosos y corruptos como el IMSSS e ISSSTE, sino vía vales médicos dejar a los más pobres ser atendidos por clínicas privadas que competirían por dar un buen servicio y no como ocurre en México con el seguro popular en donde los más pobres no son favorecidos pues se le da prioridad a los afiliados del IMSS ó a los burócratas del ISSSTE.

 

En México hay quienes proponen una solución basada en la idea del ex director social del IMSS, Santiago Levy. Su idea es la de tener un IVA generalizado que se acerque al 20%, para que con estos recursos se de cobertura médica universal a los mexicanos. Hay expertos que señalan que la tasa de IVA que propone Levy se queda corta para poder mantener a esos dos armatostes del IMSS e ISSSTE. Para las empresas sería un alivio, pues estarían eximidas de pagar mes a mes, como hoy sucede, pagos a la seguridad médica de los empleados. Esta solución es superior al actual sistema de financiamiento de la salud en México, pero sigue siendo paternalista. No elimina el monopolio de la salud del gobierno y por tanto no genera incentivos a la calidad de la atención. Buena intención, pero no es la salida para tener un sistema de salud competente.

 

Y lo mismo podemos decir para educación y seguridad social. El gobierno en ausencia de competencia sólo es bueno creando libros de texto para seguir adoctrinando a la gente sobre sus “bondades.” Buena instrucción y preparación están simplemente ausentes. El gobierno mexicano-en especial el panista- debería aprender  que proseguir con el sistema priísta (en donde Elba Esther Gordillo tiene el control sobre el examen para ocupar una plaza de profesor) es prolongar la mala educación básica y con ello fomentar la pobreza. Que copie modelos como la de algunos países asiáticos que sólo proveen educación básica a los pobres con bonos educativos y deja que sean instituciones privadas las que compitan por atraer a los mejores estudiantes. Ello evita crear burocracia parasitaria, impide que los maestros se la pasen en la grilla, y por supuesto, evita el surgimiento de sindicatos corruptos. El resultado es un nivel educativo superior al mexicano y menos oneroso. Escuelas privadas para niños pobres. Lo que más detestan los estatistas.

 

La ineficiente calidad educativa en México no se debe a que no hay recursos. La burocracia educativa mexicana se lleva casi el 8% del PIB, superior incluso a varios países de la OCDE. Ello indica que el gasto educativo está mal asignado. La buena educación no es cuestión monetaria, sino de saber asignar bien los recursos y en esta materia los burócratas son los peores. Por supuesto, otro monstruo que absorbe los recursos de los contribuyentes es la mafia sindical del magisterio, esa con que el Presidente Calderón está aliado.

 

Respecto de la seguridad social (la referente a los sistemas de retiro), México está un poco mejor y ha emprendido reformas para que sean los propios individuos los que decidan cuándo y cómo y con cuanto retirarse. Aquí lo que hay que hacer es proseguir con insistir en la educación financiera desde temprana edad, para que las personas aprendan a ser responsables e independientes y dejar de estar sometidos al yugo del paternalismo gubernamental.

 

En EU y Europa los sistemas de retiro están quebrados y por si no hubiera problemas fiscales, su colapso es inminente.

 

En fin que es la competencia lo que salva a la gente pobre de morir ó ser analfabeta. Jamás serán los burócratas los mejores proveedores de los servicios educativos y médicos. El gobierno tampoco garantizará el retiro digno de una persona. Lo hará bien mientras tenga más trabajadores activos que jubilados, pero el sistema hace crisis cuando la demografía poblacional cambia. Ahí está la historia. Es la competencia en todos los ámbitos de la vida lo que salva a las personas, jamás la benevolencia de los burócratas

 

• Salud

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