LUNES, 13 DE FEBRERO DE 2006
¿Y cómo es esto del gobierno de coalición? (II)

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“¿Por qué un gobierno de coalición? ¿Es factible? ¿Nos conviene? ¿Y qué pasaría si Calderón no lograra resolver con éxito los retos de la coalición?”


¿Y cómo es esto del gobierno de coalición

Con la colaboración de Edgar Moreno

 

Ya sabemos entonces qué es un gobierno de coalición (ver http://www.asuntoscapitales.com/articulos/articulos.asp?id=2&ids=2&idss=16&ida=493). Siguiente pregunta ¿Por qué un gobierno de coalición? Porque un gobierno de sólo panistas en el ejecutivo con mínimas probabilidades de mayoría en el Congreso, y nulas de mayoría en los Estados, sería sumamente vulnerable a ser paralizado por la oposición, sobre todo la oposición sistemática (la que dice no a todo).

 

Bien entonces. ¿Es factible? Me parece que, en principio, sí es posible integrarlo. A la hora de la repartición de huesos, no van a faltar manos alzadas en todos los partidos. Ahora; qué tan factible sea mantenerlo, es otra cosa. Formar un gobierno de coalición no es garantía de que se harán cosas, sino de que se podrían hacer, pues que se lleven a cabo depende de la voluntad política, de que se presenten las iniciativas en cuestión, de que exista disciplina de los partidos para votar en conjunto, y de otros factores ajenos a la composición de los órganos de los poderes públicos, como son las movilizaciones de grupos sociales, que pueden frenar la instrumentación de la reforma más planchada del mundo, como ya hemos visto.

 

Aquí cabe señalarse que, si bien los partidos mexicanos han tenido hasta ahora una férrea disciplina y tendido a votar en bloque, hay un cierto riesgo de que no ocurra en el escenario que estamos analizando. Si el PRI vuelve a perder la presidencia, no sería sorprendente que la ruptura tan largamente anunciada se materialice, o que el “nuevo PRI” (si es que existe tal cosa) no se alinee con el “viejo PRI” para votar y, peor aún, que cada una de estas fracciones quiera sus propios huesos y que dárselos a unos no implique el apoyo de los otros. Así que una alianza con el PRI (el famoso y temido PRIAN de López Obrador) no estaría exenta de incertidumbre.

 

Siguiente pregunta: ¿nos conviene? En principio sí, porque los miembros de la coalición tendrían menos incentivos a obstruir todo lo que hiciera y dijera el presidente. Pero se generan algunos problemas, como se ve en los siguientes ejemplos: Calderón, al ceder espacios de poder, tendría que ceder también la consecución de algunas de las propuestas que anuncia en su campaña, en tanto éstas fueran directamente incompatibles con los principios del partido coaligado. Así pues, se perdería la identificabilidad del gobierno: el PAN tendría que moverse necesariamente al centro, pues ningún otro partido existente tiene una plataforma de derecha. Esto no le gustaría a muchos panistas, y menos que a nadie a la fracción más cercana a la Iglesia Católica, pues ésta está francamente decepcionada de Fox después de que nada más y nada menos que en el primer gobierno panista se aprueba la píldora del día siguiente, y quiere ver un viraje radical si llega otro gobierno panista al poder. Así, un alejamiento de la derecha puede costarle a Calderón apoyos dentro de su propio partido.

 

Esto, sobre todo en el supuesto de una alianza entre PAN y PRD. Son muchos los temas sobre los que tienen posturas tan dispares que no se ve consenso posible: reforma energética, fiscal y laboral, aborto, píldora del día siguiente, eutanasia, derechos de homosexuales, gasto social, subsidios. Nos gustaría saber si una alianza con el PRD implicaría sacar algunos de estos asuntos de la agenda de Calderón y si sí, cuáles.

 

Y con los partidos más pequeños, por ahí va la cosa, pues todos están en mayor o menor grado identificados con la izquierda, con la excepción del Verde, el cual ha demostrado su… diversidad de posturas, por decirlo de algún modo. Ha hecho y deshecho alianzas con todos y para todo, ha votado temas en uno y otro sentido, por lo que no sabemos a ciencia cierta en qué punto del espectro político está. Más que el alejamiento de la derecha, con el Verde el problema es que asumir su lealtad sólo porque se le dé algo a cambio, requiere de un verdadero acto de fe sin ningún sustento empírico. En otras palabras, si Calderón, como ha dicho, le diera la Secretaría de Medio Ambiente a Bernardo de la Garza, habría que ver si ello resulta en que el Partido Verde vote a favor de las iniciativas del presidente si encuentra forma de extraer rentas en otro lado. Respecto a los demás, difícilmente conservarán su registro y tendrán espacios de poder que ameriten su integración al gabinete. Aún en caso afirmativo, es difícil analizar ahora una coalición cuando Alternativa claramente no tiene cohesión entre su ala socialdemócrata y la campesina, mientras que Nueva Alianza… ¿ésos quiénes son?

 

Así pues, esto de las coaliciones no es la panacea en el escenario actual, con los partidos que hay. Parecería implicar según se ve de los escenarios descritos un gobierno de centro, que no es precisamente lo que está promocionando Calderón en su campaña. Pero eso no es todo. La efectividad del gobierno de Fox (por poca que pueda parecer) estuvo marcada por lo que realmente pudo hacer el ejecutivo sin apoyo del Congreso: el Programa Oportunidades, el IFAI, el seguro popular, la agenda de buen gobierno, etc. Si se genera un gabinete de fuerzas divididas, se requerirá una nueva instancia de negociación, ahora dentro de la propia oficina del presidente. Ahora nada más nos falta ver a un secretario que se niegue a instrumentar una cierta política que le ordene el Presidente porque no va de acuerdo al ideario de su partido. Si bien el presidente lo podría remover de inmediato, posiblemente se iría con todo y sus votos en el Congreso.

 

Por último, y no es trivial, la importación de un gobierno de coalición propio de los regímenes parlamentarios a nuestro sistema presidencialista, tiene un problema adicional. Los gobiernos parlamentarios tienen algunas salidas que no están previstas en nuestro sistema: la renuncia e incluso destitución del primer ministro cuyo liderazgo dentro de la coalición no está funcionando. En nuestro país, estas salidas no existen, por lo que tendríamos que sufrir otros seis años de parálisis si Calderón no lograra resolver con éxito los retos de la coalición y frustrara las expectativas de la oposición.

 

Así pues, éste es el difícil escenario bajo el supuesto de que gane Felipe Calderón y que forme el gobierno de coalición que anuncia. Volviendo al principio, el propósito de estas líneas es invitar a la reflexión y a que, quienes compartan algún foro con el candidato, lo conminen a explicar sus respuestas a estas interrogantes. En próximos artículos analizaremos otras propuestas de éste y otros candidatos.


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