JUEVES, 25 DE MARZO DE 2010
Honrar a Juárez pero sin sus ideas

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“El feriado lo movieron de lugar y de la manera más tonta que pudiera uno haberse imaginado. En lugar de tenerlo el 21 de marzo, o en el día hábil inmediato anterior o posterior, los políticos mandaron el natalicio de Benito Juárez al lunes 15 de marzo, a seis días de distancia. Quizá lo que querían era disminuir la atención que deberíamos prestar a uno de los máximos personajes de nuestra historia. ”


El feriado lo movieron de lugar y de la manera más tonta que pudiera uno haberse imaginado. En lugar de tenerlo el 21 de marzo, o en el día hábil inmediato anterior o posterior, los políticos mandaron el natalicio de Benito Juárez al lunes 15 de marzo, a seis días de distancia. Quizá lo que querían era disminuir la atención que deberíamos prestar a uno de los máximos personajes de nuestra historia.

           

Nos hemos acostumbrado a que los políticos le dediquen discursos y homenajes al benemérito de las Américas. Parece haber en nuestra clase política un gran orgullo al respecto de un hombre que pudo levantarse de una infancia de gran pobreza en una comunidad indígena al máximo cargo de la nación. Se le rinde pleitesía también a las ideas liberales que defendió Juárez, sólo que en este caso el homenaje es hipócrita, ya que casi todos los políticos mexicanos dicen ser seguidores de los liberales del siglo XIX pero rechazan en automático las ideas liberales.

           

El liberalismo es una ideología política cuyo propósito ha sido siempre defender las libertades individuales. Los liberales del siglo XIX, como los liberales de hoy, rechazaban el Estado tutelar que defendían los conservadores.

           

Los liberales consideraban que los ciudadanos no tenían por qué estar sometidos a los dictados de la Iglesia Católica. Pensaban que el país debía vivir en un régimen de libre comercio y no con monopolios económicos estatales. Defendían el derecho a la libertad de pensamiento y expresión. Sostenían la importancia de mantener libertades políticas. Rechazaban que el Estado debiera tutelar a las comunidades indígenas y consideraban que éstas no debían quedar sometidas a los usos y costumbres.

           

Los políticos mexicanos, particularmente los del PRI o del PRD que se dicen herededos de los liberales del siglo XIX, rechazan casi todas estas ideas. Quizá defienden la independencia frente a la Iglesia Católica, la cual molesta a los panistas, pero el liberalismo no puede limitarse a una simple actitud anticlerical. De hecho, liberales como Juárez eran católicos y se enorgullecían de serlo: simplemente pedían que el Estado fuera laico y que garantizara la libertad de culto.

           

Los políticos contemporáneos mexicanos que se dicen de izquierda o inculso liberales, sin embargo, se oponen al libre comercio, defienden los monopolios estatales en campos como el de la electricidad, el petróleo y otros más, buscan coartar la libertad de pensamiento y expresión así como la de asociación política. Consideran, por otra parte, que la función del Estado es la de tutelar los derechos de los pobres, los débiles, los trabajadores o los indígenas, aunque esta tutela se ejerza en contra de la voluntad de los supuestos tutelados y no busque más que beneficios políticos.

           

Ante esta circunstancia se entiende por qué los legisladores de nuestro país han cambiado el feriado del natalicio de Benito Juárez a una fecha tan alejada como sea posible del 21 de marzo. Quizá se sienten incómodos ante la herencia política e intelectual de los liberales del siglo XIX y del propio Juárez.

 

Para ellos, lo ideal sería seguir aprovechando el prestigio político que acumularon esos valientes personajes de la historia mexicana, pero sin enfrentar la incómoda situación de que se conozcan sus ideas y se comprueba que la clase política mexicana es realmente conservadora en lugar de liberal.

 

www.sergiosarmiento.com

 

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