LUNES, 29 DE MARZO DE 2010
El Mercado Común Americano

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“Aunque las integraciones económicas que conducen a los mercados libres son todavía un sueño lejano, es necesario que se plantee de manera iterativa hasta que se obligue a los poderes políticos a no seguir obstaculizando la formación del mercado libre americano.”


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Cada día se hace patente la necesidad de crear un mercado común para todos los países latinoamericanos. Un mercado común donde la gente pueda comprar y vender sin ningún obstáculo de carácter gubernamental, donde los individuos puedan pasear sin necesidad de permisos especiales (visa) del poder político, o de estar cambiando de moneda cada vez que atraviesa una frontera. Donde la gente pueda invertir libremente su capital o bien cambiar su residencia a donde más le convenga. Pero este mercado, que es un sueño legítimo y acariciado por los pueblos latinoamericanos tiene enormes obstáculos de parte de los gobiernos izquierdistas de cada país.

Hace casi dos décadas se habló del Mercosur donde Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay firmaron el Pacto de Asunción para establecer una unión aduanera. No estaba mal para empezar. Se esperaba que con este tratado se permitiera la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos. Un plan encantador que respondía a los tiempos modernos. Pero inmediatamente los gobiernos empezaron a poner barreras para anular ese noble proyecto. Como viles bribones empezaron a hablar de establecer un arancel externo común. Claro, cada gobierno ve la oportunidad de expoliar a los compradores y vendedores sean del propio país o del otro. Así sacan su tajada para mantener a un ejército de funcionarios inútiles. Y con esto empezaron a abortar el proyecto de un mercado común que hubiera beneficiado a millones de ciudadanos de los cuatro países.

También se habló de la “coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales entre los Estados”, lo que en lenguaje simple quiere decir control burocrático de los poderes políticos hacia los ciudadanos de los cuatro países. Así, los funcionarios se reunirían periódicamente para acordar, cual bandidos en complot,  los impuestos que  cargarían a los ciudadanos de esa región.

Total que el Acuerdo de Asunción ha naufragado gracias a las torpezas izquierdistas de los gobernantes. O bien deberíamos decir que los hombres de estado de estas repúblicas asumieron una posición hipócrita, pues en realidad poco interés tienen en desarrollar los mercados libres, aunque saben muy bien que es una demanda de la población.

Si hubiere algún gobierno que comprendiera la importancia de los mercados libres, lo que tendría que hacer es muy simple: abrir sus fronteras para que los extranjeros entren sin ningún obstáculo, sea para viajar, comprar, radicar, vender o invertir y no estorbar a sus nacionales para que hagan operaciones  en el extranjero. Por ejemplo, México podría poner el ejemplo abriendo sus fronteras a Guatemala, eliminar el trámite de visa, es más, ni siquiera debería pedir pasaporte o identificación para que los guatemaltecos se internen en el país y viajen en el sistema de transporte que más les acomode. Tendría que eliminar sus aduanas y cualquier tipo de control gubernamental.

Para facilitar el mercado común México- Guatemala los gobiernos se podrían poner de acuerdo en el uso de una sola moneda, sea el Quetzal o el Peso Mexicano. Una posibilidad es dejar que circulen libremente en ambos territorios y dejar que el tiempo y la gente vayan determinando la moneda de uso común. Ya sabemos que la moneda que prevalece es la que no se corrompe con emisiones irresponsables.

En fin, aunque las integraciones económicas que conducen a los mercados libres son todavía un sueño lejano, es necesario que se plantee de manera iterativa hasta que se obligue a los poderes políticos a no seguir obstaculizando la formación del mercado libre americano.

• Crisis / Economía internacional

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