VIERNES, 26 DE MARZO DE 2010
Cine y tae kwon do

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“Siempre que pongo como ejemplo de lo que el gobierno no debe hacer a Conaculta y a Conade, criticando que el gobierno, ¡con parte del producto del trabajo de los contribuyentes!, promueva la cultura y las artes, e impulse el deporte...”


Siempre que pongo como ejemplo de lo que el gobierno no debe hacer a Conaculta y a Conade, criticando que el gobierno, ¡con parte del producto del trabajo de los contribuyentes!, promueva la cultura y las artes, e impulse el deporte, no faltan lectores que me critican, apuntando que, seguramente, a mí la cultura, las artes y el deporte me tienen sin cuidado, razón por la cual me opongo a que el gobierno las promueva y lo impulse. De ninguna manera, no me opongo a la cultura, a las artes o al deporte, ¡al contrario!, reconozco la importancia que cultura, arte y deporte tienen en la formación del ser humano. Entonces, ¿a qué me opongo? A que el gobierno me obligue, por obra y gracia del cobro de impuestos, a entregarle parte del producto de mi trabajo para que, a su vez, los use para subsidiar, por decir, a cineastas y taekwondoines, siguiendo el ejemplo que puse en el último Pesos y Contrapesos, y que dio origen, ¡no falla!, a la crítica de un par de lectores, tal vez beneficiarios de esos subsidios y, por ello, clientela presupuestaria o de Conaculta o de Conade.

 

Quienes me conocen saben que soy cinéfilo de hueso colorado y que, como tal, estoy dispuesto a financiar la producción de películas, nacionales o extranjeras, pagando mi boleto en taquilla, tal y como lo hago con frecuencia. A lo que me opongo, insisto, es a que el gobierno me quite dinero para dárselo a los cineastas, lo cual, bien vistas las cosas, no es otra cosa más que un robo con todas las de la ley, como lo es cualquier redistribución llevada a cabo por los gobernantes. ¡Viva el cine! ¡Muera el subsidio a los cineastas!

 

Quienes me conocen también saben que sumo ya diecisiete años practicando Tae Kwon Do, más de tres lustros de dicha práctica que muestran mi interés por el arte marcial coreano, mismo que, entre otras muchas cosas, me ha permitido una maravillosa convivencia con mis hijos, que también son taekwondoines. Ahora bien, una cosa es mi interés por el Tae Kwon Do, y otra muy distinta que defienda el subsidio a la práctica competitiva del mismo, subsidio que es posible si y solamente si el gobierno les quita dinero a unos, los contribuyentes, para dárselo a otros, los taekwondoines de alto rendimiento. ¡Que viva el Tae Kwon Do! ¡Que muera el subsidio a taekwondoines!

 

(Dicho sea de paso, las artes marciales no debieron convertirse en deportes de competencia, conversión que ha trastocado la esencia de las mismas)

 

Que quede claro: no me opongo a la cultura, a las artes, al deporte. Al contrario, son dimensiones de la vida humana indispensables en la formación de la persona. A lo que me opongo es a que el gobierno, vía el cobro de impuestos, me quite dinero para dárselo a cineastas y taekwondoines, y demás clientelas presupuestarias, ¡que son legión!, quite que no es más que un robo con todas las de la ley.

 

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