LUNES, 5 DE ABRIL DE 2010
Los moralinos chaqueteros

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


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“La defensa de las libertades debe ser radical. Y ojalá en los medios de comunicación hubiera más competencia para que no se impongan los moralinos chaqueteros, esos que navegan siempre en función de los intereses de las empresas en las que trabajan. La libertad es lo que menos les importa. Dios nos ampare de los moralinos chaqueteros.”


Cada vez que le sucede una tragedia a un famoso, me pongo a temblar por la legislación aberrante que puede sobrevenir. Y no sólo me refiero al caso “cabañas,” sino en general a cualquier accidente que afecte  a alguien que acapare las pantallas y los medios.

 

Así las cosas, surgen periodistas “famosos” que se erigen como los “representantes morales de las sociedad.” Viles moralinos y chaqueteros (aquellos que cambian una y otra vez de opinión en función de su interés personal) que en realidad son.

 

No se vale que nadie, desde un micrófono ó pluma exija restringir las libertades más esenciales como son las de divertirse.  Sí, después de la tragedia de algún “famoso” (si le pasa a “Juan Pérez” les importa un cacahuate), surgen toda clase de exigencias; que si restringir el horario nocturno de ocio, que si cerrar los antros, que si restringir la venta de alcohol a determinado horario, que si  se prohíbe esto y aquello, etc. Tampoco se vale mencionar a ciudades desarrolladas con múltiples restricciones nocturnas. Si sus habitantes están de acuerdo en ceder libertades allá ellos, pero que no nos las pongan como ejemplos para controlar nuestra libre elección de divertirse.

 

Los mismo cuando hay algún problema de política pública como la obesidad. Se vuelven a erigir los moralinos y chaqueteros para exigir la prohibición de la venta de tal ó cual producto. Y claro, ahí están muchos políticos haciendo eco de la “opinión pública,” confundiendo la situación con la opinión publicada por parte de algún periodista “famoso” y chaquetero.

 

Sea que se desplome un avión, suceda un accidente en un antro, se queme una guardería, lejos de corregir, los políticos nos llenan de más y más regulaciones y prohibiciones que en vez de prevenir una próxima tragedia sólo la propician. Lo mismo con la delincuencia y el terrorismo. En nombre de la seguridad se aplastan las libertades más esenciales.

 

Y claro, los moralinos y chaqueteros periodistas que presionan para que se coarten las libertades son un ingrediente de pólvora más a la bomba antilibertaria. Sólo hay que ver a varios periodistas ignorantes y racistas en EU que han convencido a buena parte del público de que la emigración de trabajadores es mala para ese país. La consecuencia, mucha gente mal informada que presiona a los políticos para crear regulaciones monstruosas.

 

La defensa de las libertades debe ser radical. Y ojalá en los medios de comunicación hubiera más competencia para que no se impongan los moralinos chaqueteros, esos que navegan siempre en función de los intereses de las empresas en las que trabajan. La libertad es lo que menos les importa. Dios nos ampare de los moralinos chaqueteros.

• Moralina autoritaria

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