LUNES, 26 DE ABRIL DE 2010
Sólo Don Dinero puede resolver la crisis educativa

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“El dinero crea el sistema más justo nunca antes visto. Sólo Don Dinero puede resolver la crisis educativa que vive nuestro país. No la iglesia ni el gobierno. Y sólo tiene efectos benéficos sobre la educación cuando se usa bajo la filosofía del buen negocio. Usar el dinero de una manera diferente causa efectos perversos y maléficos para la sociedad y especialmente para la gente pobre.”


Finalmente caigo en cuenta que sólo Don Dinero puede resolver la crisis educativa que vive nuestro país. No es la iglesia, pues si a ella le dejamos la responsabilidad de manejar la educación lo más probable es que los alumnos terminen por ser unos beatos buenos para nada. Tampoco es el gobierno pues termina por formar a la gente como los burócratas y políticos bribones del mañana, ambos nefastos e inútiles para desarrollar al país. Así que sólo queda un agente con posibilidades de resolver la crisis educativa: el señor Don Dinero.

 

Pero cuidado, hay que entender muy bien cómo debe trabajar el señor Don Dinero pues sólo hay una única manera en que puede hacer buen trabajo. Si no se le aplica bien podría dejar peor las cosas. Es como la gasolina en un automóvil, si en lugar de colocarse dentro del tanque, se coloca en el radiador o se llena la cajuela, lo más probable es que perdamos el combustible y el automóvil. La moraleja es: ponga la gasolina donde la debe poner, es decir, en el tanque de la gasolina, para que de allí pase al carburador, se procese y vaya a las cámaras de combustión para que muevan el árbol de levas y transmita el movimiento a las llantas. De esta manera su carro podrá rodar felizmente por las calles y usted llegará a su destino.

 

Algo parecido ocurre con la educación. Si el dinero, que es como el combustible para el carro, se coloca en un lugar inadecuado, lo más seguro es que nunca logramos lo que queremos. Y en efecto, así se hace. El gobierno coloca el dinero en las escuelas. Es decir, a cada universidad pública le asigna su presupuesto anual. Con ese dinero se pagan los sueldos y salarios del personal y se da mantenimiento al edificio, jardines, laboratorios y bibliotecas. Pues, viéndolo bien, es la forma más torpe, estúpida e hipócrita de usar los dineros. Torpe porque a pesar de que los resultados son pobres, constatados por agencias internacionales y del mismo gobierno, se sigue haciendo así; estúpida porque los que manejan los dineros (los funcionarios del gobierno) no se les ocurre que existen otras formas más eficientes; hipócritas porque sabiendo que es un mal sistema, lo siguen usando, seguramente porque así los politiquillos pueden seguir usando a las escuelas y universidades públicas como sus cajas chicas, donde sacan recursos para sus campañas o simplemente para aumentar sus cuentas bancarias personales. En fin, es una forma inadecuada de usar el dinero.

 

Pero no sólo el gobierno ha usado mal al dinero, también la iglesia e incluso algunos exitosos empresarios que tratan de hacer el bien y terminan por hacer el mal. Como decía Milton Friedman, “el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones”.

 

Por ejemplo, aquellas iglesias que mantienen escuelas, donde asisten niños de escasos recursos. La iglesia extrae recursos de sus feligreses y con ello paga los sueldos de los profesores y alimenta a los niños. Parece una obra piadosa, buena, pero en realidad es una obra perversa y no se dan cuenta de ello. Los niños sienten que les dan caridad y los educan para vivir de la caridad… ¡qué perversidad, qué pérdida de talentos! Y, como decía, esta forma de hacer las cosas no es exclusiva del gobierno y de la iglesia, también lo hacen así algunos empresarios muy famosos, véase Fundación Azteca.

 

Bueno, para no hacer el cuento largo, he aquí la forma de usar bien los dineros, sean del gobierno, de la iglesia, de los empresarios, de los narcos o de los mecenas.

 

El dinero sólo tiene efectos positivos si se usa a manera de crédito. Es decir, cuando se usa para financiar, no para regalar, pensando en su tasa de retorno y su ganancia. Seguramente a algunos esto les suena grosero así que de una vez lo diré en su expresión más extrema. El dinero tiene efectos benéficos sobre la educación sólo cuando se usa bajo la filosofía del buen negocio. Usarlo de una manera diferente causa efectos perversos y maléficos para la sociedad y especialmente para la gente pobre de un país.

 

Esto quiere decir que todo ese presupuesto que el gobierno manda a la universidad pública debiera dirigirse y colocarse en un banco comercial. En otras palabras, ese dinero nunca debe usarse para subsidiar a las escuelas, ni para regalarlo a los estudiantes pobres.

 

Ya en manos de la banca comercial, se debe usar para prestar, es decir, para financiar, dar crédito a todo aquel individuo que quiera estudiar. Se le da al sujeto su tarjeta de crédito para que disponga del dinero necesario y suficiente para pagar la colegiatura, comprar sus libros, rentar un departamento, etc. y cuando se gradúe y empiece a trabajar, pagará su deuda en un plazo de 20 años.

 

Una segunda forma en que Don Dinero resuelve la crisis educativa es cuando les da crédito a los profesores o a cualquier ciudadano particular (nunca del gobierno) para que funde una escuela o universidad. Ese ciudadano debe asumir riesgos, por lo que usa de garantía su casa u otras propiedades.

 

La tercera forma de usar bien los dineros es cuando se usa para financiar, es decir, prestar a los nuevos profesionistas para que pongan sus propias empresas. Repito, son préstamos, no subsidios, ni donaciones, ni aportaciones a fondo perdido (regalos). Por tanto, deben los profesionistas estar aportando garantías y comprometerse rigurosamente a regresar hasta el último centavo, incluidos los intereses.

 

La cuarta forma de usar bien los dineros es cuando se presta a los profesores para que compren la universidad pública donde laboran. De garantía queda la propia institución, de tal forma que si los docentes resultan incapaces de manejarla como un buen negocio, el banco la recoge y la subasta al mejor postor, es decir, a aquél que sí es capaz de transformar a una institución burocrática en un buen negocio educativo.

 

Seguramente hay otras formas de usar bien al señor Don Dinero pero creo que éstas son las básicas que pueden sacar a la educación de su prolongada crisis.

 

Obsérvese que Don Dinero elimina los discursos demagógicos de “educación para todos” y sin embargo a todos les da la oportunidad de estudiar hasta donde quieran y sin que sea a costillas de terceros. Crea el sistema más justo nunca antes visto.

 

La conclusión es inmediata: Es necesario crear el BANCO DE LA EDUCACIÓN. Es mi tarea inmediata e invito a todos aquellos que estén preocupados por resolver la crisis educativa que se integren a este proyecto, sea como inversionistas, mecenas o funcionarios del banco. Estoy a sus órdenes en santosmer@hotmail.com.

• Educación / Capital humano

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