LUNES, 26 DE ABRIL DE 2010
Leyes, no dictadura de masas

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Godofredo Rivera







“Muchas de las leyes absurdas, discriminatorias, racistas, son resultado de la presión popular, de la muchedumbre, de la masa ignorante.”


“Cuidado con lo que deseamos porque en una de esas se nos concede,” reza un viejo dicho. Éste se aplica seriamente a la hora de checar cómo se diseñan y redactan las leyes que luego se traducen en políticas públicas. Por ejemplo, muchas de las leyes absurdas, discriminatorias, racistas, son resultado de la presión popular, de la muchedumbre, de la masa ignorante.

 

Es una realidad que muchas veces lleva a asesinatos de humanidad. Estoy pensando primero en la época de los nazis, en donde por muchos aspectos educativos y culturales (no da el espacio de este artículo para entrar en detalle de los mismos) se creó entre los alemanes el caldo de cultivo para llevar a Hitler al poder. Desde el temor al comunismo (y ausencia de algún movimiento alternativo social demócrata ó de “derecha”), hasta el odio a los judíos sembrados en muchas de las escuelas alemanas de la época, llevaron a que muchos alemanes (ojo, porque hay ejemplos de alemanes liberales que fueron asesinados por criticar y oponerse al régimen nazi, aunque fueron como siempre minoría) toleraran ó de plano apoyaran las primeras leyes racistas nazis y después a hacerse los “distraídos” con los rumores (al fin realidades) de asesinatos masivos de judíos.

 

¿A qué viene esto? La semana pasada se aprobó una ley en el estado de Arizona, EU, que da poderes excepcionales a los policías para detener a indocumentados. Desde allanamientos sin límite hasta arresto por simple denuncia, a la policía se le deja todo el poder para abusar y realizar toda una cacería de brujas contra inmigrantes. Se criminaliza la inmigración y a quienes contraten o ayuden a esconder a los inmigrantes de la policía. La esencia del nacional socialismo. La gobernadora de dicho estado no vetó la ley como esperaban algunos. ¿El pretexto? Simple, la mayoría de la población nativa apoya dicha ley, lo que incluye a la mayoría de latinos legalizados que viven en EU.

 

Las organizaciones de latinos en pro de la reforma migratoria ya advirtieron que impugnarán la ley en la Suprema Corte. Es muy probable que dicha ley sea reventada y no se aplique (si no, que grave, así empieza la semilla del Estado fascista) pero ello es gracias a los valores de la Constitución estadounidense que mediante leyes respetables protegen las libertades y derechos civiles de todos.

 

En México suceden cosas similares, con la diferencia de que las libertades esenciales están subordinadas al Estado, lo que nos convierte a los mexicanos en potenciales esclavos de los gobernantes. Así, a veces se presiona a los legisladores por la vía de los medios de comunicación producto de que un grupo particular de ciudadanos se emerge como el “representante de los mexicanos.” Tal es el caso de diversas organizaciones civiles conformadas para presionar al gobierno a tomar medidas contra la delincuencia. Es así como mediante cabildeo continuo con legisladores (y el propio presidente) surgen ideas aberrantes que atentan contra la privacidad como el registro de celulares y la identificación de cada mexicano vía el iris de los ojos. Para los múltiples periodistas que apoyan dichas medidas, ojalá se hayan enterado cómo en ausencia de una ley que proteja la confidencialidad de nuestros datos personales, puede provocar que, direcciones, teléfonos, registros vehiculares y hasta cuentas bancarias de los particulares se vendan en mercados negros como el de Tepito en México. Qué grave.

 

Lo mismo sucede con los accidentes por alcohol. Basta con que un periodista famoso se crea el redentor de la sociedad y termine por hacer que los legisladores violen nuestros horarios de diversión. Ó bien que surja una supuesta epidemia y el gobierno se entrometa y prohíba sin ton y son cualquier actividad económica (véase el caso del GDF y la influenza).

 

Otro ejemplo. Basta con que un grupo de sesudos científicos presione a los políticos por apoyos a la ciencia y la tecnología, y terminen creándose verdaderos elefantes blancos como el CONACYT. Y ahora, nos salieron con su última barrabasada los diputadetes, la creación de la Agencia Espacial Mexicana (nuestra “Nasamex”, pues) dizque para entrar a la carrera espacial. No pueden tapar los baches y asegurar la aplicación de un serio estado de derecho, y ya quieren construir naves espaciales. ¡Ridículos e irresponsables! Ya sabe el lector lo que se espera. Nada de patentes, innovación tecnológica y premios Nóbel. Menos algún viaje espacial. Eso sí, más y más espacios burocráticos para ingenieros y científicos que cada año querrán más y más recursos hasta convertirse en una verdadera carga y pesadilla para los contribuyentes. Si ya la NASA trae esas broncas, imagine el lector lo que ocurrirá con nuestra “Nasamex.”

 

Es la regla de la legalidad (a la que me referí la semana pasada), la que con leyes universales de protección a la vida, a la libertad y a la propiedad, nos protege de los abusos de la autoridad e impide que surjan propuestas monstruosas que socavan la libertad y/o que permiten la creación de elefantes blancos que abusarán de los ciudadanos y contribuyentes.

 

Hoy día las leyes se diseñan en función de la “presión social” ó mediática ó de grupos de interés. La mejor vacuna y un ingrediente esencial que proteja nuestras libertades más esenciales (entre ellas la económica) debe partir de una constitución liberal como la de 1857. Una constitución socialista como la que nos rige actualmente (de 1917, con su estatismo perfeccionado por el PRI en sus 70 años de dominio político absoluto), sólo nos deja indefensos a los abusos del poder.

 

En fin, amigo lector, insisto, cuidado con lo que exigimos, porque en una de esas se nos hace realidad. Sólo la estricta aplicación de la regla de la legalidad nos salva y hoy la triste realidad en México es la ausencia y perversión de la misma.

• Demagogia • Totalitarismo

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