MIÉRCOLES, 9 DE JUNIO DE 2010
Imponer nueva tarjeta de circulación

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“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“Un buen gobierno se debe limitar a cuidar que la sociedad viva en paz, es decir, que nadie robe, nadie mate, nadie haga fraudes y que los contratos firmados entre los particulares se cumplan debidamente para no generar conflictos.”


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Al gobierno izquierdista del Distrito Federal, encabezado por el trotskista Marcelo Ebrard se le acaba de ocurrir otra gran idea: obligar a todos los dueños de automóviles, camiones y vehículos de movimiento para que cambien su vieja tarjeta de circulación por una nueva.

El argumento es que así se reduciría el crimen, el robo de autos y todos viviremos más tranquilos. Pero la verdadera razón radica en:

  1. Es una manera de exprimir más a los ciudadanos. Si cobra 240 pesos por cada uno de los más dos de millones de vehículos en el DF, la recaudación podría llegar a casi 500 millones de pesos. Con ese dinero podrá incrementar el número de burócratas del Gobierno del DF mismos que serán una plataforma incondicional para su campaña a la presidencia de la República.
  2. Poder de la autoridad. El imponer una nueva tarjeta de circulación implica hacer saber al ciudadano que el gobierno tiene el poder de dirigir y controlar la vida del individuo como él lo considere conveniente, es una política de sometimiento. Hoy es la tarjeta de Circulación, ayer las placas, las licencias de manejo, la prohibición de vidrios polarizados, la tenencia, el “Hoy no Circula”, la verificación obligatoria, incluso se da el derecho de restringir la circulación en el DF de los automóviles foráneos, aunque sean nuevos o traigan los alimentos para los consumidores del Distrito Federal. Todo un fürer.
  3.  Información al crimen organizado. La nueva tarjeta de circulación obligará que todos los ciudadanos aportemos datos que sirvan para saber el nivel socioeconómico, nuestros domicilios, teléfonos. Estos datos, igual que el Renault, es decir, el registro de celulares o del mismo IFE, pronto estarán en manos del crimen organizado que sabrá quienes son los mejores candidatos para ser secuestrados y/o extorsionados.
  4. Ampliar margen de extorsión. La exigencia de la Nueva Tarjeta de Circulación será oro molido para la policía corrupta que si detecta que no la traes, te extorsionará con los 500 o mil pesos.

Por tal motivo, estoy en completo desacuerdo con la exigencia de que todos tengamos la Nueva Tarjeta de Circulación.

Nada resuelve al ciudadano común, empeora la economía, da beneficios indebidos al poder político e incrementa el riesgo ante el crimen organizado.

Sería mejor que el gobierno no metiera las manos en el asunto de automóviles. No hay ningún sentido positivo que el gobierno tenga el control de quien tienen  carros, quién compra nuevo automóvil, de qué precio, etc.  Tener un automóvil debe ser como tener una computadora o una televisión, sin que pidas permiso (como en Cuba) a la autoridad. Pero si no detenemos esa política de acoso gubernamental de intervencionismo en todo, al rato va a querer que registremos nuestras PC, televisiones u otros, como ya lo hizo con los celulares y más adelante que registremos hasta los zapatos que tenemos. Esa es la vocación socialista, totalitaria propia de los gobiernos de izquierda. Es la vocación de un Marcelo Ebrard que abraza y besa al mismo Hugo Chávez.

No es el gobierno quien debe controlar a los ciudadanos, al contrario son los ciudadanos quienes debemos controlar las intenciones desmedidas del Estado. Un buen gobierno no es aquel que le mete las manos a los bolsillos del contribuyente y hace obras faraónicas o contrata gente para el ejército burocrático. Un buen gobierno se debe limitar a cuidar que la sociedad viva en paz, es decir, que nadie robe, nadie mate, nadie haga fraudes y que los contratos firmados entre los particulares se cumplan debidamente para no generar conflictos.

 

• Distrito Federal / CDMX

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