VIERNES, 13 DE AGOSTO DE 2010
Qué hizo Musso

Según usted, ¿cuál es el factor que más está incidiendo en la depreciación del peso?
Trump / Elecciones EU
El desorden fiscal
El temor a una alza de tasas de interés en EU
El precio del petróleo
Otro



“Los recursos son escasos: el gobierno debería invertir en la producción de riqueza, no gastar en la satisfacción de necesidades. Es éticamente justo y económicamente eficaz.”
Félix de Jesús

Luis Pazos









““Muso” se fue para no volver, pero su obra educativa queda como un ejemplo a seguir entre quienes creemos en un orden social basado en los intercambios libres de mercancías, servicios, ideas y valores, en un entorno jurídico de paz y seguridad.”


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Hace muchos años Manuel F. Ayau, me llevó a una barranca muy arbolada en las afueras de Guatemala, y me dijo: “Aquí vamos a construir el nuevo campus de la Universidad Francisco Marroquín”. Me señaló donde estarían las aulas, el estacionamiento y el auditorio. Para mis adentros dije “que imaginación de Muso”. Manuel F. Ayau, llamado “Muso” por sus amigos, era un hombre que volvía realidad sus ideas. La Universidad Francisco Marroquín es considerada una de las mejores instituciones educativas de Iberoamérica, gracias en gran parte a Manuel F. Ayau.

Ayau, creó empleos, pagó impuestos y luchó por sus ideas, pero no al estilo violento del “Che” Guevara, matando a quien no compartiera sus dogmas o con los criterios de un Hugo Chávez, expropiándole sus empresas o quitándole el trabajo a quienes no están de acuerdo con él.

Ayau razonaba, dialogaba y buscaba convencer. Era ocurrente, pero tenía ideas. Su fama de hombre honesto, innovador y de acción en materia educativa, alcanzó nivel mundial. Fui testigo de cómo premios Nobel de Economía, entre ellos Milton Friedman, James M. Buchanan, Robert A Mundell, Lawrence R. Klein, Gary S. Becker y Vernon L. Smith, lo apoyaron como el primer presidente de origen Iberoamericano de la Mont Pelerin Society, sociedad que agrupa a prestigiados académicos y economistas de todo el mundo. También fui testigo de cómo los consejeros de una sociedad académica de gran prestigio en los Estados Unidos, Liberty Fund, lo nombró presidente.

Manuel Ayau no sólo es un orgullo para los guatemaltecos, sino para todos los verdaderos intelectuales y académicos latinoamericanos, cuya vocación, cómo el que escribe, es la docencia y la difusión de ideas basadas en la lógica y la experiencia. “Muso” se fue para no volver, pero su obra educativa queda como un ejemplo a seguir entre quienes creemos en un orden social basado en los intercambios libres de mercancías, servicios, ideas y valores, en un entorno jurídico de paz y seguridad.

 


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