Pesos y contrapesos
Ago 13, 2010
Arturo Damm

Gastar impuestos, ¿en cualquier cosa?

Lo que hace que el cobro de impuestos degenere en un robo con todas las de la ley, no es la cantidad de impuestos que se cobran, ni la tasa a la que se recaudan, sino el uso que el gobierno le da a dichos recursos.

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En los últimos Pesos y Contrapesos he argumentado que el gobierno no debe obligar al contribuyente a entregarle parte del producto de su trabajo, que en eso consiste el cobro de impuestos, para rescatar empresas en problemas, independientemente del tamaño e importancia de la empresa, al margen de las causas de los problemas que enfrenta, ya que ello implica que paguen justos por pecadores.

Un lector, que se ha tomado la molestia de leer dichos artículos y de mandarme sus comentarios, opina que al contribuyente no debe importarle en qué gasta el gobierno los impuestos que le ha cobrado, y que los gobernantes saben qué uso darle a los recursos así recaudados. La opinión de mi lector está equivocada ya que, de entrada, lo que “justifica” una acción tan arbitraria como la es obligar al contribuyente a entregar parta del producto de su trabajo, es, precisamente, el uso que el gobierno le da a esos recursos, obtenidos bajo amenaza de castigo, que va desde la multa, pasando por la confiscación de bienes, hasta la cárcel.

Dicho de otra forma: lo que hace que el cobro de tributos degenere en un robo con todas las de la ley, no es la cantidad de impuestos que se recaudan, ni la tasa a la que se cobran, sino el destino que el gobierno le da a dichos recursos. El único uso que “justifica” el cobro de impuestos es garantizar la seguridad contra la delincuencia e impartir justicia. Se justifica que el gobierno obligue al contribuyente a entregarle parte del producto de su trabajo si, con ella, garantiza que nadie más lo obligará a entregar otra parte, y si, de fallar en el intento, castiga a quien lo haya hecho.

Lo que no se justifica es que el gobierno obligue al contribuyente a entregarle parte del producto de su trabajo para, a su vez, dársela a alguien más, independientemente de quién sea ese alguien más (por ejemplo: una empresa al punto de la quiebra), independientemente de cuál sea la causa de sus problemas (por ejemplo: fraude en contra de la empresa, cometido por los dueños de la misma).

Insisto: lo que hace que el cobro de impuestos degenere en un robo con todas las de la ley, no es la cantidad de impuestos que se cobran, ni la tasa a la que se recaudan, sino el uso que el gobierno le da a dichos recursos. Y no hay uso más abusivo que el redistributivo, quitarle a unos para darle a otros, lo cual es una flagrante violación a la propiedad privada y, dado que la condición de posibilidad de la libertad es la propiedad, también a la libertad individual, propiedad y libertad que se violan cada vez que el gobierno, de manera arbitraria, le quita a unos para darle a otros, lo cual es el pan nuestro de cada día, ya que gobernar se ha vuelto sinónimo de redistribuir, y basta revisar el Presupuesto de Egresos de la Federación para darse cuenta de ello.

• Impuestos


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Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

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