MARTES, 5 DE OCTUBRE DE 2010
Populismo en Estados Unidos IV

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Varios de mis queridos lectores hicieron valiosos comentarios, que me permito examinar a continuación.”


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La semana pasada discutí las diversas manifestaciones populistas que llegaron a plasmarse en programas de gobierno en EU durante la primera mitad del siglo XX, lo que motivó a varios de mis queridos lectores a hacer valiosos comentarios, que me permito examinar a continuación.

Uno de ellos sugirió que mi relato podría inducir a pensar que las políticas populistas aplicadas en EU eran muy recomendables pues ese país había seguido progresando, elevado el nivel de vida de la gran mayoría de sus habitantes y consolidado su posición como la potencia hegemónica sin par.

Nada más alejado de la realidad, aunque reconozco que el argumento suena creíble. El proyecto que coordino en mi universidad que analiza el impacto de las políticas populistas en un menor crecimiento de la economía de EU, arroja en una estimación muy preliminar que de no haber ocurrido los experimentos relatados, su PIB sería hoy superior a su nivel actual entre 30% y 50%.

Este es un costo descomunal de las políticas en cuestión y su magnitud se debe en buena medida al interés compuesto acumulado del PIB que se dejó de producir, y que pesa proporcionalmente más conforme más alejadas en el tiempo se encuentren las medidas que deprimieron el crecimiento del país.

Otro de mis lectores, con una memoria prodigiosa, me recordó la columna que escribí en estas páginas el 4 de julio de 2006 titulada ¿AMLO = Roosevelt? en la que señalé que los asesores de imagen del demagogo tabasqueño comparaban sus propuestas con el New Deal del Presidente Franklin Roosevelt (1932-45).

En ese texto, señalé que la semejanza no se daba entre Roosevelt y AMLO, sino entre éste y el gobernador de Luisiana y aspirante presidencial para la elección de 1936, Huey P. Long “…quien, al igual que López Obrador, manejaba una retórica incendiaria y se ostentaba como el defensor de los pobres.”

“Populista radical, Long fue gobernador de su estado entre 1928 y 1932 cuando se postuló como senador. Al igual que AMLO, quien gusta que lo comparen con el pejelagarto del pantano tabasqueño, Long se comparaba a sí mismo con un pez-rey (kingfish) de las marismas de Luisiana.

“Long era un furibundo enemigo de los banqueros,…y como gobernador emprendió programas de gasto que lo hicieron popular con la población rural más pobre de su estado, y se convirtió en enemigo político acérrimo  de Roosevelt pues, según él, gobernaba muy cerca de los poderosos.”

Long propuso expropiar las fortunas de los ricos, plan que fue cuestionado severamente por comunistas y socialistas estadounidenses que calificaban sus ofrecimientos como “demagogia fascista” al pretender eliminar la concentración de la riqueza sin acabar con el capitalismo.

Nótese el contraste con la lamentable izquierda mexicana, que en lugar de cuestionar críticamente las disparatadas ocurrencias populistas del demagogo tabasqueño, las adoptan como la verdad revelada al tiempo que veneran a su autor como el redivivo Mesías y lo celebran como genio.

En la mejor tradición populista y utilizando los servicios de predicadores religiosos profesionales, Long ya había organizado 27,000 clubes que lo apoyaban en todo el sur de EU, con más de siete millones de seguidores, y estaba preparando varias alianzas para su campaña presidencial.

Por fortuna para EU, Long murió asesinado un año antes de la elección presidencial que pudo haber ganado, dado que la situación económica derivada de la Gran Depresión, que duraba ya un lustro, hacía que el mensaje populista resonara entre el enorme ejército de desempleados.

El asesinato de Long no fue el resultado de una cábala de los poderosos capitalistas a quienes amenazaba, como sus admiradores creen, sino del enojo de un marido ofendido por el rumor que había iniciado Long, que además de radical era un vil racista, que su esposa tenía sangre negra.

Retomo ahora la historia del populismo en EU con el fallecimiento de Roosevelt en la presidencia, al recién iniciarse su cuarto período consecutivo, pues los populistas suelen gozar eternizándose en el mando.

De nuevo, la muerte fue oportuna pues evitó que ascendiera al poder Henry Wallace que había sido su vicepresidente hasta unos meses antes pero cuyo populismo avanzado hizo que el Partido Demócrata forzara al Presidente a elegir alguien más moderado, Harry S. Truman.

Seguiré con esta historia la semana próxima.

 

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