JUEVES, 28 DE OCTUBRE DE 2010
Corrupción, ¿racional? (I)

A un año del comienzo del gobierno de López Obrador, usted cree que hemos mejorado en...
Economía
Seguridad
Ambas
Ninguna de las dos



El punto sobre la i
“El gobierno es, esencialmente, poder frente al ciudadano. ¿Qué lo justifica?”
Othmar K. Amagi


Más artículos...
Manuel Suárez Mier
• ¿Cómo se acaba la pobreza?

Arturo Damm
• Outsourcing

Luis Pazos
• AMLO: los buenos y los malos

Arturo Damm
• Desconfianza empresarial

Ricardo Valenzuela
• ¿Son los EU abanderados del capitalismo salvaje?

Arturo Damm
• Las expectativas

Isaac Katz
• Un pésimo año


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Arturo Damm







“La corrupción se ha vuelto parte habitual de nuestra manera de operar.”


Untitled Document

Según el Índice Mundial de Transparencia Internacional, elaborado por Transparencia Internacional, entre 178 países México ocupa el lugar 98, con una calificación, en escala de 1 a 10, de 3.1, lo cual quiere decir, uno, que el 44.9 por ciento de los países son más corruptos que México, al tiempo que el 55.1 por ciento resulta menos corrupto y, dos, que estamos reprobados ¡y por mucho!

¿A alguien extrañan tales resultados? No lo creo. La corrupción se ha vuelto parte habitual de nuestra manera de operar, desde el alumno que, al hacer un trabajo, hace copy paste, pasando por el agente de tránsito que se arregla con el infractor,  hasta llegar al funcionario coludido con el narcotraficante.  ¿Qué tenemos? Corrupción, unas veces sin mayores consecuencias, otras con consecuencias graves, pero en todas con un serio problema de principio: la corrupción misma, entendida, en primer lugar, como la violación de las reglas del juego y, en segundo término, como el arreglo entre el violador y el castigador.

Es más, bien vistas las cosas, la corrupción supone lo segundo - el arreglo entre el violador y el castigador – y no lo primero - la violación de las reglas del juego -. La corrupción surge, no cuando el automovilista (el violador) se da una vuelta prohibida, sino cuando llega a un arreglo con el agente de tránsito (el castigador). Lo primero supone una violación al reglamento (a la regla del juego), lo segundo corrupción (en este caso reducir el castigo: sale más barato dar mordida que pagar la multa).

Tomando como ejemplo el caso de la vuelta prohibida, prohibición que muchas veces tiene razón de ser, preguntémonos por qué llegan a un acuerdo el automovilista – violador y el agente de tránsito – castigador. ¿Cuál es la razón de ser del acuerdo? La conveniencia, de entrada pecuniaria, de ambas partes. Con la mordida el automovilista –violador paga menos, al tiempo que el agente de tránsito– castigador recibe una cantidad de dinero que, de otra manera, no recibiría. Por ejemplo, en la Ciudad de México la multa por dar vuelta a la izquierda en vías primarias de doble circulación, según el artículo 66, fracción IX, del Reglamento de Tránsito, es de cinco días de salario mínimo, equivalentes a 287.30 pesos, lo cual quiere decir que la mordida será menor que dicha cantidad, cantidad que le conviene al automovilista – violador (paga menos de lo que pagaría pagando la multa) y también al agente de tránsito – castigador (recibe una cantidad que, de pagar el automovilista – violador la multa, no recibiría). Se trata de un juego de suma positiva, por el cual ambas partes ganan: el agente de tránsito – castigador le vende al automovilista – violador un castigo más barato, razón por el cual el automovilista – violador lo compra, obteniendo el agente de tránsito – castigador un ingreso que, de aplicarse el castigo conforme a la ley, es decir, de pagar el automovilista – violador la multa,  no obtendría. Desde el punto de vista estrictamente pecuniario este tipo de corrupción resulta racional.

Continuará.

• Problemas económicos de México • Corrupción

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus