MIÉRCOLES, 17 DE NOVIEMBRE DE 2010
¿Democracia vs liberalismo? (I)

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

R. Valenzuela y A. Mansueti







“Mientras el liberalismo es individualista por principio, la democracia es una forma de colectivismo: el colectivismo mayoritario.”


Dedicado a: Don Jorge del Rincón Bernal de Culiacán, Sinaloa.

 

Desde que tengo uso de razón siempre escuché a mi padre —Dr. en derecho internacional y ciencias políticas de la Universidad de Bruselas— afirmar: “Si en México tuviéramos verdadera democracia el presidente sería Cantinflas, Pedro Infante o El Santo, porque la democracia, como la entienden los mexicanos, es sólo el mandato de la plebe.”

 

En días recientes ha surgido una controversia entre mi buen amigo argentino-venezolano Alberto Mansueti y yo. ¿Qué tan benéfica es la democracia para nuestros países latinoamericanos? Como liberales, ¿qué tan convencidos estamos de la democracia? Pues este proceso político nos ha servido a gorilas como Chávez en Venezuela, a Chile Salvador Allende, al Ecuador un Correa, a Bolivia un Evo Morales y recientemente Obama a los EU. ¿No sería más conveniente para nosotros un estilo Lee Kuan Yew de Singapur? ¿El de Corea de los 80s? O tal vez lo que el verdadero credo liberal como el de Jefferson promovía un gobierno tan pequeño que casi, casi, no lo fuera.

 
Arremete Alberto refiriéndose al nuevo premio Nobel: “En opinión de Vargas Llosa, democracia y mercados libres han de ser las banderas liberales. Pero Vargas Llosa olvida un pequeño detalle: ellas no casan bien entre sí. Porque democracia es gobierno de la mayoría y liberalismo es gobierno limitado. Mientras el liberalismo es individualista por principio, la democracia es una forma de colectivismo: el colectivismo mayoritario. Y una mayoría puede decidir saltarse a la torera los límites gubernamentales y acabar con el gobierno limitado, impedirlo, o vetar su restauración. Tal decisión es perfectamente justa y legítima según la doctrina democrática roussoniana y marxista; pero no según la doctrina liberal clásica, que algunos liberales desconocen, al igual que todos los "neo" liberales.”

 

Esa decisión ha sido tomada, democráticamente, repetidas veces desde que el mundo es mundo, en muchísimos países -incluyendo los latinoamericanos-, y en reiteradas ocasiones. Así es como acabaron con la libertad, la poquita que había. Democracia mata libertad; así de simple. Es el caso clásico del crecimiento expansivo del gobierno americano en contra de todos los principios liberales de Jefferson, Madison, Jackson, que le dieron vida a este gran país —el abanderado de tal asalto, el héroe de los demócratas; F. D. Roosevelt y ahora sus herederos Obama y Cia. le rezan en al altar de la democracia.

 

Como muy bien lo plantearon Hayek y José Ortega y Gasset, democracia y liberalismo son respuestas a dos preguntas diferentes. La democracia responde a la cuestión "¿Quién gobierna?"; y el liberalismo a la pregunta "¿Cuánto gobierna?" A la primera, la democracia responde "La mayoría"; a la segunda, el liberalismo contesta "muy poco". A la democracia le interesa sólo la primera pregunta. Y al liberalismo le importa fundamentalmente la segunda. El liberalismo carece de conciencia democrática y la democracia de sensibilidad liberal. Al liberalismo le basta con que los gobiernos gobiernen poco; y satisfecha esta condición, no le interesa mucho quién y cómo los elige, y se desentiende del asunto. A la democracia le basta con que los gobiernos surjan de elecciones populares y por mayoría; y verificada esta condición, no le interesa cómo y cuánto gobiernan; se despreocupa del asunto.

 

Poco tiene que ver una respuesta con la otra; y pueden ser contradictorias, como de hecho casi siempre lo son, a menos que la democracia sea ella misma limitada y admita la doctrina liberal del gobierno limitado. Es decir, se forme una democracia liberal, algo tan difícil de lograr como un tigre manso. Para ello, debe aceptarse que las mayorías no pueden atentar contra las libertades ni la propiedad privada -: los mercados libres-; como lo establecían las constituciones latinoamericanas del siglo XIX. Pero ningún adorador de la democracia quiere eso.

 

Comenta mi amigo Alberto: “La de Vargas Llosa no es última palabra en materia de pensamiento liberal. Es un excelente novelista y sabe mucho de novelas, de Flaubert, de prosa, de géneros y estilos literarios, etc. Domina su arte con maestría, porque le dedicó toda su vida; implica que no pudo aprender otro. Ergo: no es una voz autorizada en temas de Hacienda Pública, economía o Gobierno Constitucional. Menos aún Filosofía. Sencillamente no son sus menesteres.” En www.lasalida.org compartimos algunos principios básicos de liberalismo, que Vargas Llosa bien haría en consultar. Entre ellos:

 

1. El liberalismo no es compatible con cualquier doctrina política. Tiene la suya propia que es el gobierno limitado -a sus funciones propias-, aún siendo democrático. Por eso el liberalismo es frontalmente inconciliable con toda forma de colectivismo estatista, incluyendo la democracia pura, ilimitada. En América latina y en todo el mundo las naciones han ido abandonando los principios liberales al paso en que han extendido el derecho al voto. Más democracia equivale a menos libertad.

 

2. El liberalismo no es compatible con cualquier doctrina económica. Se lleva mejor con la marginalista austriaca que con cualquiera de inspiración neoclásica. Y eso está plenamente demostrado por los fracasos de los "90, producto de la aplicación de "políticas económicas" inspiradas en los más dispares autores menos los austriacos.

 

3. El liberalismo tampoco es compatible con cualquier filosofía. Se lleva muy bien con el realismo en cualquiera de sus vertientes, y muy mal con cualquier forma de agnosticismo, escepticismo, relativismo, idealismo, positivismo, etc. Mucho daño le hizo al liberalismo la asociación con filosofías de ese tipo -como el utilitarismo- en el siglo XVIII. En México los científicos de Don Porfirio eran adoradores del Positivismo.

 

4. Por último, el liberalismo no es compatible con cualquier tipo de enseñanza o doctrina religiosa. Rima perfectamente con las tres grandes religiones monoteístas históricas -de hecho sus postulados están en la Biblia-; pero no tan bien con el ateísmo. Pero mucho peor se lleva con las otras religiones: el panteísmo, el politeísmo, el animismo, la idolatría supersticiosa, el paganismo o el neopaganismo, etc., en cualquiera de sus formas, como por Ej. Los cultos afro americanos tradicionales, o la actual religión de la "Nueva Era" (que hace muchísimo daño con su imaginería fantasiosa e irrealista.) ¡Y muchísimo peor todavía se lleva el liberalismo con las reinterpretaciones marxistas del cristianismo, sean católicas, protestantes o evangélicas!

 

El liberalismo siempre prefirió la forma mixta o combinada (Aristóteles, Ibn Jaldún, Rabí Maimónides, Santo Tomás de Aquino.) ¿Qué es eso? Muy simple, es el complemento necesario e indispensable a la separación de poderes, principio liberal también. Pero la separación de los tres poderes bíblicos, no los tres poderes de Montesquieu. Según la Biblia, hay varias separaciones de esferas y poderes…

 

(Continuará)

• Liberalismo • Democracia • Vargas Llosa

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus