LUNES, 20 DE DICIEMBRE DE 2010
Un arma contra el populismo monetario: Reivindicar a la Escuela Austriaca

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“La teoría austriaca del ciclo económico, que ha probado su rotunda solidez para deducir (no predecir) acontecimientos económicos que se repiten una y otra vez, sigue ausente (a veces despreciada) en la enseñanza de la inmensa mayoría de las escuelas de economía.”


Para la teoría macroeconómica llamada expectativas racionales (también denominada la nueva macroeconomía), sólo las variaciones sorpresivas de la política monetaria pueden realmente sorprender a los agentes económicos e inducirlos a producir y/o consumir más. No obstante, una vez que se repite la estrategia, ya no rinde frutos en materia de incremento del producto. Eso es lo que puede pasar en EU con el estímulo monetario llamado QE2. No tiene nada de sorpresivo y puede generar desconfianza.

Para países con un historial negro en materia de inflación y déficit fiscales continuos, cualquier política monetaria expansiva (aumento de la oferta de dinero), simplemente no funciona ya ni a corto plazo. Que no lo olviden aquellos desmemoriados y cínicos que proponen que México repita la irresponsable estrategia estadounidense.

Y es que parece que no aprendemos la lección de la historia económica. En las escuelas tradicionales de economía se sigue enseñando lo que yo denomino la falsa macroeconomía. La falsa macroeconomía que muestra cómo un burócrata desde un escritorio puede “fijar” el nivel de empleo, de tasas de interés y de tipo de cambio. Es absurdo que un burócrata, y lo demuestra la historia fallida del socialismo, pueda ser una especie “subastador todo poderoso” para poder fijar precios que se corresponden a las decisiones de millones de seres humanos. Es la arrogancia, la soberbia la que prevalece en un gran número de escuelas de economía de México y el mundo.

A esa generación de arrogantes pertenecen Bernanke, Stiglitz y Krugman. De México ya ni hablo, pues quiero evitarme problemas con algunos colegas.

Pienso que un hombre intelectualmente honesto debe expresar fielmente lo que piensa, aún a expensas de equivocarse. Si es inteligente, y la evidencia dura le muestra lo contrario, entonces enmienda. Si no, sólo queda como un testarudo. Así, quien esto escribe, a diferencia de algunos liberales, piensa que la microeconomía es una gran herramienta analítica para los economistas. También es un poderoso instrumento de toma de decisiones para el empresario que conoce bien los fundamentos microeconómicos. Quien afirma que se trata de toda una teoría sin aplicación al mundo real, no la conoce bien.

Bueno, no es mi intención aburrir al lector exponiendo mis posiciones académicas. Voy al grano. La teoría macroeconómica, en especial la keynesiana (que hace énfasis en el gasto público para paliar las crisis), se ha desarrollado sobre bases de poco rigor microeconómico, como bien señalaba Friedman. La macroeconomía neoclásica, de mayor rigor microeconómico, no deja a veces también de caer en la arrogancia del tomador de decisiones walrasiano (un “subastador todo poderoso”). La llamada nueva macroeconomía, no tienen nada de nueva, presenta conclusiones parecidas a la de la Escuela Austriaca, cuyo desarrollo teórico data de hace más de 130 años. Con Hayek y Von Mises a la cabeza, a principios del siglo pasado desarrolla su máximo potencial.

Menciono lo anterior porque por más que la teoría austriaca del ciclo económico ha probado su rotunda solidez para deducir (no predecir) acontecimientos económicos que se repiten una y otra vez, sigue ausente (a veces despreciada) en la enseñanza de la inmensa mayoría de las escuelas de economía. Luego entonces, la crisis de los ciclos económicos surge, se acaba (aparentemente), se vuelven a crear condiciones para gestarse, y vuelve a repetirse. No se aprende la lección.

Ahí están ya Bernanke y demás funcionarios expandiendo irresponsablemente el crédito. Ahí están endeudándose más y más y bajando impuestos (política fiscal expansiva). Esto último sería bueno en ausencia del tremendo déficit fiscal estadounidense. De hecho la política monetaria de la FED (Reserva Federal) ya no es tal (mantener el poder adquisitivo de la moneda), y al querer tapar los boquetes financieros de bancos y gobierno en realidad está funcionando como política fiscal populista.

Desde 1978, el banco central estadounidense (FED), tiene un segundo mandato; el primero, justificado, mantener el poder adquisitivo del dólar -mantener a raya la inflación-, el segundo, demagógico, populista y peligroso, que la política monetaria esté dedicada a mantener el crecimiento económico y el pleno empleo.

Le recuerdo brevemente al lector la postura austriaca en materia de ciclo económico:

La escuela austriaca sostiene que una expansión “artificial” del crédito, es decir, no respaldada por ahorro voluntario previo y mediante la manipulación a la baja del tipo de interés, tiende a aumentar la inversión y a crear un falso auge económico, dado que los precios relativos han sido distorsionados por la mayor masa de dinero circulante en la economía. Estas inversiones, que no hubieran sido emprendidas de no ser por la mencionada distorsión, sobreutilizan los bienes de capital acumulados, desviándolos a proyectos no rentables -si hubiera imperado el tipo de interés de mercado- y tarde o temprano producirán sobrevaloraciones en algún o algunos activos. Tales burbujas inevitablemente acaban estallando. Ahí está el caso que se repite ciclo tras ciclo como es la burbuja inmobiliaria. Cuando la emisión de nuevos medios fiduciarios cesa, las tasas de interés artificialmente bajas se acomodan en su verdadero nivel de mercado, generalmente muy superior al establecido por los bancos centrales dada la escasez de bienes de capital. Esto corta abruptamente el flujo de crédito barato, y las inversiones que parecían rentables con precios inflados ahora dejan de serlo: la crisis estalla y se efectúa la natural liquidación de las inversiones erróneas.

Si queremos evitar crisis futuras recordemos las siguientes grandes enseñanzas de la Escuela Austriaca:

La expansión crediticia artificial -ocasionada por el Estado al emitir billetes sin respaldo y al autorizar coeficientes de caja fraccionarios en la banca privada- distorsiona las informaciones de los agentes económicos provocando euforias inversoras que conducen a ulteriores quiebras. La Escuela Austriaca reivindica un sistema de banca libre con coeficiente de caja del 100%. El actual esquema financiero de EU, con su nueva regulacionitis, sólo garantiza más y más crisis futuras.

Frente a todos, especialmente frente a los socialistas, una defensa radical de la libertad del individuo frente a cualquier intromisión del Estado en la economía. El teorema austriaco de la imposibilidad afirma que no es posible que un individuo o comité recolecte toda la información necesaria para una asignación eficiente de los recursos. Esa información está dispersa en la mente de todos los agentes económicos y está siendo reelaborada continuamente. Este teorema es aplicable tanto a los países comunistas como a todos los bancos centrales, ministerios de economía y demás órganos de “ingeniería social.”

Es hora de reivindicar a la Escuela Austriaca y alejarnos de los peligrosos y costosos populismos fiscales y monetarios.

Si no se hace nada, veremos más crisis financieras en el futuro, más bancos quebrados, más bancos centrales irresponsables y más “bernankes”, jugando con sus absurdas curvas IS-LM y poniendo en jaque a la economía de millones de seres humanos.

Feliz Navidad amigo lector.

• Cultura económica • Crisis / Economía internacional • Escuela Austriaca

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