LUNES, 20 DE DICIEMBRE DE 2010
Aumento de precios: Uso y costumbre (I)

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“¿Por qué, a finales de año, se anuncian aumentos en precios de distintas mercancías?”


Todos los años, a finales de los mismos, se repite el mismo fenómeno: el anuncio, más o menos generalizado, del alza de precios para el año que viene, precios que pueden ser de productos ofrecidos por particulares, o de bienes y servicios ofrecidos por el gobierno. Dicho anuncio, con la intención que lo acompaña: la de aumentar los precios, forma parte de los usos y costumbres de la economía mexicana.

¿Por qué, a finales de año, se anuncian aumentos en precios de distintas mercancías? Porque sabemos que habrá inflación y que, ante la misma, quien primero aumenta precios gana, ya que hoy vende a un precio mayor y compra al mismo de ayer. Es decir, vende (relativamente) caro y compra (también relativamente) barato, y esa es la combinación ganadora. Cuando hay inflación, y en México la sigue habiendo, quien se adelanta a la próxima oleada de incrementos gana, de la misma manera que quien se atrasa pierde y, dado que como agentes económicos somos egoístas (buscamos nuestro provecho, por ejemplo: comprar barato y vender caro) y racionales (buscamos nuestro provecho al menor costo posible, por ejemplo: comprar lo más barato posible y vender lo más caro que sea posible), pretendemos ganar, para lo cual debemos adelantarnos a la siguiente oleada de aumentos en los precios, e incrementar los precios de las mercancías que ofrecemos antes que lo hagan los demás.

La respuesta a la pregunta ¿por qué, a finales de año, se anuncian aumentos en precios de distintos bienes y servicios? es porque sabemos que el año entrante habrá inflación, y lo sabemos con certeza, en primer lugar, porque, independientemente de cuánta inflación haya habido, la ha habido, año tras año, a lo largo de décadas, formando parte del entorno económico; en segundo término, porque así lo muestran las encuestas sobre expectativas económicas, independientemente de quién sea el encuestado, e independientemente de cuál se la inflación que pronostique; por último, porque la misma autoridad monetaria fija una meta de inflación, lo cual, dado que su tarea es preservar el poder adquisitivo del dinero, no deja de ser un contrasentido (mismo que algunos califican de cínico).

Pruebas de lo dicho. Primera: en los primeros nueve años del siglo XXI se registró una inflación promedio anual de 4.4 por ciento. Segunda: según la Encuesta sobre las expectativas de los principales analistas en economía del sector privado, correspondiente a diciembre, para 2011 se pronostica una inflación del 3.8 por ciento. Tercera: la meta de inflación del Banco de México para el año entrante es de 3.0 por ciento, más menos un punto porcentual de margen de error.

¿Qué tenemos? Inflación en el pasado reciente, inflación en las proyecciones para el futuro inmediato, e inflación en la meta de la política monetaria del Banco de México. Con esta inflación por todos lados, ¿deben llamar la atención los anuncios relacionados con la intención de muchos oferentes de mercancías de aumentar sus precios, sobre todo si el que se adelanta a la siguiente ola alcista gana?

Continuará.

• Inflación / Política monetaria • Problemas económicos de México

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