LUNES, 27 DE DICIEMBRE DE 2010
Siglo XXI: Fin de la primera década (I)

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“Nos quieren hacer pensar que Keynes está de vuelta, pero más bien debemos preguntar si alguna vez se fue. ¿Lo hizo? No: la recesión fue consecuencia de la estupidez keynesiana convertida en política económica generalizada.”


Termina la primera década del siglo XXI, misma que, para efectos históricos, que no cronológicos, transcurrió entre dos eventos, el primero producto del fanatismo religioso convertido en maldad, y me refiero al ataque talibán en contra de las Torres Gemelas, que tuvo lugar el 11 de noviembre de 2001, y el segundo consecuencia de la estupidez keynesiana convertida en política económica generalizada, y me refiero a la recesión, que se inició el 16 de septiembre de 2008, día en el cual el gobierno estadounidense se negó a rescatar al banco de inversión Lehman Brothers, momento a partir del cual las economías comenzaron a caer, como en una secuencia de fichas de dominó, una tras otra, otras más y otras menos, pero todas sin excepción.

De los dos eventos, dado el tema general de estos Pesos y Contrapesos, que no es otro que el de la economía, me ocuparé del segundo, del que he llamado la estupidez keynesiana convertida en política económica generalizada: keynesiana por John M. Keynes (1883 – 1946), el economista inglés, uno de los más influyentes de la segunda mitad del siglo XX y, sin duda, de la primera década del siglo XXI; estupidez por creer que basta con generar demanda y consumo, para lo cual hay que emitir dinero, que por lo general se traduce en un mayor gasto gubernamental, para que, por añadidura, los empresarios inviertan más, se aumente la producción de bienes y servicios, y con ella se genere más empleo; convertida en política económica generalizada ya que la aplicación de lo que llamo la receta keynesiana (emisión de dinero con el fin de que el gobierno gaste más, con el fin de aumentar la demanda y el consumo, con el fin de incrementar las inversiones, la producción de mercancías y el empleo), que por partir de un aumento espurio en la cantidad de dinero que se intercambia en la economía debería de estar prohibida, se volvió, con alguna variante accidental, que no modificó su esencia, la política monetaria de la Reserva Federal al inicio del siglo XXI, política monetaria que es, al final de cuentas, o por principio de ellas, la causante de la recesión.

Para tener una idea de todo ello consúltense, para empezar, los siguientes libros:   Meltdown, de Thomas Woods Jr. (autor del también recomendable The Church and the Market: A Catholic Defense of the Free Economy, sobre todo para los muchos católicos que recelan de la libertad individual y la propiedad privada) y Financial Fiasco, de Johan Norberg. Si, además de la idea general en torno a las causas de la recesión, se desea conocer y entender las falacias del keynesianismo, consúltese The Failure of the “New Economics”, An Analysis of The Keynesian Fallacies de Henry Hazlitt, lectura recomendable, sobre todo para los responsables de las políticas económicas, ahora que, según la versión más socorrida, Keynes está de vuelta, debiéndonos preguntar si alguna vez se fue. ¿Lo hizo? No: la recesión fue consecuencia de la estupidez keynesiana convertida en política económica generalizada.

Continuará.

• Crisis / Economía internacional • Escuela Austriaca

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