MIÉRCOLES, 5 DE ENERO DE 2011
La libertad en la nueva era digital: Entendiendo nuestro entorno

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Artemio Estrella







“Al final del día, somos servidumbre en nuestra propia casa. Con nuestro dinero crece cada vez más esa infraestructura que nos roba nuestra libertad o nos mantiene en un nivel de esclavitud: el aparato gubernamental.”


No sé si te has cuestionado o incluso, lo más seguro, nunca te has cuestionado sobre el grado de libertad o sobre el grado de esclavitud (peor aún) que experimentas en tu país. Hay quienes de plano creen ser libres en cuba, con mucha mayor razón un mexicano podría creer ser libre.

Más adelante vamos a establecer si vivimos en un entorno realmente libre o al menos lo suficiente libre como para presumir de ello.

Comencemos primeramente con una definición simple de lo que es la libertad. La Wikipedia (Libertad, s.f.) nos dice:

Se suele considerar que la palabra libertad designa la facultad del ser humano que le permite decidir llevar a cabo o no una determinada acción según su inteligencia o voluntad.

¿Si no fuésemos capaces de decidir completamente sobre nuestras vidas, seríamos realmente libres?, ahora vamos a contrastar la definición de libertad, con la definición de esclavitud. La misma Wikipedia (Esclavitud. s,f,) contiene la siguiente definición:

… se entiende por esclavitud la condición de personas sujetas a los designios de otras sin opción a réplica, discrepancia, decisión o protesta.

Además también se menciona una ligera diferencia entre esclavitud y servidumbre:

En Europa durante la Edad Media la esclavitud desaparece siendo sustituida por la servidumbre. En todo caso los siervos, a diferencia de los esclavos, eran libres, o más bien semi-libres, y gozaban de una serie de derechos pero estaban atados por compromisos de trabajo a la tierra y al señor feudal.

Este contraste nos puede llevar a preguntarnos: qué tan libres somos o en qué condiciones de servidumbre o esclavitud nos encontramos. ¿Importa realmente saber si vivimos un nivel de servidumbre?, ¿cómo te sentirías siendo 100 por ciento libre?, ¿cómo te sentirías siendo 50 por ciento libre?, ¿Cómo te sentirías siendo 100 por ciento esclavo?, ¿en qué porcentaje de libertad se podría ubicar a un siervo?

Es interesante hacerse este tipo de cuestionamientos. Pero para llegar a respuestas concretas se requiere de información.

Existe una organización que, en base a estudios económicos, genera un listado de países y sus grados de libertad.

En el caso mexicano, por ejemplo, estamos posicionados en el lugar número 41 del Índice de Libertad Económica (Heritage, 2010.), el primer lugar lo tiene Hong Kong, Estados Unidos de Norteamérica se encuentra en el octavo lugar, Cuba ocupa el lugar 177. Chile es de los países latinoamericanos que mejor posicionados se encuentran, en el décimo lugar. La lista está comprendida por 179 países evaluados.

El índice de libertad económica, mide precisamente eso, el grado de libertad que se puede experimentar en cada uno de los países evaluados. Desde derechos de propiedad, libertad monetaria, política fiscal, libertad laboral, corrupción, libre comercio, etcétera. En todo en lo que un gobierno pueda estar involucrado, allí es donde hay riesgo de perder libertades.

Somos libres en el grado que podamos hacer uso óptimo del recurso más preciado con que contamos, nosotros mismos, nuestro cuerpo, nuestra mente. Cualquier entidad ajena a nosotros, que nos imposibilite desarrollarnos plenamente o, aún más grave, que haga uso de nuestro desarrollo para beneficio de alguien más, esa entidad nos está despojando de nuestra libertad.

Pero el índice de libertad económica tal vez no nos diga nada aún. Qué significa estar en el lugar 41, no parece tan malo, no somos el lugar 177 (como Cuba). Estar en el lugar 41 ¿nos hace ser libre, menos libres, siervos, qué?

Ahora vamos a meternos con un poco de economía e impuestos. Midiendo la parte económica es la mejor forma de medir el grado de libertad. Aunque a muchos de izquierda (principalmente mexicanos) no les guste, el producto de nuestro trabajo se traduce en economía.

Como definición, la Wikipedia (Economía, s.f.) nos dice:

Economía (de οiκος, que se traduce por casa en el sentido de patrimonio y νέμεωιν, administrar) es la ciencia social que estudia las relaciones sociales que tienen que ver con los procesos de producción, intercambio, distribución y consumo de bienes y servicios, entendidos estos como medios de satisfacción de necesidades humanas y resultado individual y colectivo de la sociedad.

En estricta teoría cualquiera podría entender que todos somos dueños del fruto de nuestro trabajo. El fruto de nuestro trabajo, en nuestra sociedad, se traduce en dinero. El dinero no es más que un medio útil para el intercambio de bienes y servicios. El dinero es un instrumento de nuestra economía.

Si el fruto de nuestro trabajo nos pertenece, cualquier fracción extraída del total del fruto de nuestro trabajo se traduce en una disminución de nuestra libertad.

Dicho de otro modo, si una entidad, sea cual fuere ésta, te retira el 10 por ciento de tus ganancias, para adjudicarlos a otros gastos que no son los tuyos, dicha entidad te despoja del 10 por ciento de tu vida. Traducido en el tiempo de un año y como el año tiene 365 días, el 10 por ciento equivale a 36 días, poco más de un mes.

Sí, estoy hablando de impuestos, entre otras cosas, pues no sólo de impuestos vive el gobierno, también por medio del dinero gubernamental puede despojarnos de nuestro poder adquisitivo, aunque esa es otra historia. Todos sabemos que, en el caso mexicano, los impuestos no son a tasa única (como el 10 por ciento del ejemplo anterior), sino que se trata de una red fiscal informe y difícil de entender.

En la revista en línea Asuntos Capitales (http://www.asuntoscapitales.com/) existe un estudio donde exponen el porcentaje de impuestos que terminamos pagando cada mexicano. Adolfo Gutiérrez (2005), creador del estudio, nos indica lo siguiente:

Al final, los hogares mexicanos más pobres trabajan únicamente para pagar los servicios del gobierno durante los primeros 80 días del año, para lo que destinan el 21.9 por ciento de su ingreso. Las familias mejor acomodadas deben dedicar el 42.7 por ciento de su ingreso para pagar impuestos, para lo que deben trabajar 156 días del año. A partir del 22 de marzo y del 6 de junio respectivamente, podrán comenzar a trabajar para ellos mismos.

El estudio es del 2005, pero de ese año al día de hoy el país no ha mejorado mucho, al contrario.

Con esto se establece que casi el 50 por ciento de nuestro tiempo y esfuerzo es usado para asuntos en los cuales difícilmente podemos inferir. ¿Esto no es esclavitud o servidumbre?

Cualquiera pudiera argumentar que ese casi 50 por ciento, sirve para que tengamos: seguridad, educación, salud, vivienda, en algunos casos transporte y trabajo. Aquí lo importante a resaltar, es que no tenemos decisión personal sobre la calidad, ni el costo de los servicios. Peor aún, la clase media en ocasiones no usa los servicios provistos por el gobierno y aún así se ve despojada de su patrimonio laboral. Y los pobres, para ser pobres pagan demasiados impuestos. Lo justo sería que se pagase una tasa impositiva pareja y más baja, aunque ese ya es tema de reforma fiscal y no lo pienso tratar en este trabajo.

Los servicios que ofrecen los gobiernos, que no gratuitos, terminan siendo más caros y menos satisfactorios, que si los adquirimos por cuenta propia. Otro argumento muy socorrido (por los enemigos de la libertad o por los que tienen miedo de ella), es aquel que dice que si el gobierno no nos proveyera de dichos servicios, simplemente no los pudiéramos adquirir.

Hagamos una reflexión al respecto: imaginemos que el gobierno hoy día es el encargado de proporcionarnos calzado; el calzado no se vende, ni se compra; sólo el gobierno es el proveedor de un par de calzados cada seis meses; un día llega una persona diciendo que sería mejor que no nos quitaran impuestos y que a cada quien le dieran la libertad de adquirir su calzado por medio de la iniciativa privada; seguramente se levantaría más de uno vociferando que con esa medida –liberal— la mayor parte del pueblo quedaría descalzo y sin posibilidad de poder adquirir calzado, pues la iniciativa privada carece de sentimientos y no les importa que la gente tenga calzado, lo que les importa es sólo el dinero.

De ser cierto, el hecho de que el gobierno provea, porque nosotros seríamos incapaces de proveernos por iniciativa propia, entonces hoy todos andaríamos descalzos, sin ropa, sin alimento y sin nada. Lo cierto es que eso no sucede, las cosas no provistas por el gobierno sí las podemos costear y adquirir con mejor calidad y a más bajo costo. ¡Qué haríamos si el gobierno no nos quitase casi la mitad de nuestras vidas para, supuestamente, ayudarnos a administrar mejor nuestro dinero!, desde mi punto de vista y viendo la capacidad de generación de riqueza que tenemos, haríamos mucho más de lo que los políticos logran hacer.

Al fin de cuentas, somos servidumbre en nuestra propia casa. Con nuestro dinero crece cada vez más esa infraestructura que nos roba nuestra libertad o nos mantiene en un nivel de esclavitud: el aparato gubernamental.

Referencias

Wikipedia (s.f.). Libertad. Extraído el 27 de Febrero de 2010 desdehttp://es.wikipedia.org/wiki/Libertad

Heritage (2010). 2010 INDEX OF ECONOMIC FREEDOM. Extraído el 26 de Febrero de 2010 desde http://www.heritage.org/Index/Country/Mexico

Wikipedia (s.f.). Economía. Extraído el 26 de Febrero de 2010 desdehttp://es.wikipedia.org/wiki/Econom%C3%ADa

Adolfo Gutierrez (2005). El Día de Libertad Fiscal 2005: Una reflexión sobre los impuestos que pagamos en México. Asuntos Capitales. Extraído el día 27 de Febrero de 2010 desde http://www.asuntoscapitales.com/mini.asp?idm=186

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