VIERNES, 14 DE ENERO DE 2011
Imprecisiones periodísticas

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
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No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“Afirmar que el alza en los precios de ciertos bienes y servicios es causa de inflación es falso, falsedad que, además, crea una cortina de humo que impide ver la verdadera causa de la inflación, que no se encuentra en los comercios, sino en el Banco de México.”


El periodismo económico deja mucho que desear. Frecuentemente leemos encabezados como éste, del Reforma (miércoles 12), obra de Laura Carrillo y Jessika Becerra: “Amenaza la inflación”, y lo hace porque “el incremento en los precios de alimentos, transporte y combustible, entre otros productos y servicios, (…) podría permanecer durante el primer semestre…”, aumentos a partir de los cuales Carrillo y Becerra pronostican un repunte en la inflación.

Si la inflación se define como el aumento sostenido en el Índice de Precios al Consumidor, IPC, ella solamente es posible si la cantidad de dinero que se intercambia en la economía, y por lo tanto la demanda total por bienes y servicios, (el dinero se intercambia cuando el consumidor compra bienes y servicios), aumenta más que su oferta, ya sea por la producción interna, ya por su importación. Sin este excesivo crecimiento en la cantidad de dinero que se intercambia en la economía no puede haber inflación, definida como el aumento sostenido en el IPC, lo cual quiere decir que el aumento en los precios de algunos bienes y servicios no puede ser la causa del incremento sostenido del IPC, es decir, de la inflación.

Supongamos, uno, tres mercancías: X, Y y Z; dos, nueve pesos como toda la cantidad de dinero y, tres, un precio de tres pesos por mercancía, de tal manera que el IPC (que, para simplificar, lo calculo como el precio promedio), es de tres pesos [($3.00 + $3.00 + $3.00) / 3 = $3.00]. ¿Qué pasa si, por las razones que sean, el precio de X aumenta a cuatro pesos, sin que aumente la cantidad de dinero? Que no habrá dinero suficiente para comprar X al nuevo precio e Y y Z a los viejos, de tal manera que si aumenta el precio de X, y se mantiene constante la cantidad de dinero, los precios de Y y Z deben bajar. Supongamos que el precio de X sube a cuatro pesos y que los precios de Y y Z bajan a dos pesos con cincuenta centavos, ¿qué pasa con el IPC? Que permanece igual, en tres pesos [($4.00 + $2.50 +$ 2.50) / 3 = $3.00)].

¿Aumentó el precio de X? Sí. Ello, ¿generó inflación? No. ¿Por qué? Porque al permanecer sin cambio la cantidad de dinero que se intercambia no hubo dinero suficiente para comprar X más caro ($4.00) e Y y Z al mismo precio ($3.00), motivo por el cual la baja en los precios de Y y Z compensó el alza en el precio de X, y el IPC permaneció sin cambio.

Si no aumenta la cantidad de dinero que se intercambia en la economía, ¿el alza en los precios de algunas mercancías causará inflación? No.

Afirmar que el alza en los precios de ciertos bienes y servicios es causa de inflación es falso, falsedad que, además, crea una cortina de humo que impide ver la verdadera causa de la inflación, que no se encuentra en los comercios, sino en el Banco de México.

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