MARTES, 1 DE FEBRERO DE 2011
Oportunidad única para México

¿Usted considera que la renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia es un golpe de estado?
No
No sé



El punto sobre la i
“El socialismo es moralmente incorrecto, políticamente autoritario y económicamente imposible.”
Enrique Ghersi


Más artículos...
Manuel Suárez Mier
• EU, ¿país poco competitivo?

Arturo Damm
• Nueva baja en la tasa de interés

Luis Pazos
• Y el "Principio de no intervención"

Arturo Damm
• Pragmatismo

Ricardo Valenzuela
• El Estado ha iniciado su putrefacción

Arturo Damm
• ¿Desconfianza = desilusión?

Isaac Katz
• Protección de los derechos de propiedad


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Manuel Suárez Mier







“Lo realmente importante para México es la esperanza de que el nuevo equipo de Obama, con Daley a la cabeza, sea realmente capaz de trabajar con efectividad con ambos partidos en el nuevo Congreso para conseguir lo que hasta ahora ha sido un elusivo sueño, una reforma migratoria a fondo que concite el suficiente apoyo.”


Las elecciones de noviembre pasado en Estados Unidos produjeron un cambio apreciable en el alineamiento político de su Congreso, que se ha ido complementado con un relevo generalizado en el equipo de trabajo de la Casa Blanca que representa, en casi todos los casos, un tránsito hacia el centro del espectro político de ese país.

El Partido Republicano recuperó la mayoría en la Cámara de Representantes con un enorme margen que no había tenido desde 1949, lo que significa el fin de la fase activista para imponer las prioridades partidarias de Obama, pues ahora los Republicanos tienen los votos para derrotar cualquier iniciativa presidencial.

En el Senado, los Demócratas mantuvieron una frágil mayoría con 51 escaños contra 47 Republicanos y dos independientes, que normalmente se suman a la mayoría. Dadas las bizantinas reglas con las que opera este cuerpo legislativo, lo anterior significa que la minoría puede bloquear virtualmente cualquier iniciativa que desee.

Por lo que hace al nuevo equipo de colaboradores del Presidente, la prioridad ha sido atraer a personas de ideología moderada y con amplia experiencia en gobiernos Demócratas previos, particularmente el de Bill Clinton, y deshacerse de funcionarios más extremistas que habían acompañado a Obama desde su campaña presidencial.

Muchos de estos cambios, como el Bill Daley como chief of staff del Presidente –una especie de coordinador político con enorme poder, como lo fueron en México Juan Camilo Mouriño al principio del gobierno de Felipe Calderón o José Córdoba en el de Carlos Salinas-, fueron bien recibidos entre la comentocracia de la capital de EU.

Vale la pena destacar el nombramiento de Daley, quien fue encargado por el entonces Presidente Clinton en el verano de 1993 de conseguir la aprobación legislativa del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en un ambiente político bastante polarizado y complejo, esfuerzo coronado por el éxito en noviembre del mismo año.

Daley, perteneciente a la dinastía que ha gobernado a la ciudad de Chicago por más de cuatro décadas –su padre, Richard J. por 21 años, y su hermano, Richard M. quien dejará la alcaldía en febrero próximo después de 22 años-, fue también secretario de Comercio con Clinton y pasó los últimos diez años en el sector privado.

Paradójicamente, Daley remplaza en su nuevo cargo a Rahm Emmanuel, el hombre que pretende substituir a su hermano como alcalde de Chicago, de obtener el predecible triunfo en la elección del mes que entra, una vez que la Suprema Corte de Illinois desechó objeciones sobre su cumplimiento con los requisitos de residencia.

El aspecto principal de estos cambios radica en el intento del Presidente Obama de recuperar el centro del escenario político, el voto “independiente” que lo abandonó en las recientes elecciones legislativas, temeroso de la agenda de su gobierno que fue  calificada de radical en exceso por segmentos no despreciables de la opinión pública.

Lo realmente importante para México es la esperanza de que el nuevo equipo de Obama, con Daley a la cabeza, sea realmente capaz de trabajar con efectividad con ambos partidos en el nuevo Congreso para conseguir lo que hasta ahora ha sido un elusivo sueño, una reforma migratoria a fondo que concite el suficiente apoyo.

El tiempo apremia, sin embargo, pues quedan escasos doce meses para que se inicie el proceso que desembocará en las desenfrenadas carreras presidenciales del 2012, año en el que, como ocurre regularmente cada doce, habrá elecciones tanto en nuestro país como en Estados Unidos.

Un esfuerzo exitoso para conseguir la aprobación de una reforma migratoria básica en EU, sin embargo, requiere bastante más que el compromiso que el presidente Obama reiteró en su reciente informe presidencial, y la presencia de un operador político de la calidad y experiencia de Bill Daley en la Casa Blanca.

Demanda también una participación inteligente y a fondo del gobierno de México y crear una amplia coalición de empresas del sector privado de EU que están o debieran estar a favor de arreglar la situación migratoria en su país y que son los que utilizan con intensidad los servicios de trabajadores itinerantes de origen mexicano.

Por fortuna, México cuenta hoy con una representación en Washington encabezada por el Embajador Arturo Sarukhan competente y experimentada que podrá enfrentar el reto señalado con eficacia, si desde México le aprueban los gastos necesarios para un esfuerzo de esta magnitud y le otorgan el necesario apoyo político para hacerlo. Realmente, es una oportunidad única que no se debe desaprovechar.

• Migración • Estados Unidos

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus