Pesos y contrapesos
Feb 4, 2011
Arturo Damm

Propuesta priísta, ¿En serio?

Tal y como están las cosas me da la impresión de que la propuesta de los priístas es más una estrategia electorera – Nosotros priístas sí queremos, pero el gobierno panista se opone -, que una intención seria.

Los priístas han propuesto una “reforma fiscal” que contempla la reducción de la tasa de IVA del 16 al 12 por ciento, propuesta ante la cual la Secretaría de Hacienda ya dijo que no es posible, lo cual muestra, no tanto la negativa de las autoridades hacendarias, sino la falta de seriedad de la propuesta de los del PRI, motivo por el cual escribí entre comillas las palabras reforma fiscal.

Cualquiera que proponga eliminar o reducir impuestos, si se le ha de tomar en serio, debe proponer, también, de qué manera se compasará la menor recaudación que será el resultado inevitable de eliminar o reducir tributos. Dos son, en esencia, las alternativas: 1) reducir la tasa del impuesto X y, para compensar la menor recaudación, aumentar la del impuesto Y; 2) reducir la tasa del impuesto X y, con el fin de compensar la menor recaudación, recortar, en una cantidad equivalente, el gasto del gobierno. Cualquier propuesta a favor de la eliminación o reducción de impuestos, si se ha de tomar en serio, debe ir acompañada de la propuesta para compensar la menor recaudación. La propuesta del PRI a favor de la reducción de la tasa del IVA del 16 al 12 por ciento, ¿va acompañada de esta segunda propuesta? Hasta donde yo sé no, lo cual le resta seriedad, uno de los motivos por los que ya la rechazó la Secretaría de Hacienda, que, sin duda alguna, comenzará a ser señalada por los priístas como la intransigente, algo que, ¡obviamente!, le conviene al PRI, al que habrá que preguntarle si su propuesta de “reforma fiscal” no es plan con mañana, precisamente por no señalar de qué manera tendría que compensarse la menor recaudación, consecuencia de la reducción del IVA del 16 al 12 por ciento.

Una cosa es proponer, así, sin más aclaración, reducir impuestos, y otra muy distinta explicar que, si se reduce un impuesto, una de dos: o 1) aumenta otro impuesto o 2) se reduce gasto gubernamental, medidas que, necesariamente, afectan a alguien: en el primer caso a los contribuyentes que pagan el impuesto cuya tasa aumentó y, en el segundo, a la clientela presupuestaria cuya partida presupuestal se redujo, siendo que, precisamente por salir perjudicados, unos y otros se opondrán a la propuesta a favor de la reducción de impuestos.

Si los priístas hablan en serio a la hora de proponer la reducción de la tasa del IVA deben responder, y hacer públicas sus respuestas, las siguientes preguntas. La reducción del IVA del 16 al 12 por ciento ¿a quién beneficiaría?, ¿a quién perjudicaría?, ¿cuánto costaría? y ¿quién pagaría? De no tenerse clara la respuesta a estas preguntas se  corre el riesgo de que, suponiendo que se apruebe la reducción, salga más caro el caldo que las albóndigas.

Tal y como están las cosas me da la impresión de que la propuesta de los priístas es más una estrategia electorera – Nosotros priístas sí queremos, pero el gobierno panista se opone -, que una intención seria.

• Reforma fiscal • PRI • Impuestos


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El punto sobre la i

Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

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