MARTES, 15 DE FEBRERO DE 2011
Crítica seria al FMI

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“Es infrecuente que las instituciones públicas, nacionales o multilaterales, como el FMI, hagan una introspección seria de sus errores y limitaciones. La Oficina de Evaluación Independiente del Fondo ha hecho un trabajo ejemplar que sería muy conveniente que lo replicaran otras entidades responsables de asuntos financieros.”


La Oficina de Evaluación Independiente del Fondo Monetario Internacional acaba de publicar un excelente análisis sobre las fallas en las que incurrió el FMI en los años previos a la crisis económica global de 2007 que le impidieron alertar que ocurriría esa debacle, y hace recomendaciones para que tal cosa no vuelva a ocurrir.

El peritaje aludido encuentra que el FMI mantuvo un injustificado optimismo en sus análisis sobre la situación y perspectivas de la economía mundial, a pesar de que había claros signos de problemas y tendencias insostenibles, y que se hizo eco de la especie que aseguraba que la era de “Gran Moderación” financiera se prolongaría.

Esta Gran Moderación la definieron varios economistas como una nueva fase de la economía en la que la volatilidad tanto en la inflación como en el volumen de la producción, se habían abatido notablemente en comparación con períodos anteriores, lo que significa que las recesiones serían menos frecuentes y severas.

Tan optimista escenario se sustentaba en la creencia que los mercados eran estables en lo fundamental y que las grandes instituciones financieras tenían la suficiente solidez para enfrentar cualquier eventualidad, lo que anestesió la vigilancia para detectar los problemas asociados a una expansión insostenible del crédito.

La crítica que se comenta identifica cuatro causas principales para explicar la falla en anticipar la crisis por parte de los economistas del FMI:

1. Debilidad analítica, particularmente en su examen de las economías de los países avanzados. Entre los elementos que están detrás de este problema, destaca el llamado “pensamiento de manada” que castró la reflexión independiente trocándola por un razonamiento colectivo que no cuestionó críticamente sus premisas básicas. La visión prevaleciente entre los macroeconomistas del FMI era que la disciplina del mercado y la autorregulación de las instituciones, serían suficientes para evitar problemas graves en las entidades financieras. Creyeron a pie juntillas que mercados financieros “sofisticados” (entiéndase complejos) podrían seguir en rápida expansión con una supervisión mínima de una autoridad que no entendía lo que regulaba.

Como parte de la debilidad en el análisis del Fondo se encuentra que sus economistas fueron atrapados intelectualmente por las autoridades financieras, sobre todo de Estados Unidos y del Reino Unido, dado su gran prestigio profesional, su reconocida capacidad y su vasto acceso a información pertinente. En adición, la enorme especialización que caracteriza al desempeño de los economistas en estos tiempos implicó que los analistas macro y los financieros no se comunicaran entre sí.

2. Obstáculos organizacionales, sobre todo que las diferentes unidades que componen al FMI actuaban aisladas de las demás, sin compartir y discutir sus estudios y conclusiones. Este aislamiento –que el reporte califica como  “comportamiento de silo”- es el responsable de que los analistas del Fondo no llegaran a las conclusiones correctas que hubieran sido evidentes de haber juntado y compartido los análisis de las distintas áreas de la institución. Especial culpa se ubica en la falta de comunicación entre los macroeconomistas, dedicados a correr sus modelos matemáticos carentes de todo sentido intuitivo, y los analistas financieros, además de la extremada insularidad del Fondo que rechazó incorporar los trabajos de expertos independientes.

3. Problema internos de gobernanza (palabreja abominable pero ya aceptada por la Real Academia), en particular el justificado temor de los analistas del Fondo a externar puntos de vista distintos a los de sus superiores jerárquicos y de los funcionarios de los gobiernos con los que trabajaban. Parte de este problema se atribuye a los frecuentes cambios de personal que se dieron en esa época a los más altos niveles del Fondo, incluyendo un director gerente alemán que renunció para postularse como presidente de su país, puesto estrictamente decorativo, y su sucesor español que renunció antes que sus devaneos románticos se volvieran escándalos públicos.

4. Limitantes políticos que jugaron un papel crucial, pues los funcionarios de gobierno objeto de críticas en los análisis del FMI, con frecuencia pedían a los líderes de la institución que se cambiaran pasajes negativos en los reportes, que se remplazara a analistas “incómodos” de la misiones, además de la autocensura en la que incurrían los técnicos ante el temor de disgustar a los funcionarios nacionales, y la insistencia de éstos de que se incluyeran sus iniciativas de política favoritas, aunque no tuvieran nada que ver con los trabajos específicos del Fondo.

Es infrecuente que las instituciones públicas, nacionales o multilaterales, como el FMI, hagan una introspección seria de sus errores y limitaciones. La Oficina de Evaluación Independiente del Fondo ha hecho un trabajo ejemplar que sería muy conveniente que lo replicaran otras entidades responsables de asuntos financieros.

• FMI / Banco Mundial • Crisis / Economía internacional • Perspectivas

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