LUNES, 21 DE FEBRERO DE 2011
¿Deducción = Fin electorero?

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
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Antonio Escohotado


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“Una de las críticas que se le ha hecho a la deducción de colegiaturas, es que la medida tiene un fin electorero. ¿Será?”


¿Qué se quiere dar a entender cuando se afirma que ésta o aquella acción, de éste o aquel político, tiene un fin electorero? En primer lugar, que lo que busca el político es el favor de los electores, es decir, que lo que pretende es ganar, la vista puesta en las próximas elecciones, el favor de la mayor cantidad posible de votantes, para él, o para el candidato de su preferencia. En segundo término, dado el uso del despectivo electorero, y no del solícito electoral, que la acción de un político tenga un fin electorero quiere decir que la misma es despreciable, no por su propia naturaleza (por ejemplo: hacer deducible del cobro de impuestos el pago de colegiaturas), sino por el fin que busca el agente (por ejemplo: beneficiar, en las próximas elecciones, a los candidatos de su partido).

Más allá de lo que se quiera dar a entender cuando se afirma que la acción de un político se realiza con fines electoreros, el objetivo electoral (quitémosle lo despectivo), ¿no es un objetivo válido para cualquier acción lícita de un político, lo cual no quiere decir que sea el único fin? Y más aún, suponiendo que el político que realiza una acción no tiene ningún objetivo electoral en mente, ¿su acción no tendrá una repercusión electoral en el ánimo de la gente? Y si la tiene, aunque esa no haya sido la intención del político, ¿ello tiene algo de malo?

En las democracias, ¿el objetivo electoral no es un motivo omnipresente en las acciones de los políticos? Y si el logro de ese fin electoral (por ejemplo: que gane la presidencia de la República el candidato del partido en el poder) supone como medio medidas que benefician a los posibles electores (por ejemplo: hacer deducible el pago de colegiaturas), ¿tiene ello algo de malo? Beneficiar a la gente, con medidas como la deducción de colegiaturas, ¿no es una manera válida de luchar por su voto? Si la respuesta es que no, ¿entonces lo que debería de ser, en la búsqueda del voto, sería perjudicar a la gente? ¿Qué la democracia no supone eso, que el político dé algo (desde una promesa, si es candidato, hasta una despensa, si ya es gobernante) a cambio del voto? Si la respuesta es negativa, ¿entonces el elector debe votar nada más por el gusto de hacerlo, sin haber recibido nada a cambio (la deducción de colegiaturas), o sin la expectativa de recibirlo (la promesa de dicha deducción)? En las democracias, ¿el objetivo electoral no es, no solamente un motivo omnipresente en las acciones de los políticos, sino uno válido? Y ese objetivo, ¿no es indispensable para que los políticos hagan lo que hacen de la mejor manera posible?

Y la afirmación la deducción de colegiaturas tiene un fin electorero, ¿no tiene ella misma un fin electorero? Usted, ¿qué cree?

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