VIERNES, 25 DE FEBRERO DE 2011
Afán de lucro

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El punto sobre la i
“El dinero en efectivo es una garantía de libertad individual, por su eficiencia, versatilidad, irrastreabilidad y anonimato.”
Víctor H. Becerra


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“¿Usted, lector, que opinaría de la persona que confesara que su objetivo es ganar dinero? ¿Y qué opinaría de aquella otra que confesara que todo lo que hace lo hace por afán de lucro?”


¿Usted, lector, que opinaría de la persona que confesara que su objetivo es ganar dinero? ¿Y qué opinaría de aquella otra que confesara que todo lo que hace lo hace por afán de lucro? ¿Opinaría que tales objetivos no están a la altura de las más nobles aspiraciones del ser humano, motivo por el cual hay que considerarlos moralmente cuestionables o éticamente reprobables?

Si su respuesta es que esos objetivos - ganar dinero, y ganarlo por afán de lucro -, son, en el mejor de los casos, moralmente cuestionables, y en el peor éticamente reprobables, entonces le pregunto si el incentivo debería ser el afán de pérdida y el objetivo la pérdida de dinero. ¿Deberían serlo?

Lo anterior viene a cuento porque no hace mucho una empresa privada me invitó a dar una conferencia, y digo me invitó porque, tal y como me lo dejaron saber desde el principio, no contaban con presupuesto para pagarme, motivo por el cual me invitaron y no me contrataron. Yo, por principio, no trabajo gratis, y así se los hice saber, a lo cual ellos me respondieron, con la intención de convencerme de que les regalara la conferencia, lo siguiente: “¡Pero señor Damm, no todo en la vida es ganar dinero, ni todo en la vida es afán de lucro!” Para no hacer el cuento largo, yo, que sí creo en el respeto a los principios, y teniendo como tal el no trabajar gratis, no impartí la conferencia, algo que, ante los ejecutivos de la mentada empresa, seguramente me dejó mal parado por aquello de que no todo en la vida es ganar dinero ni afán de lucro, afirmaciones que, sobre todo la segunda, no es cierta: todo en la vida es afán de lucro, lo cual no quiere decir que todo lucro tenga que ser pecuniario, lo cual no significa que el afán de lucro pecuniario sea malo.

Que todo en la vida sea afán de lucro quiere decir que cada vez que el ser humano actúa, actuación que puede ser desde donar sangre hasta vender relojes, lo hace con la intención de mejorar su situación, de obtener un beneficio, de elevar su bienestar, todo lo cual implica desde la satisfacción moral por haber donado sangre hasta la ganancia pecuniaria obtenida por la venta de relojes. En ambos casos hay afán de lucro, moral en el primero, pecuniario en el segundo, pero lucro, ganancia, utilidad, beneficio, provecho en ambos. Cada vez que el ser humano actúa lo hace con la intención de mejorar su situación, y en esa mejora consiste el lucro.

En el ámbito laboral el afán de lucro se traduce en la intención de ganar dinero a cambio de lo que uno hace, única manera de saber cuánto vale realmente nuestro trabajo. Lo que importa, para tal fin, no es saber cuánto quiero yo cobrar por mi trabajo sino cuánto están dispuestos a pagar por él los demás, lo cual refleja cuánto lo valoran.

El afán de lucro, ¿es moralmente reprobable?

• Cultura económica • Acción humana

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