LUNES, 25 DE ABRIL DE 2011
Algunos principios económicos incontrovertibles

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“Los principios de creación de riqueza están probadísimos y son más sencillos de entender que como nos quieren hacer creer los economistas incompetentes.”


A menudo se suele citar a la economía como una ciencia “obscura” llena de contradicciones ó en el mejor de los casos de inconsistencias metodológicas. A ver, no obstante que existen diversas teorías económicas, unas mejores que otras, unas más consistentes que otras, unas que describen de mejor manera la realidad económica, unas que predicen mejor mediante la lógica deductiva, así como economistas unos más competentes que otros, la economía ofrece una gama de principios económicos sólidos, congruentes e incontrovertibles que se cumplen al pie de la letra, que sólo los ignorantes ó los economistas incompetentes los ponen en duda. Menciono los principales, no todos por razones de espacio:

Los sistemas de libre mercado son más eficientes que los de planificación central: Lo demuestra la historia, la prosperidad llega a países con economías de libre mercado en donde se respeta la propiedad privada, las asignación de los recursos mediante el libre funcionamiento del mecanismo de precios, en donde prevalece el libre intercambio, la apertura al resto del mundo y la libre entrada de empresas y mercancías nacionales y extranjeras. Los sistemas socialistas ó de planificación central sólo crean pobreza y subdesarrollo como lo muestran los casos de Cuba y Corea del Norte. Para allá van países como Venezuela y Bolivia. No aceptar esta verdad económica es no aceptar la lógica de la realidad, de la historia económica, no aceptar esta realidad sólo muestra dogmatismo ideológico de la que es presa la izquierda mexicana estalinista, esa que sigue a López Obrador.

La inflación es un fenómeno monetario: Demostrado por Milton Friedman, la inflación es exclusivamente causada por el Banco central y sus malas decisiones en materia de política monetaria (esa cuyo objetivo es regular que la cantidad de dinero existente en la economía sea congruente con la producción de bienes y servicios). Hay ocasiones en que el alza de precios puede ser provocada por expectativas inciertas de los consumidores como puede ser una guerra ó pandemia, pero son casos excepcionales; la inflación suele ser causada por las borracheras monetarias creadas por el banco central. La inflación baja debe ser el objetivo de todo banco central. Los bancos centrales deben estar aislados del ciclo político -la autonomía es la base- y jamás tener como doble objetivo el del crecimiento económico. Éste último es resultado de reglas sencillas y libertad económica para invertir, no del populismo monetario. En México hay ignorantes en la izquierda que quieren que el Banco de México tenga este objetivo dual. Sólo recuerden que esta nefasta dualidad es la causa de las continuas crisis de países como EU. A ver si aprendemos este principio de una vez por todas. Por supuesto, un plus sería tener una moneda respaldada por activos con valor intrínseco como el oro ó la plata.

Los controles de precios son nefastos: Nada peor que el gobierno fije arbitrariamente precios por arriba ó por debajo del mercado. Fijar precios a gusto del burócrata de escritorio en turno sólo genera escasez (cuando es precio máximo) y mercado negro ó sobre oferta (precio mínimo) que provoca desperdicio. Ya los mexicanos vivimos esa época, Quién olvida en los años ochentas del siglo pasado, lo escaso que era encontrar productos como azúcar, leche, pasta de dientes ó huevo. Claro, todos sujetos a control de precios. Arbitrariamente se obligaba a comerciantes a ofrecer a un precio por debajo del de mercado. Resultado, escasez espantosa.

Los monopolios y oligopolios son la peor estructura de mercado: Probadísimo, lo peor que le puede pasar a los consumidores es no tener libertad de elegir y sujetarse a un único proveedor (ó pocos oferentes), sea del gobierno ó del sector privado. Los mexicanos hemos sido víctimas de monopolios y oligopolios sea en el sector energético, de telecomunicaciones, de educación, ó de alimentos y bebidas. Resultado, precios más altos pagados comparados con mercados más abiertos y competitivos. La constitución política es vital para rediseñar leyes que garanticen la libre entrada de empresas a cualquier mercado. Hoy en México tenemos una constitución obsoleta que limita la competencia en mercados como el de telecomunicaciones, que protege a los monopolios del gobierno, que ejerce la “rectoría del Estado”. Definitivo, lo mejor para los consumidores es la libre competencia.

El exceso de gasto es malo para la inversión y el crecimiento económico: Persiste la falaz creencia de que el gasto de gobierno debe ser el “el motor” de crecimiento de la economía. Falso de toda falsedad. En el mejor de los casos, y siempre y cuando se asignen los recursos del gobierno a proyectos de rentabilidad social como infraestructura básica, en el margen benefician al crecimiento económico. El motor verdadero del crecimiento económico es la inversión privada (la que realmente genera riqueza), nacional y extranjera. Cuando los gobiernos gastan en excesos, se llenan de burocracias costosísimas que luego se convierten en verdaderos obstáculos a la inversión privada. Cuando los gobiernos gastan en exceso se endeudan y carcomen recursos destinados originalmente al sector privado. Ello trae aparejada alzas en el fondeo (lo que inhibe la inversión por enfrentar tasas de interés altas) de los recursos y, lo peor, futuros impuestos para las generaciones presentes y futuras. Ahí están los países europeos gastalones como Portugal, Grecia, España e Irlanda que gastaron y gastaron para dizque enfrentar la recesión económica, y lo único que lograron fue endeudamiento altísimo y rescates multimillonarios que harán que sus poblaciones enfrenten impuestos altos. El gasto de gobierno mal manejado es un lastre para la economía y no un beneficio como los ignorantes creen. Las finanzas públicas equilibradas deben ser una regla de oro.

El estado de derecho es vital para el intercambio: No hay economía de libre mercado ó capitalista que funcione sin un estado de derecho. Lo primero que debe garantizar todo estado de derecho, vía sus instituciones jurídicas, es garantizar los derechos a la vida, a la libertad y a la propiedad de los gobernados. El respeto a los contratos de las transacciones es otro pilar importante del estado de derecho. Quienes piensan que la libertad económica se puede dar sin el derecho se equivocan profundamente. Ya Hernando de Soto lo demostró, el capitalismo prospera más en donde hay leyes e instituciones que reconozcan y protejan a los derechos privados de propiedad (posesión, usufructo y transferencia). El estado de derecho es fundamental para que la economía crezca de manera vigorosa.

El libre comercio es un beneficio para todos: Increíble que haya economistas que aún pongan en duda esto. Ojalá se actualizaran y estudiaran más. Éste es otro principio económico probadísimo. El libre intercambio, libre de impuestos internos y aranceles, es la mejor manera de llegar el bienestar a los ciudadanos. Las economías más libres comercialmente hablando, son las más prosperas; las economías cerradas ó con múltiples aranceles son las más pobres. El comercio libre jamás es un juego de suma cero (lo que uno gana lo pierde otro), a menos que entre papá gobierno a querer proteger a “cierta industria”, “al empleo de cierto sector” pues lo único que logra es beneficiar a unos y perjudicar a otros (el comercio internacional con intervención gubernamental lo puede volver de suma cero). Los avances de la ciencia, las innovaciones tecnológicas se dan en economías libres y abiertas al resto del mundo, jamás en las economías cerradas al resto del mundo.

El Estado subsidiador no funciona: Creer que el Estado debe subsidiar a todo mundo para que esté mejor, es una de las peores falacias. Subsidiar a los pobres crea más pobres, subsidiar a las empresas hace que sean ineficientes y las convierte en clientelas que sólo buscan vivir a costa de la ubre gubernamental, subsidiar y subsidiar sólo crea dependencia enfermiza y lo peor, impuestos altos para todo mundo. Los subsidios no deberían de existir, y si por desgracia están presentes deben ser temporales, focalizados y monitoreados para ver si se están logrando los objetivos de tal ó cual programa de subsidio. Rara vez un subsidio logra metas exitosas. Lo que acaba con los pobres no son los subsidios del gobierno, sino un ambiente que genere crecimiento económico. Es la generación de riqueza la clave para acabar con la pobreza, jamás la redistribución del ingreso como tercamente creen los políticos. Los subsidios desbocados sólo llevan a endeudamiento y a crisis económicas como las que hemos vivido los mexicanos. Que no nos choreen más al respecto.

Los principios arriba citados son verdades económicas probadas. Los principios de creación de riqueza están probadísimos y son más sencillos de entender que como nos quieren hacer creer los economistas incompetentes. Ya no debería la ciencia económica poner en duda los principios económicos fundamentales que generan riqueza. Hacerlo sólo la pone en crisis, pues da paso a atrás a hechos comprobados por la lógica deductiva y la historia.

Luego entonces a hacer ciencia a partir de estos hechos.

• Cultura económica

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