LUNES, 9 DE MAYO DE 2011
Es el estado de derecho, estúpidos

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Godofredo Rivera







“La llamada guerra contra el narco está haciendo que surjan debates que sólo llevan a la esterilidad. Querer justificar todo lo que el Presidente haga en materia militar contra el narco ó echarle toda la culpa al mismo del ascenso continuo del crimen nos llevará a una polaridad intelectual que lejos de plantear soluciones sólo llevará a proseguir con miles y miles de muertes.”


La llamada guerra (o mal llamada) contra el narco está haciendo que surjan debates que sólo llevan a la esterilidad. Querer justificar todo lo que el Presidente haga en materia militar contra el narco ó echarle toda la culpa al mismo del ascenso continuo del crimen, me temo, nos llevará a una polaridad intelectual que lejos de plantear soluciones sólo llevará a proseguir con miles y miles de muertes. Es el estado de derecho, estúpidos.

Primero, jamás deben compararse sólo cantidades de droga decomisadas en la historia. Así lo están haciendo quienes argumentan que la actual estrategia de combate al narco se parece a la de la época de los años ochentas que no causó tantas muertes. Atribuyen más la violencia a la guerra entre los propios narcos. Cualquier testimonio de los narcos de la época (muchos hoy en la cárcel) señalan lo fácil que era transportar droga en las carreteras, nada que ver con los retenes de hoy día, y en particular en la actual administración. Así que pretender otorgar neutralidad total a la estrategia del presidente es completamente falsa.

Asimismo, es importante hacer el análisis en conjunción con variables como los precios y el surgimiento de nuevas drogas, sean naturales menos puras ó nuevas cuyo procesamiento químico proviene de laboratorios caseros clandestinos. Un análisis serio debería tomar en cuenta no sólo cantidades de droga decomisadas en el tiempo, sino la evolución de sus precios para conocer más el impacto financiero sobre los productores de droga. Por tratarse de un mercado ilegal es complicado encontrar datos duros, por ello no hay a la fecha trabajo académico que muestre toda la película completa; sí, en cambio, toda una serie de análisis incompletos que sólo toman en cuenta los decomisos históricos.

Los economistas han encontrado formas más adecuadas de sólo “checar el promedio histórico”. Y para ello el análisis marginal es el más adecuado. De acuerdo a las autoridades mexicanas y estadounidenses en el rubro de las drogas, en el actual sexenio se han logrado decomisos históricos por su magnitud (toneladas de marihuana ó cocaína decomisadas). Los decomisos récord le pegan más duro a los precios, lo que no nos muestra el sólo dato de las cantidades totales decomisadas por sexenio. Por cierto, y por el margen, habrá que ver si el actual sexenio termina con cantidades muy superiores a otros sexenios, pero lo importante es su acción sobre los precios, insisto.

También, de acuerdo a la DEA (Drugs Enforcement Administration), desde 2007, aún cuando la demanda de cocaína ha caído en EU, su oferta lo ha hecho en mayor magnitud, lo que ha llevado a una situación de precios históricamente altos (dependiendo del estado dentro de EU) en combinación con el deterioro de pureza de dicha droga. Ello ha llevado a algunos analistas a mal interpretar los resultados y erróneamente concluir que los precios de la droga (en particular la cocaína) han caído. No, las drogas puras han subido de precio, pero ha surgido mercancía de menor calidad -y menor precio- que se traduce en cocaína y drogas “artificiales” más baratas.

Así las cosas, afirmar que la actual estrategia presidencial no ha tendido impacto en el recrudecimiento de la violencia es temerario, cuando no falso. El problema es que no sabemos la magnitud, por tratarse de mercados ilegales, en donde la mejor información no la tienen las autoridades (en el mejor de los casos son estimaciones). Quizá al acabar el sexenio tengamos más información.

No obstante lo anterior, la violencia entre carteles de la droga no empieza ciertamente en el actual sexenio. De hecho, ya a la llegada del presidente se venía dando una oleada de ejecuciones muy violentas entre el narco. El presidente en todo caso, no provoca la guerra, tal vez, en el margen, con su mala estrategia inicial sólo la agudiza, pero el monstruo se venía ya gestando.

Aquellos que desde la izquierda llaman a cesar la respuesta del gobierno ante la violencia del narco, simplemente son bisoños ó actúan de mala fe.

Y dicho monstruo se comenzó a gestar en toda la época priísta, con gobernantes y policías que se hacían de la vista gorda ante cualquier cargamento. Lo cierto es que estamos pagando el deterioro del estado de derecho en México.

El estado de derecho priísta respondió al monopolio de partido de poco más de 70 años. En la era panista, continuó intacto, con los mismos vicios. Al presidente Calderón simplemente le estalla en las manos la fragilidad del estado de derecho ante la violencia creciente del narco.

Ya antes economistas de la talla de Gary Becker abordaron la importancia del estado de derecho en el buen comportamiento de los agentes económicos. Los delitos aumentan en cualquier sociedad en la medida en que la probabilidad de que un delincuente sea aprendido sea baja, la pena laxa y entre menor sea el ingreso de cualquier actividad legal sea respecto de la ilegal.

Por tanto, es imprescindible lograr reformas que hagan que los incentivos perversos con que hoy operan ministerios públicos y jueces se terminen. Un buen inicio son los juicios orales, pero el cambio debe ser radical, empezar por la cultura de que toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario y no al revés como hoy sucede. Seguro el lector ya vio la película de presunto culpable.

La guerra contra el narco no está desvinculada del estado de derecho. En la medida en que los narcos y delincuentes que hoy secuestran, roban y matan vean qué es fácil salirse con la suya, proseguirán al alza los delitos relacionados con el llamado crimen organizado.

La presencia del ejército es una salida temporal, necesaria, pero no suficiente. Y no, no se trata de crear pactos, se trata de diseñar políticas públicas que fortalezcan el estado de derecho, no únicamente que justifiquen a la actual presencia militar en las calles, como lo pretende la propuesta de ley de seguridad nacional.

Lo anterior va más allá del presidente, e involucra a todos los partidos políticos, en particular al PRI que se opone a toda medida anti estatista en materia energética, a toda reforma política y fiscal seria y en general a modernizar al Estado mexicano que lo haga menos intervencionista en la economía y más fuerte en su tarea primordial, el sostenimiento del marco jurídico que nos proteja de agresiones -del mismísimo Estado ó de cualquier otro individuo- a los mexicanos en nuestros derechos humanos esenciales como lo es el de la vida, el de la libertad y el de la propiedad privada.

Por cierto, el presidente debe empezar a pensar seriamente, de proseguir la terquedad de los estadounidenses de legalizar las drogas, en involucrar a los órganos de inteligencia militar de EU (hoy cooperan con el gobierno, pero su logística está lejos del territorio mexicano) en la lucha en territorio mexicano contra el narco, tal como lo hizo Colombia.

Es hora de despojarnos de toda falsa soberanía y nacionalismo; la guerra contra el narco no la ganaremos solos, hay que involucrar a los gringos para que sientan en carne propia lo duro del combate. Tal vez así sea más fácil de avanzar hacia la legalización total.

Ojalá nos pongamos las pilas también los ciudadanos para obligar a los políticos a reformar al estado de derecho y que no se la pasen en la grilla sólo señalando a Los pinos como los culpables de la actual violencia. Las marchas por cierto no bastan.

Por cierto, señores del PAN, hay que reconstruir los órganos de inteligencia y no desparecerlos ó reducirlos al mínimo para darle gusto a la izquierda gritona e intolerante.

Es el estado de derecho, estúpidos.

• Drogas • Inseguridad / Crimen • Estado de derecho

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus