LUNES, 9 DE MAYO DE 2011
BlackBerry, ¿BlackBerry?

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“Los pobres nos facilitan el acceso al Cielo. Ya desde ahora son el tesoro de la Iglesia. Nos muestran la riqueza que no se devalúa nunca, la que une la Tierra y el Cielo, y por la que verdaderamente vale la pena vivir: el amor.”
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“¿Qué tanto esclaviza y qué tanto libera la BlackBerry?”


Circula por la red un correo electrónico que explica el significado original de la palabra blackberry, comparándolo con el uso que hoy le damos al aparato que lleva dicho nombre, al cual nos referimos como la BlackBerry.

El hecho es, se nos explica en el mentado correo, que originalmente la blackberry, allá en las épocas de las plantaciones del sur de los Estados Unidos, era la bola de hierro que, por medio de una cadena, se ataba al tobillo de los esclavos, con el fin de restarles movilidad y, con ello, posibilidades de escapar. En aquel entonces la blackberry, llamada así por su semejanza con las zarzamoras (que eso, literalmente, quiere decir blackberry: zarzamora), era un medio para la esclavitud y, si me apuran un poco, un instrumento de tortura. Imaginemos lo que ha de ser tener que ir de aquí para allá arrastrando una bola de hierro atada al tobillo, estando siempre a la vista y al alcance del amo, látigo en mano.

Pues bien, todo indica que el smartphone, al que nos referimos como la BlackBerry, fue bautizado con tal nombre teniendo en mente la blackberry con la que se encadenaba a los esclavos, y que dicho nombre hace referencia a lo que la BlackBerry hace con su usuario, sobre todo al considerar a dicho smartphone como un instrumento indispensable de trabajo: encadenar al trabajador a quien se encuentre del “otro lado”, ya sea el jefe, el supervisor, el patrón, el cliente, o cualquier otro con quien se tenga una relación laboral, encadenamiento que, tal y como sucedía con la blackberry original, puede estar vigente las veinticuatro horas del día.  Para quienes así usan la BlackBerry ésta se convierte en un medio para la esclavitud y, si me apuran un poco, en un instrumento de tortura, ya que esclavitud y tortura es lo que supone estar disponible todas las horas del día, de todos los días, de todas las semanas, de todos los meses, de todos los años, esté donde esté uno, disponibilidad que hoy en día, gracias a la BlackBerry, y a otras máquinas similares, ya es posible.

Es cierto, a la BlackBerry se la puede usar como medio para la esclavitud e instrumento de tortura, pero sin olvidar que uno es el que se impone dicha esclavitud y dicha tortura, lo cual quiere decir, visto desde otra perspectiva, que uno es el que prende y apaga (sí, ¡apaga!) el  smartphone, lo cual quiere decir que es él el que está a nuestra disposición, y no nosotros a la suya.

Independientemente de lo anterior no debemos olvidar, a la hora de criticar, no al smartphone, sino al uso que le damos, crítica que por lo tanto resulta autocrítica, los maravillosos servicios que nos brinda, y que van más allá de los estrictamente telefónicos, y menciono solamente cuatro de los muchos, todos ellos relacionados con la medición del tiempo: reloj, cronómetro, temporizador y despertador.

Desde este punto de vista, ¿qué tanto esclaviza y qué tanto libera la BlackBerry?

• Liberalismo

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