LUNES, 30 DE MAYO DE 2011
De las oportunidades

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“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“Las oportunidades, sobre todo en el ámbito del mercado, no brotan de la tierra, ni caen del cielo, sino que son producto de la creatividad del empresario, es decir, de la capacidad para inventar mejores maneras de satisfacer las necesidades de los consumidores.”


Últimamente me han preguntado por las oportunidades que se presentan hoy en la economía mexicana, pregunta a la cual respondo, uno, que la economía mexicana no existe, ya que lo que existe son las actividades económicas de cada quien, y, dos, que las oportunidades no se presentan, como caídas del cielo, o brotadas de la tierra, consecuencia de la buena suerte, sino que hay que crearlas.

En el ámbito del mercado, del intercambio entre oferentes y demandantes, la creación de oportunidades para el oferente depende de la creación de oportunidades para el consumidor o, dicho de otra manera, las oportunidades de un productor son el premio por haber creado oportunidades para los consumidores, lo cual supone haberlos servido mejor que sus competidores en términos de precio, calidad y servicio.

Al crear más (dimensión cuantitativa) y mejores (cualitativa) oportunidades para los consumidores, los productores crean más y mejores oportunidades para sí mismos, más y mejores oportunidades que se traducen en mayor ganancia, misma que está plenamente justificada, tanto desde el punto de vista ético, como desde la perspectiva económica, por ser el resultado de la creación de más y mejores oportunidades para el consumidor, lo cual le ayuda, a partir de la ampliación del campo en el cual ejerce la libertad de elección, a elevar su bienestar.

Más y mejores oportunidades para el consumidor quiere decir más y mejores bienes y servicios a disposición del consumidor, y más y mejores bienes y servicios a disposición del consumidor, si éste tiene poder de compra (desde aquel problemita con la manzana, y el consiguiente “Se me van del paraíso…”, así son las cosas: si queremos comer debemos trabajar; para comprar hay que generar ingreso; el consumo es consecuencia de la producción), quiere decir mayor bienestar, pero no solamente para el consumidor, sino también para el productor, cuyo bienestar depende del bienestar que sea capaz de crear para el consumidor, quien al final de cuentas tiene la última palabra. Se trata de la soberanía del consumidor, del hecho de que una empresa subsiste hasta que el consumidor quiere, de tal manera que el reto de cualquier empresa es que el consumidor compre su mercancía, la consuma, quede satisfecho, la vuelva a comprar y a consumir, todo lo cual depende de la cantidad y la calidad de las oportunidades que el productor sea capaz de crear para el consumidor, lo cual tiene que ver con el tema de la competitividad, es decir, con la capacidad para, partiendo de menores precios, mayor calidad y mejor servicio, hacerlo mejor que los demás, demás que no son otros más que la competencia.

El hecho es que las oportunidades, sobre todo en el ámbito del mercado, no brotan de la tierra, ni caen del cielo, sino que son producto de la creatividad del empresario, es decir, de la capacidad para inventar mejores maneras de satisfacer las necesidades de los consumidores. Para el empresario el reto es crear oportunidades para el consumidor, única manera de crear oportunidades para sí mismo.

• Cultura económica • Competencia

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