MIÉRCOLES, 22 DE JUNIO DE 2011
Las ciudades charter

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“Las ciudades charter podrían ser una solución a los problemas económicos de los PIIGS europeos.”


No cabe duda que las “soluciones” hasta el día de hoy adoptadas para el rescate de las economías periféricas de la zona euro, no han funcionado, no funcionan y no funcionarán. Y no lo harán simple y sencillamente porque estos países (Grecia en primer lugar, seguido de cerca por Portugal, pero también España, Irlanda y hasta Italia y posiblemente Bélgica) prácticamente han alcanzado los límites de la insolvencia como para poder estar en posición de cumplir con los compromisos de sus respectivas deudas soberanas.

Es la auténtica cruda producto de los excesos de los financieramente inviables “estados benefactores” que han pretendido implementar sus respectivos políticos demagogos en cada uno de esos países.

Las “soluciones” aludidas se han concretado a la inyección desaforada de divisas mediante la compra masiva de bonos gubernamentales “chatarra”, a cambio de la promesa de ajustes a su política fiscal (lo que implica la reducción de los beneficios del “estado benefactor”) y cuyo solo anuncio ha desatado violentos motines y levantamientos de sus ciudadanos ya acostumbrados (casi se podría decir que adictos) a la dádiva gubernamental, con sus inevitables derramamientos de sangre.

No cabe duda que los ciudadanos de todos estos países, más temprano que tarde, van a tener que pagar los estragos de las equivocadas políticas fiscales expansionistas de los gobiernos paternalistas que ellos, y sólo ellos, eligieron para dirigir sus destinos.

El problema para estos gobiernos es que al estar ligados a una moneda que no controlan, el euro, y que por lo tanto no pueden manipular como una forma de obtener competitividad, mediante su devaluación, que no es más que la depredación forzosa de los costos de producción, principalmente los de la mano de obra (lo que constituye un engañoso método de obligar a la población a colaborar en las medidas de “ajuste”), su opción es el ajuste a la baja de los precios y salarios internos, la cancelación de los privilegios de la “seguridad” social con la consecuente baja del nivel de vida de sus ciudadanos. Es decir su opción es una “devaluación interna y de frente a sus gobernados”, que les permita en un futuro recuperar la viabilidad y la solvencia económica.

Pero el problema de insolvencia de estos estados sigue ahí, y las siguientes medidas serán las ya conocidas “renegociaciones” de sus deudas soberanas, que implican de entrada el alargamiento de los plazos de pagos y las quitas de capital e intereses por parte de los organismos financieros internacionales (es decir por parte de los contribuyentes de los países miembros de dichos organismos, ¡de usted, sí, de usted! estimado lector… Pero no le ocupe esto, en todo caso les estaremos devolviendo el favor de las veces que nos rescataron por las torpezas y excesos del corrupto PRI), y de innumerables bancos internacionales (es decir, del dinero de millones de ahorradores).

Esto último ya parece ser el cuento de nunca acabar. Estas recurrentes “soluciones” sólo incentivan el riesgo moral, pues estos rescates amortiguan las consecuencias de las irresponsables acciones de los gobernantes demagogos de estos estados “todólogos” y de los irresponsables ciudadanos que les otorgan el poder.

Una alternativa a estas “renegociaciones” de deudas soberanas, a estas quitas de capital e intereses que en última instancia pertenecen a los contribuyentes y ahorradores de todos los países, es que estos países irresponsables paguen en especie, que den en pago a las corporaciones financieras territorios completos de los que se desprenderían, es decir tendrían estos territorios plena soberanía, y que puedan ser vendidos por estas corporaciones a inversores y desarrolladores para crear “ciudades charter”, ciudades estado al estilo de Hong Kong o Singapur, con plena autonomía de gestión, reglas mínimas claras y estables, gobiernos reducidos y limitados, y plena libertad para comerciar, contratar, invertir, trabajar y vivir para cada uno de los individuos que voluntariamente quisiera hacerlo.

Esto permitiría replicar en cierta forma el éxito económico de las áreas especiales de China, solamente que con la salvedad, y las ventajas, de estar dentro de Europa. De igual forma, no me cabe la menor duda que ayudaría a frenar la caída y aun a revertir la precaria situación de empleo en Europa. Si China pudo hacerlo, ¿por qué Europa no?

Yo no tengo duda que la implementación de las ciudades charter en Europa sería un éxito sensacional.

Además, ¿no sería sublime poder demostrarle en sus propias narices lo equivocados que están, a todos esos socialistas, socialdemócratas, a los de la “tercera vía”, y en fin, a todos esos que creen en las soluciones desde el estado, en la ingeniería social, la planificación central y en la falacia del “estado de bienestar”?

• Finanzas internacionales • Crisis / Economía internacional • Ciudades libres

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