LUNES, 18 DE JULIO DE 2011
Los ajustes monetarios y fiscales inevitables

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“El costo de oportunidad del intervencionismo gubernamental ha sido enorme, el siglo XX habría tenido aún más avances e innovaciones si hubiera estado ausente el fascismo, el nazismo, el marxismo y el keynesianismo. No lo olvidemos.”


Estamos siendo testigos de distintos déficit fiscales gigantescos y deudas descomunales (que se acercan o de plano superan al PIB) tanto en EU como Europa. A los liberales clásicos y a los economistas de la escuela austriaca esto no les sorprende, pues es consecuencia de haber abandonado desde hace años el patrón oro, ese que ataba las manos de los gobiernos para realizar expansiones fiscales y monetarias irresponsables (so pena de pagar muy caro los errores).

Asimismo, desde hace años el keynesianismo no ha muerto, al menos entre los políticos y algunos académicos. Y lo peor, el llamado estado benefactor socialista (populismo de la cuna a la tumba) se ha combinado con las recetas keynesianas de manera perversa para dar pie a lo que hoy es una realidad, un nuevo populismo, pero no “bananero”, sino de países desarrollados occidentales.

Lo contrario ha ocurrido con los países emergentes, que en su mayoría más o menos han mantenido niveles de endeudamiento manejables y pequeños déficits fiscales. La lógica apuntaría a que si las naciones desarrolladas se han excedido fiscal y monetariamente, las consecuencias deberían de ser la de inflación y devaluación de sus monedas y luego ajustes severos al gasto y alza de impuestos (lo mismito que vivimos los latinoamericanos en los años ochenta). El problema es que si algunas de las naciones desarrolladas experimentan ese camino, los países emergentes también serán arrastrados, pues la caída de las economías desarrolladas implica que nos comprarán menos con la subsiguiente caída también de nuestro PIB.

Se ve muy complicado, de cualquier modo, aunque se amplíe el techo de endeudamiento de EU (es muy probable, pero espero que los republicanos echen atrás a la nefasta, inviable financieramente y socialista reforma del sistema salud), sólo pospondrán el ajuste fiscal por cuestión política, pero nada evitará que EU enfrente una segunda recesión resultado del abuso fiscal. Tarde ó temprano tendrán que ajustar ó veremos una estanflación al estilo de los años setenta. No hay que ser mago, es la consecuencia de romper la ortodoxia en materia fiscal y monetaria. La pregunta ya no es si EU y Europa entrarán en etapa de corrección de los excesos, sino cómo se repartirán los costos. Obvio, los contribuyentes terminaremos pagando los costos de los excesos de los gobiernos, y la duda es cómo licuarán la deuda a nivel mundial.

El “mago” de Bernanke y compañía (los keynesianos hoy detrás de la Reserva Federal), creen que toda la crisis puede solucionarse con la emisión de moneda sin ton y son, vaya soberbia de algunos economistas, lo único que provocarán será más inflación. Qué manera tan irresponsable de monetizar el déficit fiscal descomunal del gobierno estadounidense. Creí que esa práctica estaba superada. Qué fácil es pasarle la factura a los contribuyentes.

Y la salida a las crisis prácticamente no pasa por el Fondo Monetario Internacional (institución además politizada, que nunca le “jaló las orejas” a EU ó a los países europeos por sus excesos fiscales; como son sus principales socios, no fueran a enojarse y retirar sus cuotas), sino por los ajustes internos serios que cada país haga.

Lo cierto es que los contribuyentes del orbe pagarán de manera doble, con más impuestos y mayor inflación (que al final es un tipo impositivo) y/o desempleo producto de nuevas caídas del producto.

El daño está hecho y hay que pagar los platos rotos. Lo peor es que el regreso al patrón oro, que sería el candado adecuado para atarle las manos a los gobiernos para evitar próximas crisis monetarias y fiscales, está lejano. Está lejano mientras que en las escuelas de economía no se extirpe de una buena vez el keynesianismo. Está lejano mientras los políticos presten oídos al sofisma keynesiano.

¿Quién recuerda el siglo XIX regido por el patrón oro, con libre comercio y paz entre las naciones (por cierto en Europa ya había libre movilidad entre la gente, no había visas y pasaportes y las fronteras eran simbólicas), ausencia de monopolios de dinero (que eso son los bancos centrales), inflaciones de prácticamente cero, surgimiento de innovaciones y crecimiento económico?

Muy pocos y en las escuela tradicionales de economía prácticamente nadie. Qué decepción.

El costo de oportunidad del intervencionismo gubernamental ha sido enorme, el siglo XX habría tenido aún más avances e innovaciones si hubiera estado ausente el fascismo, el nazismo, el marxismo y el keynesianismo. No lo olvidemos.

• FMI / Banco Mundial • Finanzas internacionales • Intervencionismo • Crisis / Economía internacional

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