MARTES, 19 DE JULIO DE 2011
Vuélvese posible lo impensable

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“He dado puntual seguimiento a las crisis paralelas de la deuda que se han venido desenvolviendo al mismo tiempo en Europa y en Estados Unidos desde hace más de un año, con una tajante visión catastrófica en el caso europeo pero no así en el de nuestro vecino del norte.”


En esta columna he dado puntual seguimiento a las crisis paralelas de la deuda que se han venido desenvolviendo al mismo tiempo en Europa y en Estados Unidos desde hace más de un año, con una tajante visión catastrófica en el caso europeo pero no así en el de nuestro vecino del norte.

La razón de que mi pronóstico fuera tan distinto en ambos casos es que me resultó claro que en Europa estaban lejos de tomar las radicales medidas necesarias para resolver la crisis de la deuda griega y evitar el contagio que se extendió con furia a Irlanda y Portugal y que llegó a Italia la semana anterior.

Por el contrario, siempre pensé que en EU se llegaría a un acuerdo para ampliar el techo del endeudamiento que debe aprobar el Congreso de ese país para permitirle a su gobierno dar puntual servicio a su deuda, que entre reposición e intereses representa ya el 40% del gasto del gobierno federal.

Lo anterior significa que si EU no pudiera reponer la deuda que se vence a diario con nuevos bonos del Tesoro, su gobierno federal tendría que cortar su gasto abruptamente en 34% sólo por ese concepto y suponiendo que sigue pagando intereses, que en el presupuesto hoy representan apenas un 6% pero que se irían por las nubes en caso de entrar el país en suspensión de pagos.

Lo ocurrido la semana pasada en los escenarios en los que se desarrollan estos sainetes simultáneos, ratifica mi pesimista vaticinio para el Viejo Continente, pero también me lleva a cuestionar si en Washington podrá alcanzarse un acuerdo antes de la fecha límite para ampliar el techo de la deuda el 2 de agosto próximo.

Los desencuentros entre Republicanos y Demócratas se tornaron en agrias escaramuzas ante la posición irreductible de los primeros de exigir que el gobierno de Barak Obama haga radicales cortes al gasto federal sin elevar ningún gravamen y ni siquiera eliminar costosos subsidios y exenciones.

Un crecido número de senadores Republicanos han firmado un compromiso de votar en contra de ampliar el techo del endeudamiento de no cumplirse las siguientes condiciones:

“1. Cortar: Una reducción substancial al gasto que reduzca el déficit (del gobierno federal) el próximo año y de allí en adelante.
2. Topar: Límites ejecutables al gasto que coloquen al gobierno federal en una trayectoria que llegue a un presupuesto equilibrado.
3. Balancear: El Congreso aprobará una Enmienda de Presupuesto Equilibrado a la Constitución pero sólo si incluye tanto límites al gasto y una supermayoría (de dos terceras partes de ambas cámaras) para autorizar incrementos en impuestos, en adición a equilibrar los ingresos y los gastos (del gobierno federal).”

Resulta evidente que quienes suscribieron el compromiso anterior desean que no se apruebe la ampliación de la deuda pues las enmiendas constitucionales en EU por lo general toman años para ser aprobadas, y la más pronta en ser ratificada requirió de tres meses –la enmienda 26 que otorga la ciudadanía al cumplir los estadounidenses18 años, un tema poco controvertido.  

Estos legisladores ya califican de cobarde y traidor a su causa a Mitch MacConnell (R-Kentucky), líder de la minoría de su partido en el Senado, quien propuso una ingeniosa solución al problema que consistiría en que el Congreso autorice al Presidente Obama a elevar el límite de la deuda.

Tal autorización conllevaría compromisos por parte de Obama que incluyen, entre otros, recortar el gasto en 1.5 billones de dólares y crear una comisión legislativa que busque ahorros presupuestales adicionales y cuyos acuerdos serían votadas por el pleno del Congreso sin posibilidad de enmienda.

Dada la urgencia de tener la solución a este peliagudo problema en las dos semanas que quedan para que se cumpla el plazo, MacConnell y sus colegas deberán enviar al pleno del Senado su propuesta a más tardar a mediados de la semana próxima, cuando se podrán apreciar sus probabilidades de éxito.

La empresa calificadora Moody’s anunció estar lista para degradar la deuda de EU, mientras que sus colegas de Standard & Poor’s, que ya lo habían hecho desde abril pasado, anunciaron que veían una probabilidad de 50% que EU pierda su grado AAA y que en cualquier caso bajarían la calificación de no lograrse una reducción presupuestal de 4 billones de dólares (trillion en EU).

Lo más sorprendente de esta historia es que los mercados financieros aún no registran su gravedad pues las tasas de la deuda de EU persisten en niveles históricamente bajos, lo que sólo se explica al reconocer que los mercados no siempre anticipan debacles, como el colapso de los instrumentos de deuda sustentados en hipotecas que llevaron a la Gran Recesión de la que no acabamos de salir.

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