MIÉRCOLES, 27 DE JULIO DE 2011
La importancia de la libertad

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“Una de las razones de por qué la economía mexicana crece a tasas muy bajas, tal que el ingreso por habitante prácticamente no ha crecido durante las últimas décadas, es que los mexicanos, en materia económica nos seguimos enfrentando a un arreglo institucional que en muchos ámbitos coarta la libertad individual.”


Una de las razones de por qué la economía mexicana crece a tasas muy bajas, tal que el ingreso por habitante prácticamente no ha crecido durante las últimas décadas, es que los mexicanos, en materia económica nos seguimos enfrentando a un arreglo institucional que en muchos ámbitos coarta la libertad individual.

Es cierto que hoy los mexicanos somos mucho más libres que a mediados de la década de los ochenta del siglo XX, que fue cuando empezaron las reformas estructurales. Dos elementos que claramente han incrementado la libertad individual son la apertura comercial y la estabilidad de precios. La primera le da a los individuos una mayor libertad de elección sobre qué bienes comprar y a quién comprárselos, obligando además a las empresas mexicanas que compiten con las importaciones a una mayor eficiencia y a ofrecer productos de mayor calidad. La segunda, es decir la relativa estabilidad del poder adquisitivo de la moneda, con tasas de inflación menores al 4% anual, significa que los mexicanos ya no nos enfrentamos, como sucedió a partir de 1972 y hasta hace muy pocos años, al impuesto expropiatorio de la riqueza que es la inflación.

Siguen existiendo, sin embargo, muchos otros elementos que limitan nuestra libertad, destacando cuatro. El primero es la persistencia de significativas prácticas monopólicas, mismas que no solamente limitan nuestra libertad de elección sino que además implican una transferencia de parte de nuestro ingreso a los monopolios, quienes por su poder de mercado se apropian de una renta. Monopolios y prácticas monopólicas tanto en el sector privado como en el gobierno que generan un significativo costo en bienestar y que inhiben un mayor crecimiento económico. Destacan las prácticas monopólicas en telecomunicaciones, transporte marítimo de cabotaje, la industria cementera, el pan de caja, los servicios notariales, el futbol mexicano y otras más que se dan en el sector privado. Y las más aberrantes, por basarse en una mala concepción de la soberanía nacional, las prácticas monopólicas en el sector energético, tanto por parte de PEMEX como por parte de la CFE.

Un segundo elemento que limita la libertad individual es el arreglo institucional que se deriva de la legislación laboral, una que fue diseñada como un mecanismo para repartir las rentas que se derivaban de la protección comercial que prevaleció desde la década de los treinta y hasta mediados de la los ochentas, mismas que desparecieron con la apertura comercial. Es caro contratar trabajadores porque es muy caro despedirlos, lo que limita el abanico de opciones para los que ofrecen sus servicios laborales. Pero lo más aberrante es la cláusula de exclusión sindical que le transfiere a los líderes sindicales la decisión de a qué trabajadores contratan las empresas, y que ni siquiera se considera eliminar en la propuesta actual de reforma a la Ley Federal del Trabajo.

El tercero es la excesiva, deficiente e ineficiente regulación de los mercados en los tres niveles de gobierno. La imposición de barreras regulatorias de entrada y salida de los mercados inhibe efectivamente una mayor competencia y, en consecuencia, limitan la libertad individual.

Finalmente, el cuarto es la notoriamente deficiente protección de los derechos privados de propiedad por parte del poder judicial, principalmente al nivel de los Estados. Un país en donde los agentes económicos privados no tengan la certeza de que sus derechos de propiedad están efectivamente garantizados por parte del poder judicial van a estar dispuestos a invertir menos y ello limita la libertad.

• Libertad económica • Reformas estructurales • Problemas económicos de México

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