JUEVES, 28 DE JULIO DE 2011
Idealismo político y realismo económico (I)

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El punto sobre la i
“El socialismo es moralmente incorrecto, políticamente autoritario y económicamente imposible.”
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“Por idealismo político entiendo toda propuesta que, por obra y gracia del realismo económico, no es realizable en la práctica, por más buena que sea la intención de sus proponentes, por más fuerte que sea la voluntad de sus defensores, que pasan por alto la más importante máxima de la economía: ¡No hay tal cosa como una cena gratis, alguien termina pagando!”


“Democracia real ya” (DRY), el movimiento que ha congregado a miles de españoles contra el gobierno, tiene su manifiesto, muestra del idealismo político, que en este caso supone la antítesis del realismo económico. Por idealismo político entiendo toda propuesta que, por obra y gracia del realismo económico, no es realizable en la práctica, por más buena que sea la intención de sus proponentes, por más fuerte que sea la voluntad de sus defensores, que pasan por alto la más importante máxima de la economía: ¡No hay tal cosa como una cena gratis, alguien termina pagando!

En el mentado manifiesto leemos, entre otras cosas, que “las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas, (y que) existen unos derechos básicos que deberían estar cubiertos en estas sociedades: derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz”, todo lo cual suena bien, políticamente correcto, y seguramente no hay gobierno, de izquierda, centro o derecha,  que no suscriba lo propuesto por DRY, desde la igualdad hasta la vida feliz.

Centro la atención en el tema de los derechos básicos, que según el manifiesto lo son a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, al consumo de los bienes necesarios, y pregunto, a quienes redactaron el documento, ¿qué entienden por derecho?, sin olvidar que el derecho de alguien supone la obligación de alguien más, obligación que puede ser negativa (por ejemplo: no quitar) o positiva (por ejemplo: dar). Tomando en cuenta esta distinción, ¿de qué manea entienden el derecho quienes redactaron al manifiesto de DRY? Por ejemplo, ¿de qué manera entiende el derecho a la vivienda? ¿Como la obligación de los demás de no quitarle su vivienda a quien ya es propietario de una (obligación negativa) o como la obligación de los demás de darle vivienda a quien todavía no la tiene (obligación positiva)? Usted lector, ¿cuál cree que sea la interpretación correcta del mentado manifiesto? ¿En qué pensó al leer que “existen unos derechos básicos que deberían estar cubiertos en estas sociedades”? ¿En obligaciones negativas (nadie debe robarme mi comida) o en obligaciones positivas (todos deben darme de comer)? Usted podrá decir, lector, que al final de cuentas, si aceptamos la segunda interpretación, no son todos lo que deben darme de comer, sino el gobierno, que no es todos, sino solamente ese: el gobierno, de tal manera que, de lo que se trata, es de que los derechos básicos (necesidades básicas) sean cubiertos (satisfechas) por el gobierno, que no es todos, sino solamente ese: el gobierno. De acuerdo, pero no olvidemos: No hay tal cosa como una cena (o vivienda, o salud, o educación, o cultura, etc.) gratis, ¡alguien acaba pagando! ¿Siempre? ¡Siempre!

Continuará.

• Cultura económica • Derechos humanos

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