LUNES, 5 DE SEPTIEMBRE DE 2011
Precio único, ¡otra tontería! (II)

¿Usted cree que es una buena idea que sean Pemex y la Secretaría de Energía quienes construyan una refinería?
No
No sé



“Si se viola una ley injusta lo único que se viola es esa ley, no algún derecho de alguien. Por el contrario, si se viola una ley justa se viola la ley y algún derecho de alguien.”
Othmar K. Amagi

Arturo Damm







“El artículo 22 de la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro es injusto, y ante la injusticia hay que revelarse, y revelarme es lo que haré. Seguiré vendiendo mis libros tal y como lo he hecho hasta ahora, no al precio único que se me imponga, sino a aquel al cual considere que puedo realizar la mayor venta posible, y obtener la mayor utilidad, y si la autoridad quiere castigarme, ya sabe donde encontrarme.”


El artículo 22 de la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro - que a la letra dice, y cito, que “toda persona física o moral que edite o importe libros estará obligada a fijar un precio de venta al público para los libros que edite o importe, (y que) el editor o importador fijará libremente el precio de venta al público, que regirá como precio único” - es injusto, y ante la injusticia hay que revelarse, y revelarme es lo que haré en mi calidad de librero, ya que, en muchas ocasiones, cuando voy a impartir conferencias llevo conmigo algunos ejemplares de mis libros para ofrecerlos al público y, lo digo con todas sus letras, los ofreceré, tal y como lo he hecho hasta ahora, no al precio único que se me imponga, sino a aquel al cual considere que puedo realizar la mayor venta posible, y obtener la mayor utilidad, y si la autoridad quiere castigarme por haber violado el artículo 22 de la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, ya sabe donde encontrarme. Por lo pronto, que viva la libertad.

El mentado artículo, de la mentada ley, es una buena muestra de lo que el gobierno, en el campo de la economía, no debe hacer, y lo que no debe hacer es intervenir en la definición de los términos de los contratos que establecen oferentes y demandantes, definición en la cual se incluye la fijación de precios. La tarea del gobierno, y de la ley, no es la de definir los términos de dichos contratos, sino la de hacerlos valer cuando una de las partes no cumpla con lo contratado, tal y como lo establece el décimo mandamiento del Decálogo económico para el buen comportamiento del gobierno, que a la letra dice: “Reconocerás (tú, gobierno) que tu tarea en la economía no es la de intervenir en las decisiones, elecciones y acciones que los agentes económicos lleven a cabo, sino la de minimizar el costo de transacción de las mismas; no es la de modificar, de manera coactiva y a favor de uno de ellos, los acuerdos a los que lleguen productores y consumidores, oferentes y demandantes, sino la de velar por el cumplimiento de los mismos; no es la de participar como productor de bienes y servicios, mucho menos la de planear, conducir, coordinar y orientar la actividad económica de las personas.”

Lástima que no tengo espacio para analizar los argumentos que esgrimieron los ministros que se manifestaron a favor del precio único, mismos que pueden consultarse, en versión estenográfica, en la siguiente dirección electrónica, http://www.scjn.gob.mx/2010/pleno/Documents/Taquigraficas/2011/Agosto/pl20110830.pdf, y que son muestra, primero, de las falacias económicas contenidas en el artículo 28 de la Constitución, en el cual se basaron algunos ministros para dar su voto a favor del precio único y, segundo, de la ignorancia que en materia de economía padecen dichos ministros, a quienes les vuelvo a preguntar: ¿realmente creen que evitando la competencia vía precio se beneficia a los consumidores?

• Liberalismo • Libertad económica • Competencia • Intervencionismo • Precio único

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