VIERNES, 7 DE OCTUBRE DE 2011
Las mujeres tienen pleno derecho sobre su cuerpo (II)

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“La democracia y los demócratas, en vez de ser tratados con respeto, deberían ser abiertamente despreciados y ridiculizados, pues son verdaderos fraudes morales.”
Hans-Hermann Hoppe

Fernando Amerlinck







“Considero derechos absolutos la vida individual y la libertad individual. Si la realidad social los relativiza, podemos relativizar todo, incluso que nos “interrumpan” a nosotros. ”


Nunca recibo tanto correo como cuando defendí el derecho irrestricto de una mujer sobre su propio cuerpo (pero no sobre un cuerpo ajeno que carga adentro).

No me han respondido si el cuerpo cuyos derechos protegen las mujeres es el suyo propio, o el de la mujer que cargan dentro del suyo. (Que para el caso, podría ser hombre.)

Y hablando de hombres, un lector comentó: “a nosotros la ley sí nos obliga a mantener económicamente a un hijo, aunque este sea no deseado. ¿Qué acaso bajo esta nueva forma de pensar, el día de mañana también se nos va a reconocer a los hombres el derecho a la paternidad voluntaria? Los hombres tenemos derecho a decidir cuántos hijos queremos mantener, sería un buen lema. De esta forma, si la pareja quedara embarazada y el hombre no quisiera tener responsabilidad futura sobre ese producto, iría ante un juez, lo informaría, y listo, quedaría relevado de esa responsabilidad, igual que hace la mujer en el caso del aborto. ¿Me pregunto qué pensarían las mujeres pro-aborto sobre esto —sus mismos argumentos, en boca de los hombres?”

Otro se fue hasta la cocina. Dijo más o menos: “Es discriminatorio y sexista ver sólo el derecho de las mujeres y no el de los hombres. ¿Y por qué sólo doce semanas, si no duran doce semanas los problemas que hacen inconveniente a un hijo no deseado? Esas razones pueden seguir siendo igualmente válidas a las veinte o treinta, a los siete meses o incluso después del nacimiento. ¿Por qué no se permite también suspender la vida del niño que sea una carga para la familia o para el Estado? Si ya hay demasiados niños, ¿por qué no se acepta interrumpir la vida de algunos de ellos? Es discriminatorio que sólo la madre pueda tomar esa decisión y es injusto que sólo se le permita hacerlo durante 12 semanas. El padre debe tener derecho también de interrumpir la vida de su hijo por razones de pobreza, exceso de hijos o falta de tiempo y recursos para atenderlos adecuadamente. Esas razones son tan válidas o más que antes de su nacimiento.”

No sé por qué quise gritar “Heil Hitler!” cuando leí este pasmoso recurso lógico de la reducción al absurdo... Podría gritar así al oír del derecho de una mujer (casi nunca “madre”) a “interrumpir” al “producto” (casi nunca “hijo”) pero hasta 12 semanas; a doce y un día, no sé si por ensalmo, el “producto” ¿deja de formar parte de su cuerpo? ¿Se convierte en… qué?

Un jurista experto me recomendó acudir al derecho romano: los códigos civilizados consideran al nasciturus —el concebido— “como sujeto de derechos, aunque sujeto a la condición de que al nacer sea vivo y viable (principio aceptado por casi todos los códigos civiles, incluyendo al mexicano). ¿Cómo puede ser que se protejan, por ejemplo, los derechos hereditarios del hijo concebido, y sea posible matarlo dentro de las 12 semanas siguientes a la concepción?” Y de nuevo, preguntaba por qué las famosas 12 semanas.

Otro dijo “Yo estoy en contra del aborto, porque a mí no me abortaron… tuve y tengo derecho a la vida, como lo tuve también cuando mi madre decidió continuar con su embarazo aunque ponía en riesgo su vida.” Sentí un horror frío de que alguien cuya amistad venero como un privilegio, un patriota ejemplar, pudo haber sido “interrumpido” antes de nacer. Y él sufrió idéntico caso (y decisión) con un hijo suyo.

Según Rosario Robles “científicamente” a las 12 semanas “no hay vida humana” (¿entonces qué vida es?). Otra: un feto ¡no se vale por sí mismo! ¿Una niña de 3 años sí? Otra más: un embarazo define y altera la vida de la madre; por ello, se vale definir la no vida del hijo.

Más: ¿qué pasa con algo tan monstruoso como la violación o el incesto? Respondo que son excepción a una norma general, y los casos excepcionales requieren excepciones.

Y la pobreza, la ignorancia, las mujeres que “tienen relaciones sexuales con la misma naturalidad con que comen una tortilla con chile, y con frecuencia resultan embarazadas sin proponérselo.” El daño de mujeres y hombres en tan precarias condiciones no se limita a los embarazos. Pero ante las brutales injusticias, me sorprende que casi nadie hable de la dificultad para dar hijos en adopción, sin que mueran abortados.

Otra injusticia —eclesiástica— es equiparar los anticonceptivos (medio preventivo), con asesinar lo que no se previno. Pero ninguna injusticia me parece peor que justificar la muerte ajena para dar ventajas a una mujer. Un lector comparó el derecho de una madre a disponer de “un ser libre y soberano, amo de su vida”, con el muy marxista asesinato de masas enteras, bajo un criterio “legítimo”. Para endulzar el homicidio, razones no faltan. Justificaciones tampoco.

Considero derechos absolutos la vida individual y la libertad individual. Si la realidad social los relativiza, podemos relativizar todo, incluso que nos “interrumpan” a nosotros.

Alguien dijo: para muestra basta un montón. Y vaya si el siglo XX trajo montones de muestras del valor de la vida ajena, en cualquier fascismo-nacional-socialismo. Siempre tuvieron inspiración racional e ideológica los holocaustos estatales nazi, ruso, chino, etc. Los seres humanos fueron bestias propiciatorias; animales de sacrificio para conseguir, según una ideología, excelsos bienes.

Dato: en el DF hubo hasta septiembre de 2011, 67,200 abortos desde que se legalizó la “interrupción” del embarazo en abril de 2007. Comparemos eso con los famosos 50,000 muertos de la “guerra de Calderón”. 

• Aborto

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