LUNES, 17 DE OCTUBRE DE 2011
Sufragio efectivo no reelección, otra vez el lastre del PRI

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“La reelección proporciona incentivos positivos, y así como en economía lo relevante para los agentes económicos en la toma de decisiones son los incentivos, en política no es la excepción.”


La semana pasada se aprobó en lo general por la Cámara de diputados una nueva reforma política que supuestamente da más poder a los ciudadanos. No obstante que se aprobaron candidaturas e iniciativas ciudadanas, los políticos del PRI mantienen su feudo y control sobre los ciudadanos al no permitir la aprobación de la reelección de alcaldes y legisladores. Ellos lo niegan y afirman que están llamando a una consulta popular sobre el tema.

Qué tramposos, quieren que la gente haga su chamba. Bien saben que en México, por ignorancia de cómo operan los incentivos en el mercado político, por el propio desprestigio de la clase política, la gente no conoce y desconfía de la reelección (erróneamente creen que se refiere a eternizar en el poder a los mismos incompetentes de siempre). Si vamos a preguntarle a la gente cualquier cosa en materia de políticas públicas complejas, estamos fritos. Esa es la labor de los políticos y para ello deberían estar preparados.

Ya lo he dicho antes, la reelección no es ninguna panacea, en especial si no se corrige el enfermizo federalismo fiscal que padecemos y si la Cámara de diputados mantiene el monopolio de decisión sobre el presupuesto de egresos (privilegio que tampoco el PRI quiere soltar); esa es la mejor vía para caer en déficit fiscales peligrosos como ya nos sucedió en el pasado. La reelección no basta para no caer en excesos fiscales, se requiere eliminar el monopolio de decisión que tienen los diputados sobre el gasto público y reforzar a la Ley Federal de Responsabilidad Hacendaria, esa que los políticos trastocaron para poder tener números rojos relativamente pequeños.

No obstante, la reelección es un poderoso instrumento para incentivar a que los políticos más capaces puedan hacer carrera y para ello asesorarse de profesionales verdaderamente preparados para atender temas sofisticados de política pública como lo es el caso de la seguridad pública. 

Por cierto, en mi opinión la reelección no debería estar condicionada a dos ó tres períodos, debería ser de tiempo abierto, en donde si los políticos hacen bien su chamba, entonces la gente los reelige varios años o de plano, si hay incompetencia profesional de cualquier político, la gente tiene el poder para correrlos (no reelegirlos).

La reelección proporciona incentivos positivos, y así como en economía lo relevante para los agentes económicos en la toma de decisiones (sobre cómo asignar los recursos escasos) son los incentivos, en política no es la excepción. Si el lector quiere profundizar sobre el tema le recomiendo visite en la sección documentos de ésta página y lea el libro Para que se queden los que sirven.

Pero el PRI lo que menos quiere es otorgar facultades a los ciudadanos para que los políticos estén obligados a rendir cuentas claras. Y por cierto, las candidaturas independientes no sirven de mucho si a la hora de votar quien domina son las mismas instancias partidistas de siempre. El PRI no quisiera que la gente pueda castigar en las urnas a los políticos gastalones irresponsables, como lo son varios de sus gobernadores.

La reelección le quita poder a las cúpulas, a los líderes de los partidos, a los gobernadores y a caciques que dominan en las entidades priístas, y que controlan y palomean la lista de “los candidatos adecuados a un puesto de elección popular”. Ese es el verdadero camino de servidumbre de los mexicanos.

Más que coaliciones, lo más importante es la reelección, pues sin el incentivo a profesionalizarse, seguirá dominando la tendencia perversa de que en el poder se encuentren los más ineptos. De hecho, para desgracia, el tiempo me ha dado la razón y ninguna reforma estructural seria será aprobada mientras prevalezcan los incentivos perversos para servir a las cúpulas, a las mafias de buscadores de rentas, a los de “arriba” y no a los ciudadanos. Que no extrañe por qué la abrumadora mayoría de los mexicanos no conoce a su diputado de distrito. Bien sabe de la preferencia del político para atender la agenda de su partido, no la del ciudadano.

El PRI es ya un verdadero obstáculo, un lastre para el avance de México (y aún así la gente tercamente los quiere nuevamente en la presidencia, para llorar). No por nada bloquean incesantemente cualquier reforma que les quite a sus mafias el poder económico y/o político. Ni reforma energética (afecta a los priístas del corrupto sindicato petrolero y a sus contratistas favoritos), ni laboral (afecta a sus mafias sindicales), ni fiscal (afecta a sus clientelas corporativas), y ahora ni la reforma política, pues ya se piensan en el poder Ejecutivo, y no quieren ser molestados ni con el pétalo de una rosa.

Así las cosas, México seguirá en el estancamiento económico y político.

• PRI • Demagogia • Política mexicana • Reforma electoral

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