MARTES, 18 DE OCTUBRE DE 2011
Protestas callejeras

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Me temo que el Presidente Barak Obama está adoptando una estrategia de enorme riesgo al recurrir a la lucha de clases como tema central de su campaña de reelección y al decidir apoyar a los movimientos que surgen como hongos en todo el territorio de EU al amparo del OWS, con la esperanza que éstos lo apoyen a él en el 2012.”


Las manifestaciones contra el status-quo se han venido extendiendo del Norte de África y el Cercano Oriente, a Grecia, España e Italia, y ahora han llegado a Estados Unidos y al resto del mundo, aunque los motivos son bien distintos y las estrategias y tácticas varían diametralmente.

En todos los casos, hay un trasfondo de populismo, de rebelión de las masas contra una situación que se ha vuelto intolerable, ya sea la prolongada dictadura autoritaria de líderes que no supieron retirarse a tiempo o ante las medidas de austeridad que se ven obligados a tomar gobiernos derrochadores cuando el destino al fin los alcanzó.

El caso del movimiento estadounidense “Ocupar Wall Street” (OWS) tiene motivos propios y personalidad distinta a los señalados pues una de sus vertientes se basa en el rechazo a lo que se percibe como los excesos cometidos por los líderes de la industria financiera, cuya capital universal se ubica en Wall Street y calles aledañas.

Sin embargo, cuando se analizan con detenimiento los lemas de estos manifestantes, se aprecia una acumulación de viejos temas que han sido repetidos hasta la saciedad por los manifestantes contra la globalización y el libre comercio, que desde el colapso de comunismo han galvanizado a la vieja izquierda que vio sus ideales derrumbados.

A diferencia del Movimiento del “Tea Party,” que surgió hace unos años también con claros rasgos populistas aunque en ese caso de derecha, y que tenía objetivos muy concretos como los de reducir el tamaño del gobierno y revertir el crecimiento de la deuda pública de EU, el movimiento OWS tiene tantos objetivos como manifestantes.

Esta confusión la ilustra con belleza poética una cancioncita que les escuché en días pasados a los manifestantes, en la que se preguntaban unos a otros “¿Qué queremos, qué queremos? No sabemos, no sabemos. ¿Cuándo lo queremos, cuando lo queremos? ¡De inmediato, de inmediato!”

Los temas que sobresalen, al igual que en el movimiento antiglobalización, son los de atacar al sistema capitalista y a la empresa privada, en especial los bancos, a los que se acusa de haber abusado de la gente en beneficio de sus dirigentes, y en perjuicio de trabajadores, la ecología, las minorías étnicas y de los numerosos desempleados.

Se denuncia el rescate que hizo el gobierno de los bancos y no de sus víctimas, sin comprender que haber dejado quebrar al sistema financiero de EU hubiera conducido a una hecatombe global de mucho más graves consecuencias de los males de los que se quejan, y sin identificar el papel clave que tuvo en la crisis la política de promover que cada familia tuviera su casa propia usando para ello agencias cuasi-públicas.

Los estrategas del partido Demócrata han decidido apoyar al movimiento OWS y tratar de utilizarlo, con la esperanza de alcanzar los mismos resultados benéficos que aportó al partido Republicano el “Tea Party” en las elecciones del año pasado, cuando llenó de entusiasmo y energía a sus seguidores y resultó en notables victorias.

Lo que está por verse es si OWS será manipulable por un partido político pues entre sus muchos componentes sobresalen su anarquismo y un asambleísmo permanente que me recuerda a nuestro ’68 en la UNAM, y que al final de cuentas, dada su propia dinámica, suele siempre acabar en manos de los elementos más extremistas.

De darse la premisa anterior, habrá irrupciones de violencia creciente que ya hemos empezado a ver, porque, a diferencia del gobierno de la ciudad de México que protege y arropa a sus aliados extremistas en toda manifestación sin reparar en sus desmanes y violaciones a la ley, la autoridad en EU no tolera tal comportamiento.

El otro ingrediente es que los votantes en EU tampoco condonan ni simpatizan con las manifestaciones violentas de ningún tipo, por lo que de generalizarse los enfrentamientos con la policía y la subsecuente y amplia cobertura noticiosa, se puede esperar que la mayoría del electorado se ubique del lado del orden.

Vale le pena señalar que después de las masivas manifestaciones de los años sesenta, que incluyeron las de los hippies al lado de otras bien nutridas protestas contra la guerra de Vietnam todas con un claro sesgo izquierdista, los Republicanos ganaron cuatro de las cinco elecciones presidenciales siguientes.

Me temo que el Presidente Barak Obama está adoptando una estrategia de enorme riesgo al recurrir a la lucha de clases como tema central de su campaña de reelección y al decidir apoyar a los movimientos que surgen como hongos en todo el territorio de EU al amparo del OWS, con la esperanza que éstos lo apoyen a él en el 2012.

• Populismo • Crisis / Economía internacional • Elecciones EU2012

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