MARTES, 25 DE OCTUBRE DE 2011
¿Son las remesas un motor para el desarrollo?

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac L. Sánchez







“Las remesas tienen un impacto positivo en los hogares, como por ejemplo, los incrementos en los niveles de consumo, pero ello no necesariamente significa que sean detonantes del desarrollo en las comunidades.”


El título de esta colaboración lo tomo de una de las últimas publicaciones realizadas por el área de estudios económicos de grupo financiero BBVA-Bancomer, en la cual se cuestiona la capacidad motora de las remesas –dinero que envían los mexicanos en el extranjero a nuestro país– para el desarrollo económico de las comunidades de origen. El estudio encuentra que las remesas sí tienen un impacto positivo en los hogares, como por ejemplo, los incrementos en los niveles de consumo, pero ello no necesariamente significa que sean detonantes del desarrollo en las comunidades.

Con información de los Censos de Población y Vivienda 2000 y 2010, se pone en evidencia que los municipios más propensos a recibir remesas tienen niveles medios de escolaridad y de desarrollo, tienden a presentar mayores tasas de desempleo, a contar con una mayor proporción de personas en edad adulta, y con una menor proporción de personas económicamente activas, ¿puede ser esto considerado desarrollo? Definitivamente no.

Estos resultados contrastan con la mayor parte de la literatura económica que ve en la migración, por medio de las remesas, un factor de desarrollo. Teóricamente se cree que el desarrollo proviene de las siguientes fuentes: 1) Ahorro y crédito. Grandes cantidades de remesas a las comunidades pueden detonar la prestación de servicios bancarios a sectores excluidos, particularmente bajo el esquema de micro-financiamiento; la disponibilidad de crédito se convierte en mayor inversión y ello en crecimiento económico; 2) Reducción de la pobreza. Se supone que al tener mayores ingresos rebasan con ello los umbrales de pobreza y pueden tener la capacidad de acceder a satisfactores que de otra forma no podrían; 3) Formación de capital humano. Las remesas pueden constituirse en una inversión en salud, alimentación y educación en beneficio de los migrantes y sus familias; y 4) Adquisición de habilidades. Las comunidades de origen, además de recibir el dinero de los que se van, pueden recibir asistencia técnica y conocimiento sobre mejores prácticas productivas.

Ahora bien, ¿en México quiénes reciben las remesas? De acuerdo con el estudio, de 28.6 millones de hogares existentes en 2010, 3.6% recibieron recursos de personas en el extranjero, 2.1% tuvo familiares emigrantes en el quinquenio 2006-2010, en tanto que 1.0% de los hogares mexicanos tuvo por lo menos algún integrante que se fue al extranjero y regresó en el mismo periodo.

A nivel estatal, los once estados con una mayor proporción de hogares que recibieron remesas en 2010 fueron Zacatecas, Michoacán, Nayarit, Guanajuato, Guerrero, San Luis Potosí, Durango, Morelos, Jalisco, Colima y Oaxaca (en esta lista se encuentran dos de los estados más pobres del país). Los cincos estados con una menor proporción de hogares que recibieron remesas fueron Quintana Roo, Distrito Federal, Chiapas, Campeche y Tabasco.

Otro dato de interés que se reporta es que en la mayoría de los estados la proporción de hogares receptores de remesas es mayor en las áreas rurales que en las urbanas. Teniendo en cuenta lo anterior, Zacatecas es la entidad donde una mayor proporción de los hogares rurales recibe remesas (17%), le siguen Guanajuato, Michoacán, Nayarit y Jalisco. Los estados con la menor proporción de hogares rurales receptores de remesas fueron Chiapas, Baja California Sur y Distrito Federal.

Algo peculiar es que la mayor parte de hogares que reciben remesas se caracterizan por tener jefatura femenina, esta situación prevalece en todas las entidades, pero es particularmente importante en Tabasco (60.4%), Distrito Federal (52.5%), Tlaxcala (51.6%), Veracruz (50.9%) e Hidalgo (50.1%).

En el documento también se rechaza que sean los estados más pobres los que más migrantes internacionales aportan; se presenta evidencia que confirma que las remesas tienden a llegar a municipios con niveles medios de marginación y en menor medida a los de mayor desarrollo o más marginados.

Para evaluar si las remesas son un factor de desarrollo, los investigadores responsables del estudio dividieron los municipios de México en cinco categorías, según la incidencia de remesas: Muy baja, baja, media, alta y muy alta. Después de ello correlacionaron la recepción de remesas con la tenencia de bienes (televisión, electricidad, refrigerador, lavadora, entre otros), participación de la PEA (Población Económicamente Activa) en la población total, escolaridad y desocupación. Los resultados, como se dijo al principio, apuntan a que las remesas no generan mejoras significativas en estos indicadores y de aquí que no se pueda decir que sean impulsoras significativas del desarrollo.

¿Quiere decir lo anterior que las remesas no importan? Claro que no, lo que significa es que se tiene que seguir explorando su papel en el desarrollo, determinar en qué medida las remesas podrían contribuir al mejoramiento de las comunidades que las reciben. Es necesario averiguar los mecanismos para potenciar sus efectos, los que sin duda son positivos.

Termino sugiriendo la lectura completa del documento denominado “Situación migración. México”, publicado por el grupo BBVA-Bancomer, junio 2011.

• Problemas económicos de México

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