MIÉRCOLES, 26 DE OCTUBRE DE 2011
Indignados = ¿Izquierdistas bobalicones?

Según usted, ¿cómo le está yendo a la economía mexicana?
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Bien
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Mal
Muy mal



El punto sobre la i
“Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino, para decidir su propio camino.”
Viktor Frankl


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“La causa de la crisis es el intervencionismo salvaje del gobierno, ¡no el capitalismo!”


A un Pesos y Contrapesos pasado lo titulé Indignados = izquierdistas bobalicones, lo cual generó, de parte de un lector, el siguiente comentario(1): “En referencia a su columna de hoy (…) encuentro lamentable el título, ya que además de poner a todos los que han participado en ese movimiento mundial en un mismo saco, les dice bobalicones, así como comparar tales hechos con personajes como Hitler y Stalin…”.

Los llamo izquierdistas por colectivistas, ¡y no negarán que no lo son! Los llamo bobalicones, sobre todo al grupo que sigue a Stéphane Hessel, porque creer que el origen del mal es el capitalismo es de una ignorancia que solamente se entiende sustituyendo al conocimiento (lo que se sabe) por la creencia (lo que se imagina, se conjetura, se sospecha, sin saberse a ciencia cierta), sin olvidar que los colectivistas son contrarios al capitalismo, sobre todo si por tal entendemos el sistema económico basado en la libertad individual y la propiedad privada, enemigas de todo colectivista. La mención a Stalin y a Hitler la hice a partir de la propuesta de Hessel en el sentido de que hay que luchar por “un orden económico racional en el cual el interés individual se subordine al interés general”, que es el orden económico que impusieron, ¡impusieron!, Hitler y Stalin.

Mi lector sigue con su comentario y apunta que, con relación a los indignados, “habrá, claro está, los que sólo están ahí para hacer bola, desmanes y otras delicadezas; hay los más que están ahí para demostrar su enojo e impotencia ante el capitalismo salvaje que se ha desatado y sigue sin detenerse ante nada ni nadie”, afirmación que es una buena muestra de lo dicho en el párrafo anterior, en el sentido de creer que el capitalismo, al cual, para darle énfasis a su comentario, mi lector califica de salvaje, es la causa de los males, comenzando por los económicos, entre los que destaca el desempleo, con sus consecuencias: contracción del ingreso, reducción del consumo, retroceso del bienestar. Afirmar que la causa de los males que ocasionan indignación es el capitalismo es consecuencia, o de la ignorancia  (mal) o de la mala fe (peor), y ello por una razón muy sencilla: creer que el sistema económico que se practica, por ejemplo, en Estados Unidos, es el capitalista, supone no tener la más mínima idea de lo que el capitalismo realmente es. La causa de los males, desde la burbuja inmobiliaria hasta la crisis de la deuda gubernamental, se encuentra, ni más ni menos, en lo que la economía estadounidense NO tiene de capitalista, todo lo cual se resume en estas palabras: intervencionismo gubernamental, comenzando por el peor de todos, el monetario.

La causa de la crisis es el intervencionismo salvaje del gobierno, ¡no el capitalismo!, mucho menos entendido como el sistema económico basado en la libertad individual y la propiedad privada, que encausan, por medio del mercado, y hacia el bien común que supone todo intercambio, el egoísmo racional de los agentes económicos.

(1) Cuyas faltas de ortografía y redacción corrijo en aras de la corrección de este artículo.

• Crisis / Economía internacional

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