VIERNES, 4 DE NOVIEMBRE DE 2011
Leyes y gasto gubernamental, ¿varitas mágicas?

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“No hay ley, ni presupuesto, que pueda mantener viva una tradición para la cual los ciudadanos han decretado la pena de muerte.”


Decía el gran economista estadounidense Henry Hazlitt que “no hay fe más persistente e influyente en el mundo de hoy que la fe en el gasto gubernamental”, fe que los políticos, los gobernantes, los legisladores, los burócratas, es decir, cualquier funcionario público, profesa a voz en cuello, sobre todo si él es el encargado de ejercer dicho gasto. Al final de cuentas el poder de cualquiera de esos personajes, los funcionarios públicos, depende, en muy buena medida, del presupuesto a su disposición, y el presupuesto a disposición de cada uno de ellos depende de cuántas excusas, porque en la mayoría de los casos no pasan de ser eso: excusas, se les ocurran para “justificar” ese desembolso, esa partida presupuestaria que, ¡no hay que olvidarlo!, hoy, mañana o pasado mañana, de una u otra manera, sale, ¡extraída de manera coactiva!, del bolsillo de los contribuyentes. Cobrar impuestos supone obligar al contribuyente a entregarle al recaudador parte del producto de su trabajo.

Buen ejemplo de lo dicho por Hazlitt lo tenemos en la siguiente ocurrencia, ¿cómo llamarla de otra manera?, que cito tal cual del comunicado de Notimex: “El diputado federal del PAN, Daniel González Madruga, pidió modificar el marco legal y asignar presupuesto a los gobiernos federal y locales para preservar las tradicionales celebraciones del Día de Muertos”, por considerar, y así lo dijo, que “diversas tradiciones en todo el país (…) están en riesgo de desaparecer por la influencia de modas extranjeras y el bombardeo de medios de comunicación y tiendas que buscan implementar el llamado Halloween."

Lo primero que hay que tener claro es que si alguna tradición, ¡la que sea!, desaparece, es debido a que la gente, espontáneamente, deja de practicarla, y que si la deja de practicar es porque ya no la valora de la misma manera que la valoraron sus padres, abuelos, bisabuelos y demás antepasados, y que pretender, por la vía de la ley, es decir: de la fuerza (el panista propone modificar el marco legal para preservar la tradición), y a golpe de gasto gubernamental, es decir: de impuestos extraídos coactivamente del bolsillo de los contribuyentes (el panista propone que se asigne presupuesto al gobierno para la preservación de dicha tradición), es pretender una arbitrariedad, partiendo de la creencia, ¿o no?, de que el gobierno lo debe todo y, ¡todavía más grave!, que el gobierno lo puede todo, para lo cual hay que legislarlo todo y destinar gasto gubernamental a todo, incluida la conservación de las tradiciones, conservación o deshecho de tradiciones que debe depender, ¡como al final de cuentas depende!, de la decisiones de la gente, no de la voluntad del gobernante.

No hay ley, ni presupuesto, que pueda mantener viva una tradición para la cual los ciudadanos han decretado la pena de muerte, por más que haya quienes crean que el gobierno lo debe todo y que, además, a punta de leyes y de gasto, lo puede todo, como si tal gasto y tales leyes fuera una varita mágica. ¡Por favor!

• Populismo • Estatistas / Gubernamentólatras

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