VIERNES, 4 DE NOVIEMBRE DE 2011
La octava tragedia griega

¿Usted cree que es una buena idea que sean Pemex y la Secretaría de Energía quienes construyan una refinería?
No
No sé



“Si se viola una ley injusta lo único que se viola es esa ley, no algún derecho de alguien. Por el contrario, si se viola una ley justa se viola la ley y algún derecho de alguien.”
Othmar K. Amagi

Santos Mercado







“Los pueblos prosperan desde el momento en que descubren un concepto de enorme trascendencia: la propiedad privada; y sucumben en cuanto se olvidan de respetar el principio de propiedad privada.”


Estoy seguro que si Sófocles viviera en estos días habría escrito la octava tragedia griega (aunque escribió más de cien no tan famosas). ¿Es posible evitar el desastre griego?

Grecia fue la cuna de la civilización occidental, su esplendor asombra hasta nuestros días. Los historiadores dan cuenta de la arquitectura, medicina, arte, literatura pero no dicen qué fue lo que provocó el desarrollo espectacular de ese lugar. Grecia no era una tierra especialmente dotada de recursos naturales, su terreno irregular de macizos y llanuras no garantizaban mejores resultados que otros territorios, sin embargo se desarrolló como ninguno. ¿Cuál fue el secreto del milagro?

Largos años conservé esta duda hasta que llegó a mis manos el interesantísimo libro de Germán Wachnitz “Oristeocracia”. Wachnitz sostiene la conjetura de que los pueblos prosperan desde el momento en que descubren un concepto de enorme trascendencia: la propiedad privada; y sucumben en cuanto se olvidan de respetar el principio de propiedad privada.

El origen de la propiedad privada. Me imagino que los antiguos griegos se percataron que era más saludable no andar matándose unos con otros. Respetar la vida del prójimo generó la confianza de que no llegaría el vecino a quitarte la vida cuando estabas en lo mejor de la siesta. El ahorro del tiempo que dedicaban a cuidarse de los demás les permitió pensar en otros asuntos. Este fue un gran paso hacia la civilización.

El siguiente paso, me imagino, fue respetar el territorio que usaban para vivir, sembrar y cuidar sus animales. Respetaban las cercas o señales de territorio y dejaron a un lado la violencia para conseguir terrenos.

Finalmente, como no todos producían lo mismo, se decidieron a intercambiar con los vecinos, de manera libre y voluntaria. Nace el comercio y vieron que era bueno.

Los hombres que descubrían yacimientos de metales en sus tierras podían extraerlo, procesarlo y venderlo sin que nadie tuviera el derecho de entrometerse o prohibirle.

Con la confianza de que todos los individuos respetaban la propiedad de cada ciudadano, se atrevieron a emprender grandes proyectos privados: edificaciones, barcos, agricultura, etc. Y el esplendor llegó como consecuencia del respeto a la propiedad privada.

La tragedia sobrevino porque no supieron valorar la importancia de esta institución y, por lo tanto, no la defendieron de los ataques de los mismos griegos. En efecto, la prosperidad era tan grande y la necesidad de tener autoridades para mediar los conflictos se hizo imperativa que no encontraron razones para rechazar el pago de impuestos a fin de mantener a los jueces. Se dirimían eficientemente los conflictos que surgían de la actividad comercial, las afectaciones, las herencias entre otros. Pronto los jueces quisieron tener un lugar apropiado para impartir justicia y los impuestos aumentaron. Los jueces, hechos gobierno, quisieron que las ciudades se trazaran correctamente a fin de evitar problemas. Había que contratar gente idónea y formar ingenieros y, por supuesto, requerían más recursos. Así, fue creciendo un monstruo que vivía de impuestos, con una cantidad creciente de funcionarios ávidos de impuestos y listos para abrazar aventuras descabelladas o construcciones faraónicas. Por supuesto, mientras más recursos sacaba el monstruo, más se empobrecía el pueblo, hasta que el esplendor se convirtió en declive. Y así se acabó la gran cultura griega. El precio que han tenido que pagar los griegos ha sido enorme pues durante siglos no se han podido levantar de nuevo.

Un leve respiro les cayó del cielo con la fundación de la Comunidad Económica Europea. 25 países dispuestos a eliminar las fronteras para que todos, incluyendo los griegos, pudieran comerciar sin restricciones. Para facilitar el comercio se eliminarían las monedas nacionales para que todas las operaciones se hicieran con una moneda única: el euro.

Pero los griegos y sobre todo el gobierno (que nunca aprende) desaprovecharon las oportunidades. El gobierno griego, que nada sabe de ciencia económica (o quizás está lleno de bribones), aprovechó para pedir dinero prestado. Parte lo usó para programas populistas: subsidios a los ancianos, becas a los estudiantes, construir escuelas públicas, regalar dinero a los agricultores todo con tal de afianzarse en el poder. Pero los plazos se cumplen y ahora el gobierno no puede pagar la deuda. Los impuestos ni siquiera alcanzan para pagar a tantos burócratas parásito que viven de impuestos. ¿Qué debe hacer el gobierno griego? Aquí van algunas recomendaciones a fin de evitar la octava tragedia de Sófocles.

  1. Reducir el aparato de gobierno. En otras palabras, echar a la calle a miles de burócratas, funcionarios, diputados, senadores. No son necesarios para conducir al país por una buena senda.

  2. Desregular la economía. Quitar todas las trabajas a fin de que cualquiera, nacional o extranjero, pueda poner un negocio. Esto daría mejores oportunidad a todos esos burócratas despedidos del gobierno para que se dediquen a una actividad productiva.

  3. Declarar prohibidos los sindicatos. Es para cerrar las puertas a las actividades izquierdistas que usan los sindicatos para ganar poder creando disturbios y presentándose como mesías que salvan al pueblo.

  4. El gobierno debe vender todas las “propiedades gubernamentales” (edificios, escuelas, universidades, hospitales…). Que se las venda al mejor postor, sea nacional o extranjero. De hecho, el gobierno no debe poseer ninguna propiedad, ningún edificio. Donde se asiente, debe pagar renta al propietario privado.

  5. Se debe prohibir que el gobierno contrate deudas nacionales o extranjeras. Sólo los individuos o las empresas privadas deben tener el derecho de endeudarse pues tienen patrimonio propio con qué responder.

  6. Se deben eliminar todos los subsidios al campo, a los productores, a la educación, a la salud. Es tiempo de resolver los problemas de la sociedad mediante sistemas de mercado.

  7. En cuanto se haya pagado la deuda del gobierno, los impuestos deben reducirse hasta quedar en un dígito y de ser posible en menos del 3 por ciento y sólo los individuos deben pagar, nunca las empresas.

Puedo garantizar que si el gobierno griego acepta y aplica estas políticas, la tragedia griega se puede tornar en un nuevo esplendor griego.

• Liberalismo • Crisis europea

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus