LUNES, 21 DE NOVIEMBRE DE 2011
Empresa y ética

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“El primer deber “social” de las empresas es generar utilidades. Lo que cuestiono no es el qué sino el cómo, cuestionamiento que supone, de mi parte, la convicción de que el empresario no debe estar al margen de la ética, como no lo debe estar, al final de cuentas, ninguna actividad humana.”


Vaya revuelo que creó, una vez más, la publicidad de Benetton, esta vez con la campaña Unhate (algo así como Desodia), provocativa, sin duda alguna, y también, sin lugar a dudas, como lo apunté en su momento vía Twitter, ofensiva - ¡el Papa dándose un beso en la boca con un Imán u Obama besándose con Hugo Chávez! - lo cual plantea, por enésima vez, el tema de la empresa y la ética, en general y, en concreto, el tema del maquiavelismo empresarial: ¿el fin - obtener utilidades -, justifica los medios – insultar a personajes públicos y a quienes los siguen -?

(Antes de continuar aclaro que de ninguna manera estoy en contra de las utilidades de las empresas, reconociendo que el primer deber “social” de las mismas es generarlas, muestra de que los consumidores aprueban la manera en que el empresario está utilizando los escasos factores de la producción a su disposición. Lo que cuestiono no es el qué sino el cómo, cuestionamiento que supone, de mi parte, la convicción de que el empresario no debe estar al margen de la ética, como no lo debe estar, al final de cuentas, ninguna actividad humana).

Nunca, hasta hace unos días, había yo visto un capítulo de la serie Two and a half men. El capítulo que “tuve la oportunidad” de ver, todavía protagonizado por Charlie Sheen, estuvo salpicado de situaciones que giraron en torno al alcoholismo, la drogadicción, la infidelidad, la prostitución y la homosexualidad, sin pasar por alto la por demás disfuncional “familia” de los tres protagonistas y la actitud “ejemplar” del que llevaba, hasta la llegada de Ashton Kutcher, el papel principal, el personaje interpretado por Sheen.

Repito: alcoholismo, drogadicción, infidelidad, prostitución y homosexualidad, todo presentado de manera tan graciosa, - light, soft y cool - que pasa, no por algo común y corriente, que al final de cuentas lo es, sino como algo que no plantea mayores cuestionamientos morales. Me atrevo a decir que, por principio de cuentas, lo que vi fue una apología de, va de nuevo, la homosexualidad, la prostitución, la infidelidad, la drogadicción y el alcoholismo, aclarando que una cosa es la tolerancia y el respeto y otra muy distinta la defensa y la apología.

Reconozco, ya lo dije, que éste, el que aquí comento, es el único capítulo que he visto de la mentada serie, por lo que no sé si lo que vi (la graciosa apología de todo lo señalado), fue algo excepcional o, por el contrario, algo normal. No lo sé, pero lo que sí sé es que, por este tipo de programas, que hacen la graciosa apología de lo que no debe ser, muchos jóvenes, ante temas morales, terminan preguntando con frecuencia: “Y eso, ¿qué tiene?”

Vuelvo a la campaña Unhate de Benetton, y me pregunto, uno, si ha sido eficaz para lograr el desodio y, dos, si lo ha sido para aumentar las ventas de los productos de dicha marca. Por último les pregunto: ¿el fin justifica los medios?

• Cultura económica • Ética

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